#14. – B.II.2. b. Divine and Human Spirit. / B. II. 2. a) [β. El Espíritu Divino y el espíritu humano]

 

NOTA: Entre corchetes […] texto que sólo aparece en versión castellana.

 

B.II.2. b. Divine and Human Spirit. / El Espíritu Divino y el espíritu humano

§ 114a  . Common to both is what is in and for itself, the universal, absolute Spirit. This is spirit, but at the same time it includes nature within itself; it is itself and the grasp of nature within itself. It is not identical with nature in the superficial sense in which the chemically neutral is, but is rather in its own self identical with – nature, or one with itself in nature. Such is its identity with nature that the latter, its negative, the real, is posited only as ideal. /√

§ 114b      Ambos tienen de común que son en sí y por sí espíritu general, absoluto. Este es espíritu, pero abarca al mismo tiempo a la Naturaleza en sí; él es él mismo y el concebir en sí de la misma. El no es idéntico a ella según el sentido superficial de lo químicamente neutral, sino idéntico a ella (la Naturaleza) en sí mismo o uno consigo mismo en ella. El está en tal identidad con la Naturaleza, que ella, su negativo, lo real, es puesta solamente como ideal.

§ 115a  . That is the idealism of spirit. /

§ 115b  Esto es el idealismo del espíritu.

§ 116a  . The universality of spirit, to which both philosophy and religion are related, is absolute, not exterior, universality. It is a universality which penetrates everything, is present in everything. We have to represent spirit to ourselves as free, and freedom of the spirit means that it is with itself, has a rational awareness of itself. Its nature is to grasp the other in such a comprehensive way as to find itself in the other, to unite itself with itself in the other, there to possess and enjoy itself.√

§ 116b   La universalidad del espíritu a que se refiere la religión y la filosofía, es la universalidad absoluta, no la exterior, universalidad que lo penetra todo, que está presente en todo. Nosotros tenemos que representarnos al espíritu como libre; libertad del espíritu quiere decir que el espíritu es por sí, que se percibe a sí mismo. Su naturaleza es trascender sobre lo otro y en ello encontrarse a sí mismo, reunirse consigo mismo en lo otro, poseerse y complacerse en lo otro.√

§ 117a  . Here, then, is manifested the relationship of Spirit to the human spirit. No matter how fragile and isolated individuality may be represented, abstraction must simply be made from this sort of atomistic representation. When spirit is represented in truth it is what is rationally aware of itself (das sich selbst Vernehmende). The difference between the individual and the universal, then, is so to be expressed, that the subjective, individual spirit is the universal divine Spirit, to the extent that there is rational awareness of the latter, to the extent that the latter manifests itself in each subject, each man. The spirit which is rationally aware of absolute Spirit is, then, the subjective ** !! spirit. √

§ 117b   De aquí resulta ahora la relación del Espíritu con el espíritu humano. Si se representa todavía la individualidad tan áspera, tan aisladamente, entonces se debe abstraer, sin embargo, de este atomismo. El espíritu, representado en su verdad, es solamente lo que se percibe a sí mismo. La diferencia de lo particular y de lo universal se ha de expresar entonces de manera que el espíritu subjetivo, singular, es el espíritu universal divino en tanto que éste es percibido, en tanto que éste se manifiesta en cada sujeto, en cada hombre. El espíritu que percibe al espíritu absoluto es así el espíritu objetivo.  ** !! √

