#2. – A) Concepto de la Historia de la Filosofía / A. The Notion of the History of Philosophy.

 A) Concepto de la Historia de la Filosofía   /  A.  The Notion of the History of Philosophy.

§ 20 a  El primer pensamiento que nos sale al paso cuando de una historia de la filosofía se trata es que este tema encierra, por sí mismo, una contradicción interna. En efecto, la filosofía se propone conocer lo que es inmutable, eterno, lo que existe en y para sí; su mira es la verdad. La historia, en cambio, narra lo que ha existido en una época para desaparecer en otra, desplazado por algo distinto. Y si partimos de la premisa de que la verdad es eterna, ¿cómo incluirla en la órbita de lo pasajero, cómo relatar su historia? Y, por el contrario, si tiene una historia y la historia consiste en exponer ante nosotros una serie de formas pasadas de conocimiento, ¿cómo encontrar en ella la verdad, es decir, algo que no es nunca pasado, pues no pasa?    

§ 20 b    THE thought which may first occur to us in the history of Philosophy, is that the subject itself contains an inner contradiction. For Philosophy aims at understanding what is unchangeable, eternal, in and for itself: its end is Truth. But history tells us of that which has at one time existed, at another time has vanished, having been expelled by something else. Truth is eternal; it does not fall within the sphere of the transient, and has no history. But if it has a history, and as this history is only the representation of a succession of past forms of knowledge, the truth is not to be found in it, for the truth cannot be what has passed away.

§ 21 a  Cabría argumentar que “este razonamiento general podría aplicarse con la misma razón, no sólo a las demás ciencias, sino también a la propia religión cristiana”, viendo una contradicción en el hecho de “que exista una historia de esta religión y de las otras ciencias; pero estaría de más seguir analizando este razonamiento por sí mismo, ya que se encarga de refutarlo directamente la realidad de la existencia de tales historias”.    

§ 21 b    It might be said that all this argument would affect not only the other sciences, but in like decree the Christian religion, and it might be found inconsistent that a history of this religion and of the other sciences should exist; but it would be superfluous further to examine this argument, for it is immediately contradicted by the very fact that there are such histories. /

§ 22 a  Sin embargo, para ahondar en el sentido de aquella contradicción es necesario distinguir entre la historia de las vicisitudes exteriores de una religión o de una ciencia y la historia de su objeto mismo, es decir, de la religión o la ciencia misma. Vemos entonces como la historia de la filosofía es, por la naturaleza especial del objeto sobre que versa, algo muy distinto de las historias de aquellos otros campos del conocimiento. Así planteado el problema, se ve en seguida que la contradicción a que nos referimos no podría afectar a aquella historia externa, sino solamente a la interna, a la del contenido mismo. El cristianismo tiene una historia que se refiere a su difusión, a las vicisitudes por que pasaron sus creyentes, etc.; al convertir su existencia en una Iglesia, ésta es, a su vez, una existencia exterior del cristianismo, la cual, al verse enclavada en los más diversos contactos con el tiempo, presenta múltiples vicisitudes y tiene, esencialmente, su historia propia. Tampoco la doctrina cristiana, por sí misma, carece, naturalmente, de historia; pero ésta alcanza pronto y de un modo necesario su desarrollo y se plasma en la forma determinada que le corresponde. Y esta antigua profesión de fe ha regido en todo tiempo, y debe seguir rigiendo todavía hoy, sin cambio alguno, como la verdad, aunque su vigencia no fuese ya más que una apariencia sin sustancia y las palabras hubiesen quedado reducidas a una fórmula vacua pronunciada por nuestros labios. Ahora bien, el contenido ulterior de la historia de esta doctrina lleva consigo dos cosas: de una parte, las múltiples adiciones y aberraciones de aquella verdad fija; de otra, la lucha contra estas aberraciones y la purificación del fundamento perenne, eliminando de él las adiciones superpuestas y volviendo a su original simplicidad.    

§ 22 b    But in order to get a better understanding of this apparent contradiction, we must distinguish between the outward history of a religion or a science and the history of the subject itself. And then we must take into account that the history of Philosophy because of the special nature of its subject-matter, is different from other histories. It is at once evident that the contradiction in question could not refer to the outward history, but merely to the inward, or that of the content itself. There is a history of the spread of Christianity and of the lives of those who have avowed it, and its existence has formed itself into that of a Church. This in itself constitutes an external existence such that being brought into contact with temporal affairs of the most diverse kind, its lot is a varied one; and it essentially possesses a history. And of the Christian doctrine it is true that it, too, has its history, but it necessarily soon reached its full development and attained to its appointed powers. And this old creed has been an acknowledged influence to every age, and will still be acknowledged unchanged as the Truth, even though this acknowledgment were become no more than a pretence, and the words an empty form. But the history of this doctrine in its wider sense includes two elements: first the various additions to and deviations from the truth formerly established, and secondly the combating of these errors, the purification of the principles that remain from such additions, and a consequent return to their first simplicity.

