#1. – Introducción a la Historia de la Filosofía – Introduction

 

 Introducción a la Historia de la Filosofía     Introduction

§  1 a  La historia de la filosofía ofrece interés desde muchos puntos de vista. Pero, si queremos enfocarla en el centro mismo de este interés, debemos abordarla desde el primer momento por el lado del entronque esencial entre el aparente pasado y la fase actual a que ha llegado la filosofía. Aquí nos proponemos demostrar y explicar que este entronque a que nos referimos no se refiere precisamente a las circunstancias de orden externo que la historia de esta ciencia pueda tomar en consideración, sino que expresa, por el contrario, la naturaleza interior de su propio destino y que, si bien es cierto que los acontecimientos de esta historia se traducen, como todos los acontecimientos, en resultados a través de los cuales se desarrollan, encierran una fuerza creadora propia y peculiar.    

§  1 b THERE are various aspects under which the History of Philosophy may possess interest. We shall find the central point of this interest in the essential connection existing between what is apparently past and the present stage reached by Philosophy. That this connection is not one of the external considerations which may be taken into account in the history of Philosophy, but really expresses its inner character: that the events of this history, while they perpetuate themselves in their effects like all other events, yet produce their results in a special way-this it is which is here to be more clearly expounded.

§  2 a  La historia de la filosofía despliega ante nosotros [R1] la sucesión de los nobles espíritus, la galería de los héroes de la razón pensante, que, sostenidos por la fuerza de esta razón, han sabido penetrar en la esencia de las cosas, de la naturaleza y del espíritu, en la esencia de Dios, y que han ido acumulando con su esfuerzo, para nosotros, el más grande de los tesoros, que es el del conocimiento racional. Por eso, los acontecimientos y los actos de esta historia no son de aquellos en los que imprimen su sello y dejan su contenido, fundamentalmente, la personalidad y el carácter individual (como ocurre en la historia política, en la que el individuo ocupa el puesto que corresponde a su modo especial de ser, a su genio, a sus pasiones, a la energía o a la debilidad de su carácter y, en general, a lo que este individuo es en cuanto sujeto de los actos y acontecimientos que la historia registra); lejos de ello, aquí las creaciones son tanto mejores cuanto menos imputables son, por sus méritos o su responsabilidad, al individuo, cuanto más corresponden al pensamiento libre, al carácter general del hombre como tal hombre, cuanto más se ve tras ellas, como sujeto creador, al pensamiento mismo, que no es patrimonio exclusivo de nadie.    

§  2 b What the history of Philosophy shows us is a succession of noble minds, a gallery of heroes of thought, who, by the power of Reason, have penetrated into the being of things, of nature and of spirit, into the Being of God, and have won for us by their labours the highest treasure, the treasure of reasoned knowledge. / The events and actions of this history are therefore such that personality and individual character do not enter to any large degree into its content and matter. In this respect the history of Philosophy contrasts with political history, in which the individual, according to the peculiarity of his disposition, talents, affections, the strength or weakness of his character, and in general, according to that through which he is this individual, is the subject of actions and events. In Philosophy, the less deserts and merits are accorded to the particular individual, the better is the history; and the more it deals with thought as free, with the universal character of man as man, the more this thought, which is devoid of special characteristic, is itself shown to be the producing subject.

§  3 a  A primera vista, estas hazañas del pensamiento, en cuanto históricas, parecen pertenecer al pasado y hallarse más allá de nuestra realidad presente [R2] . Pero, bien mirada la cosa, se ve que lo que nosotros somos hoy lo somos, al mismo tiempo, como un producto de la historia. O, dicho en términos más exactos, que lo pasado –en lo que cae dentro de esta región, dentro de la historia del pensamiento– no es más que uno de los aspectos de la cosa. Por eso –en lo que nosotros somos–, lo común e imperecedero se halla inseparablemente unido a lo que somos históricamente [R3] . La razón consciente de sí misma que hoy consideramos como patrimonio nuestro y que forma parte del mundo actual no ha surgido de improviso, directamente, como si brotase por sí sola del suelo del presente, sino que es también, sustancialmente, una herencia y, más concretamente, el resultado del trabajo de todas las anteriores generaciones del linaje humano. Del mismo modo que las artes de la vida externa, la gran masa de recursos y aptitudes, de instituciones y hábitos de la convivencia social y la vida política son el resultado de las reflexiones, la inventiva, las necesidades, la pena y la dicha, el ingenio, la voluntad y la creación de la historia anterior a nuestro tiempo, lo que hoy somos en la ciencia y, especialmente, en la filosofía lo debemos también a la tradición, la cual se desliza a través de todo lo que es perecedero y, por tanto, pasado, como una cadena sagrada, según la frase de Herder, [1] que conserva y hace llegar a nosotros lo que las anteriores generaciones han creado.    