[El hombre debe seguir una religión. ¿Cuál es el fundamento de su creencia? ¡El testimonio del espíritu del contenido de la religión! También esto se ha expresado explícitamente en la religión cristiana; Cristo mismo echó en cara a los fariseos la fe en los milagros; el creyente es solamente el que da testimonio del espíritu. Determinemos con más atención lo que es el testimonio del espíritu; entonces tendremos que decir: solamente el espíritu percibe al espíritu. Los milagros, etc., son solamente un vislumbre del espíritu; el milagro es lo otro de la Naturaleza, es una interrupción del curso de la Naturaleza. Pero solamente el espíritu es la detención absoluta de lo natural; solamente él es el verdadero milagro frente al curso de la Naturaleza, lo verdaderamente afirmativo frente a ella. Por tanto, el espíritu se percibe solamente a sí mismo. Dios es ahora el espíritu universal; por eso, en lugar de Dios podemos decir: el espíritu universal divino. La universalidad del espíritu no debe ser concebida como simple comunidad, sino como lo penetrante en sentido de la unidad, en la determinación de sí mismo y en la determinación de lo otro. Esta es la verdadera universalidad. El espíritu universal es: a) universal; b) es objeto para sí mismo; y de esta manera el espíritu se determina, deviene un espíritu particular. Por consiguiente, la verdadera universalidad se compone -expresado vulgarmente- de dos, de lo universal mismo y de lo particular; la universalidad verdadera no existe solamente en lo uno, en lo que se contrapone a lo otro, sino que está en los dos momentos; pero de manera que lo uno trascienda sobre lo otro, lo penetre, se alcance a sí mismo en lo otro. Lo otro es su otro, y este su otro y él mismo existen en lo uno. En el percibir de sí existe una dualidad; el espíritu se percibe a sí mismo, es decir, él es el que percibe y lo percibido; pero el espíritu es esto solamente como una unidad de aquello que percibe y de aquello que es percibido. El espíritu divino percibido es el espíritu objetivo, pero el perceptor es el espíritu subjetivo. Mas el espíritu divino no consiste solamente en la pasividad del ser percibido; en su movimiento esta pasividad puede ser solamente un momento, ser solamente momentánea. Sino que el espíritu divino es la cancelación de esta diferencia del espíritu subjetivo activo y del espíritu objetivo pasivo. El espíritu divino es la única unidad sustancial; es mismamente esta actividad del autopercibirse. El espíritu subjetivo que percibe al espíritu divino, es mismamente este espíritu divino. Esta es la verdadera determinación fundamental del proceder del espíritu para consigo mismo.]

§ 118a  . If we take this determination as our point of departure, then as further determinations we have simply various forms of this rational awareness. What we call religious belief is the substantial, universal manner in which man is rationally aware of the divine Spirit. Apart from belief the divine Spirit is not what he is according to the teaching of the Church. In this way the divine Spirit is not in himself but is present in the spirit of man, in the spirit of those who belong to his community. Then it is that the individual spirit is rationally aware of the divine Spirit, i.e., of the essence of his own spirit, of his own essence, of what is substantial in him; and this essence is precisely the universal in and for itself, the enduring. That is the faith of the Evangelical Church – not an historical (historischer) faith, not a belief in historical (geschichtliche) things; rather this Lutheran faith is the spirit’s own faith, the consciousness whereby it is rationally aware of the substantial in spirit. √

§ 118b   Si nosotros partimos de esta determinación, entonces solamente tendremos formas distintas de este percibir. Lo que queremos decir con la fe religiosa, es el espíritu divino, percibido de una manera universal, sustancial. Además, para la fe el espíritu divino no es lo que enseña la doctrina de la Iglesia. El espíritu divino no es en sí, sino que él está presente en el espíritu del hombre, en el espíritu de aquellos que pertenecen a su comunión; y entonces el espíritu individual percibe al espíritu divino, esto es, percibe la esencia de su espíritu, su esencia, lo sustancial de sí; y esta esencia es precisamente lo universal, lo permanente en sí y por sí. Esta es la fe de la Iglesia evangélica, no una fe histórica, no la fe en cosas históricas; sino que esta fe luterana es la fe del espíritu mismo, la conciencia, el percibir de lo sustancial del espíritu.√

§ 119a  . According to a recent theory of faith it is said: I believe, I have immediate knowledge that I have a body. This, then, is called belief, that something determinate, some content or other is immediately in us, is produced in our consciousness. That is belief in the external sense. √

§ 119b  Según una moderna teoría de la fe se dice: yo creo, yo sé inmediatamente que yo tengo un cuerpo; por consiguiente, se llama fe a algo determinado, a cualquier contenido que se ha producido de una manera inmediata en nosotros, que se encuentra en nuestra conciencia. Este es el sentido externo de la fe.√

§ 120a  . But the internal, the religious sense of belief is precisely the knowledge of the absolute Spirit of which we have been speaking; and this knowledge, as it is first of all in the human spirit, is immediate and, as a result, is immediate certitude. It is simply a testimony of man’s spirit, which is the profound root of the identity of spirit in general. Spirit generates (erzeugt) itself, manifests its own self, shows itself and gives testimony of itself also, of its unity with itself. It also has consciousness of itself, consciousness of its unity with its object, because it is itself its own object. Now, when consciousness of this object comes on the scene, develops, and takes form, the content in question can seem to be something given in sensation, sensibly represented, coming from outside; the way in mythology a myth has of coming into being according to an historical pattern. This pattern is external. To faith, however, belongs the testimony of the spirit. The content can, of course, come from outside, be given and received, but the spirit must give testimony to it. √