§ 23 a  Una historia externa como la de la religión la tienen también las otras ciencias, incluyendo la filosofía. Ésta tiene una historia de su nacimiento, de su difusión, de su florecimiento, de su decadencia, de su muerte y de su resurrección: una historia de sus maestros, de sus protectores y de sus enemigos, y también la de una relación exterior con la religión –ésta muy frecuente– y –ya menos frecuente– con el Estado. Este aspecto de la historia de la filosofía da pie, asimismo, a ciertos problemas interesantes, éste entre otros: ¿cómo explicarse que, siendo la filosofía la doctrina de la verdad absoluta, se circunscriba a un número tan reducido de individuos, a determinados pueblos, a ciertas épocas; del mismo modo que, con respecto al cristianismo –o sea, a la verdad bajo una forma mucho más general–, se ha planteado la dificultad de si no será una contradicción en sí que esta religión haya aparecido tan tarde en el tiempo y haya permanecido durante tantos siglos, y todavía permanezca en la actualidad, limitada a determinados pueblos? Pero este problema y otros por el estilo son ya demasiado especiales como para depender solamente de la contradicción general a que veníamos refiriéndonos; sólo cuando hayamos entrado más de lleno en la naturaleza peculiar del conocimiento filosófico, podremos referirnos más a fondo a los aspectos que guardan mayor relación con la existencia exterior y la historia externa de la filosofía.    

§ 23 b    The other sciences, including Philosophy, have also an external history like Religion. Philosophy has a history of its origin, diffusion, maturity, decay, revival; a history of its teachers, promoters, and of its opponents-often too, of an outward relation to religion and occasionally to the State. This side of its history likewise gives occasion to interesting questions. Amongst other such, it is asked why Philosophy, the doctrine of absolute Truth, seems to have revealed itself on the whole to a small number of individuals, to special nations, and how it has limited itself to particular periods of time. Similarly with respect to Christianity, to the Truth in a much more universal form than the philosophical, a difficulty has been encountered in respect to the question whether there is a contradiction in the fact that this religion should have appeared so late in time, and that it should have remained so long and should still remain limited to special races of men. But these and other similar questions are too much a matter of detail to depend merely on the general conflict referred to, and when we have further touched upon the peculiar character of philosophic knowledge, we may go more specially into the aspects which relate to the external existence and external history of Philosophy.

§ 24 a  Por lo que se refiere a la comparación entre la historia de la religión y la historia de la filosofía desde el punto de vista del contenido interno, hay que tener en cuenta que a la filosofía no se le reconoce por contenido, como a la religión, una verdad fija y determinada de antemano, contenido que hubiera sido tomado, como algo inmutable, de la historia. El contenido del cristianismo, que es la verdad, ha permanecido, como tal, sustraído a toda mudanza, razón por la cual carece de historia, o poco menos. [2] Por tanto, tratándose de la religión desaparece aquella contradicción a que nos referíamos, con arreglo al criterio fundamental por virtud del cual esa religión es el cristianismo. Las aberraciones y los aditamentos no plantean dificultad alguna; son, desde luego, algo mudable y, por tanto, completamente histórico por su naturaleza misma.    

§ 24 b    But as regards the comparison between the history of Religion and that of Philosophy as to inner content, there is not in the latter as there is in Religion a fixed and fundamental truth which, as unchangeable, is apart from history. The content of Christianity, which is Truth, has, however, remained unaltered as such, and has therefore little history or as good as none. (2) Hence in Religion, on account of its very nature as Christianity, the conflict referred to disappears. The errors and additions constitute no difficulty. They are transitory and altogether historical in character.

§ 25 a  También las demás ciencias tienen, en cuanto al contenido, una historia: en ella hay una parte que revela los cambios producidos, el abandono de tesis que antes tuvieron vigencia. Pero una gran parte, tal vez la mayor, de su contenido ha salido indemne de los cambios y mudanzas de los tiempos; y lo nuevo, lo que ha surgido con posterioridad, no envuelve, en realidad, un cambio del contenido anterior, sino más bien un aditamento, un incremento de él. Estas ciencias progresan por vía de yuxtaposición. No cabe duda de que, a medida que progresan la mineralogía, la botánica, etc., lo posterior va corrigiendo, muchas veces, lo anterior; pero la parte indiscutiblemente mayor se mantiene en pie y se enriquece sin que los nuevos conocimientos que a ella vienen a sumarse la hagan cambiar. En una ciencia como la matemática, la historia, por lo que al contenido se refiere, se limita, preferentemente, a la grata tarea de registrar una serie de ampliaciones; y la geometría elemental, por ejemplo, puede considerarse como una realidad ahistórica en la extensión que Euclides supo darle.    

§ 25  b    The other sciences, indeed, have also according to their content a History, a part of which relates to alterations, and the renunciation of tenets which were formerly current. But a great, perhaps the greater, part of the history relates to what has proved permanent, so that what was new, was not an alteration on earlier acquisitions, but an addition to them. These sciences progress through a process of juxtaposition. It is true that in Botany, Mineralogy, and so on, much is dependent on what was previously known, but by far the greatest part remains stationary and by means of fresh matter is merely added to without itself being affected by the addition. With a science like Mathematics, history has, in the main, only the pleasing task of recording further additions. Thus to take an example, elementary geometry in so far as it was created by Euclid, may from his time on be regarded as having no further history.

§ 26 a  La historia de la filosofía, en cambio, no revela ni la persistencia de un contenido simple, exento de adiciones, ni el simple proceso de una pacífica acumulación de nuevos tesoros a los ya adquiridos con anterioridad, sino que parece ofrecer, más bien, el espectáculo de cambios incesantemente renovados del todo, sin que entre ellos subsista, a la postre, ni el nexo de unión de una meta común; lejos de ello, vemos desaparecer de sus ámbitos el objeto abstracto mismo, el conocimiento racional, y así vemos como el edificio de la ciencia se ve obligado, por último, a compartir la pretensión y el nombre ya vano de filosofía con lo que no es más que un solar vacío.    

§ 26 b    The history of Philosophy, on the other hand, shows neither the motionlessness of a complete, simple content, nor altogether the onward movement of a peaceful addition of new treasures to those already acquired. It seems merely to afford the spectacle of ever-recurring changes in the whole, such as finally are no longer even connected by the common aim.

 

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