§  3 b The acts of thought appear at first to be a matter of history, and, therefore, things of the past and outside our real existence. But in reality we are what we are through history: or, more accurately, as in the history of Thought, what has passed away is only one side, so in the present, what we have as a permanent possession is essentially bound up with our place in history. The possession of self-conscious reason, which belongs to us of the present world, did not arise suddenly, nor did it grow only from the soil of the present. This possession must be regarded as previously present, as an inheritance, and as the result of labour-the labour of all past generations of men. Just as the arts of outward life, the accumulated skill and invention, the customs and arrangements of social and political life, are the result of the thought, care, and needs, of the want and the misery, of the ingenuity, the plans and achievements of those who preceded us in history, so, likewise, in science, and specially in Philosophy, do we owe what we are to the tradition which, as Herder has put it (1) like a holy chain, runs through all that was transient, and has therefore passed away. Thus has been preserved and transmitted to us what antiquity produced.

§  4 a  Pero esta tradición no es solamente una buena ama de casa que se dedique a guardar fielmente lo recibido para transmitirlo íntegramente a los herederos, como el curso de la naturaleza, en el que, a través de los infinitos cambios de sus formas y manifestaciones, las leyes originales siguen siendo las mismas y no acusan el menor progreso; no es una estatua inmóvil, sino una corriente viva, fluye como un poderoso río, cuyo caudal va creciendo a medida que se aleja de su punto de origen.    

§  4 b But this tradition is not only a stewardess who simply guards faithfully that which she has received, and thus delivers it unchanged to posterity, just as the course of nature in the infinite change and activity of its forms ever remains constant to its original laws and makes no step in advance. Such tradition is no motionless statue, but is alive, and swells like a mighty river, which increases in size the further it advances from its source. / 

§  5 a  El contenido de esta tradición es lo que ha creado el mundo espiritual. El espíritu universal no se está quieto; y es este espíritu universal lo que nos interesa examinar aquí. Puede ocurrir que en una nación cualquiera permanezcan estacionarios la cultura, el arte, la ciencia, el patrimonio espiritual en su conjunto; tal parece ser, por ejemplo, el caso de los chinos, quienes probablemente se hallen hoy, en todo, como hace dos mil años. Pero el Espíritu del Mundo no se hunde nunca en esta quietud y en esta indiferencia; por la sencilla razón de que, por su concepto mismo, su vida es acción [R4] .    

§  5 b The content of this tradition is that which the intellectual world has brought forth, and the universal Mind does not remain stationary. But it is just the universal kind with which we have to do. It may certainly be the case with a single nation that its culture, art, science-its intellectual activities as a whole-are at a standstill. This appears, perhaps, to be the case with the Chinese, for example, who may have been as far advanced in every respect two thousand years ago as now. But the world-spirit does not sink into this rest of indifference; this follows from its very nature, for its activity, is its life./

§  6 a  Y la acción tiene como premisa una materia existente sobre la que se proyecta y que no se limita a incrementar, a ensanchar con los nuevos materiales que le añade, sino que, esencialmente, elabora y transforma [R5] . Por donde lo que cada generación crea en el campo de la ciencia y de la producción espiritual es una herencia acumulada por los esfuerzos de todo el mundo anterior, un santuario en el que todas las generaciones humanas han ido colgando, con alegría y gratitud, cuanto les ha sido útil en la vida, lo que han ido arrancando a las profundidades de la naturaleza y del espíritu. Este heredar consiste a la vez en recibir la herencia y en trabajarla. Esta herencia constituye el alma de cada nueva generación, su sustancia espiritual como algo adquirido, sus principios, sus prejuicios, su riqueza. Pero, al mismo tiempo, este patrimonio recibido de las generaciones anteriores queda reducido al nivel de una materia prima que el espíritu se encarga de metamorfosear. Lo recibido se transforma de este modo y la materia, al elaborarse, se enriquece a la par que se transforma. ***    