§ 120b   Pero el sentido interior, religioso, de la fe, es precisamente este saber del espíritu absoluto; y este saber tal como, por de pronto, existe en el espíritu humano, tal como existe inmediatamente y, por consiguiente, en la certeza inmediata. Este saber es solamente un testimonio de su espíritu; y ésta es la raíz profunda de la identidad del espíritu en general. El espíritu se produce, se manifiesta a sí mismo, se muestra a sí mismo, y da testimonio de sí mismo, de su unidad consigo; y posee también la conciencia de sí mismo, la conciencia de su unidad con su objeto al ser él mismo su objeto. Si después surge la conciencia de este objeto y se desarrolla, se configura, entonces este contenido puede aparecer como lo dado por la sensación (sentimiento), como sensiblemente representado, como procedente del exterior; así aparece en la mitología la forma histórica del origen. Esta es la forma externa. Pero a la fe pertenece el testimonio del espíritu. El contenido puede, sin duda, haber llegado, haberse percibido, haberse dado del exterior; pero el espíritu tiene que dar testimonio de él.√

[Este percibir de sí mismo es lo que se llama fe. Pero no es una fe simple, meramente histórica, como la de la antigua Iglesia; sino que nosotros, los luteranos, creemos mejor. En la fe nos conducimos con el espíritu divino como con nosotros mismos. En esta fe existe solamente una diferencia de forma, pero que se asume a sí misma; o, antes bien, la fe es el eterno asumir (cancelar) de la misma (de la diferencia misma); en cuanto al contenido, no existe allí ninguna diferencia, ninguna división. Este comportamiento del espíritu para consigo mismo no es, por eso, la unidad original, abstracta, la sustancia de Spinoza, lo sustancial objetivo, sino que es la sustancia cognoscente, individual, la autoconciencia, la cual se conoce en el espíritu divino y allí se hace infinita. Esta es la determinación que hemos de poner por fundamento al comportamiento del espíritu consigo mismo en la religión. La pretendida humildad, es decir, la limitación, la incapacidad para conocer a Dios, tenemos que dejarla de lado. Por el contrario, conocer a Dios es el único fin de la religión. Si nosotros tenemos obligación de tener religión, tenemos que tenerla en espíritu, es decir, conocer.]

[El hombre natural, ignorante, no tiene religión, porque él no «percibe nada del espíritu de Dios».]

[La religión es el testimonio del espíritu; éste es el testimonio del contenido de la religión. Por consiguiente, este testimonio del contenido de la religión es mismamente la religión. Este es un testimonio que da fe. Este atestiguar es, al mismo tiempo, un mostrar, y un manifestar del espíritu, pues el espíritu existe solamente en tanto que se produce, da testimonio de sí y se muestra, se manifiesta. En su testimonio se produce a sí mismo. Esta es la idea fundamental. El resto es entonces que este testimonio del espíritu es su íntima autoconciencia, su movimiento en sí, la vida en la interioridad de la devoción, una única, oculta conciencia en sí, una conciencia en la que no se ha alcanzado la propia conciencia y, además, no se ha llegado a la objetividad, porque aún no está puesta la determinación, la división (separación) de subjeto y objeto. Por consiguiente, lo que queda es que este espíritu recogido en sí se decide, se distingue de sí, se convierte en objeto, en cosa. Expresado en la representación: Dios es Espíritu o amor (esto es, uno); es decir, Dios se enajena (se aliena) a sí mismo, se comunica, se entrega a lo otro. Y aquí sobrevienen de repente todas las apariencias del ser dado, del haber percibido, etc., que se presentan también en la mitología. Aquí tiene su puesto todo lo histórico y lo que se llama positivo en religión.]