§  6 b This activity presupposes a material already present, on which it acts, and which it does not merely augment by the addition of new matter, but completely fashions and transforms. Thus that which each generation has produced in science and in intellectual activity, is an heirloom to which all the past generations have added their savings, a temple in which all races of men thankfully and cheerfully deposit that which rendered aid to them through life, and which they had won from the depths of Nature and of Mind. To receive this inheritance is also to enter upon its use. It constitutes the soul of each successive generation, the intellectual substance of the time; its principles, prejudices, and possessions; and this legacy is degraded to a material which becomes metamorphosed by Mind. In this manner that which is received is changed, and the material worked upon is both enriched and preserved at the same time.

§  7 a  En esto consiste la actitud y la actividad de nuestra época y de cualquiera otra: en asimilarse la ciencia existente y formarse a la luz de ella, desarrollando con ello esa misma ciencia y elevándola a un plano superior. Al apropiárnosla, hacemos de ella algo nuestro, que no es ya lo que antes era. En esta peculiar acción creadora, que consiste en tomar como premisa un mundo espiritual existente para transformarlo al asimilarlo, va implícito aquello que decíamos de que nuestra filosofía sólo puede cobrar existencia, esencialmente, en relación con la que la precede y como un resultado necesario de ésta. Lo que vale tanto como decir que el curso de la historia no nos revela precisamente el devenir de cosas extrañas a nosotros, sino nuestro propio devenir, el devenir de nuestra propia ciencia.    

§  7 b This is the function of our own and of every age: to grasp the knowledge which is already existing, to make it our own, and in so doing to develop it still further and to raise it to a higher level. In thus appropriating it to ourselves we make it into something different from what it was before. On the presupposition of an already existing intellectual world which is transformed in our appropriation of it, depends the fact that Philosophy can only arise in connection with previous Philosophy, from which of necessity it has arisen. The course of history does not show us the Becoming of things foreign to us, but the Becoming of ourselves and of our own knowledge.

§  8 a  La naturaleza de la relación que acabamos de señalar determina las ideas y los problemas relativos al destino de la historia de la filosofía. La conciencia de ella nos suministra, al mismo tiempo, la clave del fin subjetivo, que consiste en hacer del estudio de la historia de la filosofía una introducción al conocimiento de la filosofía misma. Y también los criterios que deben presidir el tratamiento de esta historia van implícitos en la relación señalada, cuya explicación debe constituir, por tanto, la finalidad fundamental de la presente Introducción. Claro está que para ello no tendremos más remedio que tomar también en consideración o, mejor dicho, como base, el concepto de lo que la filosofía se propone ser. Y como, según queda dicho, el examen científico de este concepto no es propio de este lugar, es evidente que el esclarecimiento que, a este propósito, hayamos de hacer no puede tener como finalidad el demostrar, comprendiéndola, la naturaleza del devenir de la filosofía, sino solamente el hacer de ella una noción provisional.      

§  8 b The ideas and questions which may be present to our mind regarding the character and ends of the history of Philosophy, depend on the nature of the relationship here given. In this lies the explanation of the fact that the study of the history of Philosophy is an introduction to Philosophy itself. The guiding principles for the formation of this history are given in this fact, the further discussion of which must thus be the main object of this introduction. We must also, however, keep in mind, as being of fundamental importance, the conception of the aim of Philosophy. And since, as already mentioned, the systematic exposition of this conception cannot here find a place, such discussion as we can now undertake, can only propose to deal with the subject provisionally and not to give a thorough and conclusive account of the nature of the Becoming of Philosophy.

§  9 a  Ahora bien, este devenir no es, simplemente, un aparecer inactivo, algo así como la aparición del sol o de la luna, por lo menos tal y como nosotros nos la representamos; no se trata de un simple movimiento, sustraído a toda resistencia en el medio del espacio y del tiempo. Lo que tiene que desfilar ante nosotros, en nuestra mente, son los hechos del pensamiento libre; se trata de exponer la historia del mundo del pensamiento, tal como ha nacido y se ha manifestado. Es un viejo prejuicio el de que lo que distingue al hombre del animal es el pensamiento; pero nos atendremos a esto. Lo que el hombre tiene de noble, lo que hace de él algo más que un simple animal, es, según eso, el pensamiento; todo lo humano, cualquiera que sea la forma que presente, sólo lo es porque el pensamiento obra y ha obrado en ello. Pero el pensamiento, aun siendo lo esencial, lo sustancial, lo eficaz, guarda relación con muchas cosas. Hay que considerar, por ello, como lo más excelente aquello en que el pensamiento no se dedica a otra cosa ni se ocupa de nada que no sea el pensamiento mismo –lo más noble de todo, según acabamos de ver–, en que sólo se busca y se encuentra a sí mismo. Por tanto, la historia que tenemos ante nosotros es la historia de la búsqueda del pensamiento por el pensamiento mismo. Y lo característico del pensamiento es que sólo se encuentra al crearse; más aún, que sólo existe y tiene realidad en cuanto que se encuentra. Estas manifestaciones del pensamiento, en las que éste se encuentra a sí mismo, son las filosofías; y la cadena de estos descubrimientos, de los que parte el pensamiento a descubrirse a sí mismo, es la obra de tres mil quinientos años.    

§  9 b This Becoming is not merely a passive movement, as we suppose movements such as those of the sun and moon to be. It is no mere movement in the unresisting medium of space and time. What we must represent to ourselves is the activity of free thought; we have to present the history of the world of thought as it has arisen and produced itself. / There is an old tradition that it is the faculty of thought which separates men from beasts; and to this tradition we shall adhere. In accordance with this, what man has, as being nobler than a beast, he has through thinking. Everything which is human, however it may appear, is so only because the thought contained in it works and has worked. But thought, although it is thus the essential, substantial, and effectual, has many other elements. We must, however, consider it best when Thought does not pursue anything else, but is occupied only with itself – with what is noblest – when it has sought and found itself. The history which we have before us is the history of Thought finding itself, and it is the case with Thought that it only finds itself in producing itself; indeed, that it only exists and is actual in finding itself. These productions are the philosophic systems; and the series of discoveries on which Thought sets out in order to discover itself, forms a work which has lasted twenty-five hundred years.

§ 10 a  Ahora bien, si el pensamiento, que es esencialmente eso, pensamiento, es en y para sí y eterno y lo verdadero sólo se contiene en el pensamiento, ¿cómo explicarse que este mundo intelectual tenga una historia?    

§ 10 b If the Thought which is essentially Thought, is in and for itself and eternal, and that which is true is contained in Thought alone, how, then, does this intellectual world come to have a history? /

§ 11 a  La historia expone lo mudable, lo que se ha hundido en la noche del pasado, lo que ya no existe; y el pensamiento, cuando es verdadero y necesario –el que no lo sea no nos interesa aquí–, no es susceptible de cambio. El problema implícito en la pregunta anterior figura entre lo primero que es necesario examinar.      

§ 11 b In history what appears is transient, has disappeared in the night of the past and is no more. But true, necessary thought – and it is only with such that we have to do – is capable of no change. The question here raised constitutes one of those matters first to be brought under our consideration. /

§ 12 a  En segundo lugar, existen necesariamente, además de la filosofía, una serie de manifestaciones importantísimas que son también obra del pensamiento y que, sin embargo, excluimos de nuestra investigación. Tal ocurre con la religión, con la historia política, con las constituciones de los Estados, con las artes y las ciencias. Pues bien, ¿cómo distinguir estas manifestaciones de las que son objeto de nuestra historia? ¿Y cómo se comportan, en la historia, las unas con respecto a las otras? Es necesario que digamos, en torno a estos dos puntos de vista, lo que pueda servir para orientarnos en cuanto al sentido en que hayamos de exponer la historia de la filosofía.      