§ 121a  . To be more precise and to speak of the Christian religion, we know that Christ came into the world almost 2000 years ago. He said, however, “I am with you all days, even to the end of the world,” and “Where two or three are gathered together in my name, I am there in the midst of them.” Still, this was not to be the sensible presence of this individual person. He also said , when I am no longer with you, “the Spirit will lead you to all truth,” i.e., the relation of externality must first be removed; it is not the true relationship. Herein we find an elucidation (Erklarung) of what we said above.√

§ 121b   Hablando directamente de la religión cristiana, nosotros sabemos que Cristo ha venido al mundo hace cerca de 2.000 años; pero él dijo: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»; «Donde dos o tres os juntareis, allí estaré yo con vosotros», aunque no como esta persona, ni estará presente de una manera sensible; y: Si yo no estuviera con «vosotros, el espíritu os conducirá a la verdad», es decir, debe anularse primeramente la relación de exterioridad; no es la verdadera. Por este medio obtiene su explicación lo que antes hemos dicho.√

§ 122a  . On the one hand we have to do there with a representative consciousness, where the content is an object, and it is outside us, separated from us. On the other hand we have devotion, cult, the feeling of union with this object. The result is a certain ambiguity; at one time externality is stronger, at another, devotion. At one time the indwelling Christ is sent back 2000 years to Palestine and is simply an historical person in th at land and those surroundings. At another time, however, in devotion and in cult, the feeling of His presence is predominant. Consequently, at this point there is to be found a contrast in religion.√

§ 122b  Por una parte, existe allí una conciencia representativa: allí este contenido es objetivo: allí el contenido está fuera de nosotros, separado de nosotros. Lo otro es la devoción, el culto, el sentimiento de unidad con este objeto. Existe en eso una vacilación; pronto la exterioridad es más fuerte, pronto aparece la devoción. Una vez ha venido el Cristo inmanente a Palestina, hace unos 2.000 años; pero solamente como persona histórica ha estado en este país, en este medio ambiente; pero de nuevo, en la oración, en el culto, es preponderante el sentimiento de su actualidad. Por consiguiente, aquí en la religión, se encuentra aún una contradicción.√

[Hay que notar en esto dos estadios: el primer estadio es la oración, el culto; por ejemplo, recibir la sagrada Eucaristía, la Comunión. En ésta está el Cristo inmediatamente presente. Este es el percibir del espíritu divino, el espíritu viviente, el cual tiene su conciencia de sí y su realidad en la comunidad. El segundo estadio es la conciencia desarrollada en que este contenido se hace objetivo. Desde este punto de vista sucede que el Cristo actual que hace 2.000 años vivió en un rincón relegado de Palestina, fue conocido en el espacio y en el tiempo, puede ser traído ante la conciencia como persona histórica, pero alejado y de una manera distinta.]

[Análogamente ocurre en la religión griega cuando este Dios, desde el punto de vista de la oración y del sentimiento, es transformado en prosaica estatua, en mármol y madera. Tiene que alcanzar esta exterioridad. Así la Hostia no es para nosotros más que algo santo; según la doctrina luterana, es algo divino solamente en la creencia y en la posesión, no en su existencia actual exterior.]

[Del mismo modo una imagen no es para nosotros otra cosa que piedra, lienzo, etc. Estos son los dos puntos de vista; y el segundo punto de vista es precisamente aquel donde la conciencia comienza con una forma exterior, la recibe en la memoria, la representa y la conoce. Pero si permanece en la representación, entonces este punto de vista es un punto de vista no espiritual. Cuando el contenido de la religión es sabido sólo como un contenido histórico, el espíritu se ha acercado a esta lejanía histórica, muerta; entonces se ha confundido, ha logrado la mentira contra sí mismo. Esta mentira es la que en las Sagradas Escrituras es llamada el pecado contra el Espíritu. De este punto hacemos mención aquí.]

[A quien miente contra el Espíritu Santo su pecado no puede serle perdonado. Pero mentir contra el espíritu es justamente esto: que el espíritu no es universal, no es Santo; es decir, que Cristo es solamente algo separado, algo abstracto, que es solamente otra persona distinta que esta persona, que ha existido solamente en Judea, o que también existe, aún ahora, pero en el más allá, en el Cielo, Dios sabe dónde, no de una manera real, actual en su comunidad. Quien habla sólo de la razón finita, sólo de la razón humana, sólo de los límites de la razón, éste miente contra el espíritu; porque el espíritu en cuanto infinito, universal, percibiéndose a sí mismo, no se percibe en un solamente, en los límites; en lo finito como tal no tiene ninguna relación con esto, se percibe sólo en sí, en su infinitud.]

 

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