§ 12 b But in the second place, there are also many most important things outside of Philosophy, which are yet the work of Thought, and which are left unconsidered. Such are Religion, Political History, forms of Government, and the Arts and Sciences. The question arises as to how these operations differ from the subject of consideration, and how they are related in history? As regards these two points of view, it is desirable to show in what sense the history of Philosophy is here taken, in order to see clearly what we are about. /

§ 13 a  Además, en tercer lugar, hay que empezar por tener una visión general de conjunto antes de poder entrar en el detalle; de otro modo, los detalles nos impedirán ver el todo, los árboles no nos dejarán ver el bosque, las filosofías nos impedirán ver la filosofía. El espíritu necesita adquirir una idea general acerca del fin y la determinación del todo, para poder saber qué es lo que tiene que esperar. Del mismo modo que abarcamos con la mirada, en una ojeada general, el paisaje, que luego perdemos de vista al internarnos en las diversas partes que lo forman, el espíritu quiere abarcar, ante todo, la relación existente entre las distintas filosofías y la filosofía en general, pues las diversas partes sólo cobran, en realidad, sentido y valor esencial por su relación con el todo.     

 § 13 b Moreover, in the third place, we must first take a general survey before we descend to particulars, else the whole is not seen for the mere details-the wood is not seen for the trees, nor Philosophy for mere philosophies. We require to have a general idea of the nature and aim of the whole in order to know what to look for. Just as we first desire to obtain a general idea of a country, which we should no longer see in going into detail, so we desire to see the relation which single philosophies bear to the whole; for in reality, the high value of the detail lies in its relation to the whole. /

§ 14 a  En ningún campo se confirma más esto que decimos que en el de la filosofía y en su historia. Es cierto que este esclarecimiento de lo general, tratándose de una historia, no parece tan necesario como con respecto a una ciencia en sentido estricto. La historia sólo es, a primera vista, una sucesión de acaecimientos fortuitos en la que cada hecho ocupa un lugar aislado y para sí, sin que haya entre ellos otro nexo de unión que el tiempo. Pero esta concepción no puede satisfacernos ni siquiera en lo que se refiere a la historia política; ya en ella reconocemos, o intuímos por lo menos, un entronque necesario entre los diversos acaecimientos, que hace que éstos ocupen un lugar especial, en relación con una meta o con un fin, adquiriendo con ello su verdadera significación. Los hechos históricos sólo tienen un relieve, una significación, cuando se los pone en relación con un algo general y a través de su entronque con ello; tener ante los ojos este algo general es, por tanto, comprender la significación de los hechos en la historia.      

§ 14 b This is nowhere more the case than with Philosophy, and also with its history. In the case of a history, indeed, the establishment of the Universal seems to be less needful than in that of one of the sciences proper. For history seems at first to be a succession of chance events, in which each fact stands isolated by itself, which has Time alone as a connecting-link. But even in political history we are not satisfied with this. We see, or at least divine in it, that essential connection in which the individual events have their place and relation to an end or aim, and in this way obtain significance. For the significant in history is such only through its relation to and connection with a Universal. To perceive this Universal is thus to apprehend the significance.

§ 15 a  En esta Introducción nos limitaremos por tanto, con arreglo a lo que precede, a tratar los siguientes puntos:      

§ 15 b There are, therefore, the following points with which I wish to deal in this introduction.

§ 16 a  [1] Lo primero será determinar qué es la historia de la filosofía: su significación, su concepto y su fin; de ahí se obtendrán luego las consecuencias respecto al modo de tratarla. El punto más interesante que habrá de ser tocado, a este propósito, es el que se refiere a la relación entre la historia de la filosofía y la ciencia filosófica misma, según la cual aquélla no se reduce a exponer el aspecto externo, lo ocurrido, los acaecimientos que se refieren al contenido, sino en hacer ver cómo el contenido –en cuanto se manifiesta históricamente– forma parte de la misma ciencia de la filosofía, cómo la historia de la filosofía tiene por sí misma un carácter científico y se trueca, incluso, en cuanto a lo fundamental, en la ciencia filosófica misma.    

§ 16  b The first of these will be to investigate the character of the history of Philosophy, its significance, its nature, and its aim, from which will follow inferences as to its treatment. In particular, we shall get an insight into the relation of the history of Philosophy to the science of Philosophy, and this will be the most interesting point of all. That is to say, this history represents, not merely the external, accidental, events contained within it, but it shows how the content, or that which appears to belong to mere history, really belongs to the science of Philosophy. The history of Philosophy is itself scientific, and thus essentially becomes the science of Philosophy.

§ 17 a  [2] En segundo lugar, será necesario aclarar el concepto de la filosofía y determinar, partiendo de él, qué es lo que ha de eliminarse de la infinita materia y de los múltiples aspectos de la cultura espiritual de los pueblos como ajeno a la historia de la filosofía. Desde luego, la religión y los pensamientos contenidos en ella o que giran en torno a ella, principalmente el que adopta la forma de mitología, se hallan ya por su materia –como por su forma los demás desenvolvimientos de las ciencias, sus pensamientos acerca del Estado, los deberes, las leyes, etc.–, tan cerca de la filosofía, que tal parece como si fuesen una prolongación más o menos vaga de la historia de la ciencia filosófica, como si la historia de la filosofía estuviese obligada a tomar en consideración todos estos pensamientos. ¿Qué tantas cosas no han sido llamadas “filosofía” y “filosofar”? Por una parte, habrá que examinar de cerca la estrecha relación que existe entre la filosofía y los campos afines a ella, como el de la religión, el del arte y el de las demás ciencias, y también, la historia política. Por otra parte, después de circunscribir debidamente el campo de la filosofía, después de haber determinado claramente lo que es filosofía y lo que cae dentro de sus fronteras, sentaremos al mismo tiempo el punto de partida de su historia, que hay que distinguir de los comienzos de las concepciones religiosas y las intuiciones preñadas de pensamiento.    

§ 17 b In the second place, the Notion of Philosophy must be more adequately determined, and from it must be deduced what should be excluded from the history of Philosophy out of the infinite material and the manifold aspects of the intellectual culture of the nations. Religion, certainly, and the thoughts contained in and regarding it, particularly when these are in the form of mythology, are, on account of their matter, and the sciences with their ideas on the state, duties and laws, on account of their form, so near Philosophy that the history of the science of Philosophy threatens to become quite indefinite in extent. It might be supposed that the history of Philosophy should take account of all these ideas. Has not everything been called Philosophy and philosophising? On the one hand, the close connection has to be further considered in which Philosophy stands with its allied subjects, religion, art, the other sciences, and likewise with political history. On the other hand, when the province of Philosophy has been correctly defined, we reach, with the determination of what Philosophy is and what pertains to it, the starting-point of its history, which must be distinguished from the commencements of religious ideas and mere thoughtful conjectures.

§ 18 a  [3] Partiendo del concepto del objeto mismo, tal como se encuentra en los dos puntos de vista anteriores, nos abriremos paso hacia el tercero, hacia la visión de conjunto y la división del curso de esta historia en sus períodos necesarios; división en la que la historia de la filosofía deberá revelarse como un todo orgánicamente progresivo, como una cohesión racional, ya que de otro modo no presentaría esta historia misma el rango propio de una ciencia.    

§ 18 b From the idea of the subject which is contained in these first two points of view, it is necessary to pass on to the consideration of the third point, to the general review of this history and to the division of its progress into natural periods-such an arrangement to exhibit it as an organic, progressive whole, as a rational connection through which this history attains the dignity of a science./

§ 19 a  No nos entretendremos, después de exponer todo lo anterior, en mayores reflexiones acerca de la utilidad de la historia de la filosofía ni acerca de otras formas en que podría ser tratada; la utilidad se desprende por sí misma; no es necesario detenerse a demostrarla. Por último, diremos algo acerca de las fuentes de la historia de la filosofía, ya que es usual hacerlo así.    

§ 19  b And I will not occupy further space with reflections on the use of the history of Philosophy, and other methods of treating it. The use is evident. But, in conclusion, I wish to consider the sources of the history of Philosophy, for this is customary.

 

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