#21. – C. I. The Beginning of the History of Philosophy / C. I. El comienzo de la historia de la filosofía

NOTA: Entre corchetes […] texto que sólo aparece en versión castellana.

§ 167a  . The question now to be asked is: where is the history of philosophy to begin? The answer to this question is already contained immediately in what has preceded. The history of philosophy begins where thought in its freedom comes into existence, where it cuts itself loose from its immersion in and unity with nature, constitutes itself for itself, where thinking goes into itself and remains with itself.√

§ 167b   En este momento, la cuestión es: ¿Dónde tiene que comenzar la historia de la filosofía? La contestación a esta pregunta está ya contenida en lo que precede. La historia de la filosofía comienza allí donde el pensamiento logra alcanzar la existencia en su libertad, donde logra arrancarse de su estar sumergido en la Naturaleza, de su unidad con ella, y se constituye para sí, donde el pensar entra en sí mismo y es por sí.√

[Según lo dicho, la respuesta general es que la filosofía comienza allí donde el pensamiento es concebido por sí como lo universal, como el existente que lo abarca todo, o donde lo existente es concebido de un modo universal, donde el pensar del pensar es el que hace surgir lo universal pensante como el verdadero ser, o donde el mundo es representado en la forma de la universalidad.]
[El verdadero comienzo de la filosofía se ha de poner allí donde lo absoluto se ha concebido, no ya como representación, sino que el libre pensamiento —no solamente piensa lo absoluto— ha concebido la idea del mismo: es decir, el ser (que también puede ser el pensamiento mismo), que reconoce como la esencia de las cosas, como la totalidad absoluta y la esencia inmanente del todo; con esto, si también existiera, además, como un ser exterior, pero que se hubiera concebido como pensamiento. Así es la simple esencia inmaterial que los judíos habían pensado como Dios —toda religión es pensar— no verdaderamente un objeto de la filosofía, sino, por ejemplo, los principios: la esencia o principio de todas las cosas es el agua, o el fuego, o el pensamiento.]
[La cuestión es dónde hemos de empezar con la historia de la filosofía. Ella comienza allí donde el pensamiento surge puramente, donde el pensamiento es universal, y donde esto puro, esto universal, es lo esencial, lo verdadero, lo absoluto, la esencia de todo.]
[La ciencia en donde nosotros tenemos por objeto al pensamiento puro, universal, es la lógica. De ordinario, sin duda, se acostumbra a estudiar en la lógica solamente al pensar subjetivo, al pensamiento en la forma de pensar consciente; el valor del pensamiento, se cree que yace del lado del sujeto. Pero en filosofía se tiene también por objeto al pensamiento, mas no solamente como algo subjetivo, como una actividad interior a nosotros, sino al pensamiento en cuanto que es objetivo, universal; por consiguiente, pensamiento y universal son una misma cosa.]
[Si nosotros queremos saber cómo producimos algo, cómo es en verdad, entonces reflexionamos sobre ello, producimos pensamientos sobre ello, conocemos su esencia, lo conocemos como algo universal. La producción del pensamiento es justamente el conocimiento de la esencia; es la consideración universal pensante, la que tiene como fin a la esencia. En filosofía, los pensamientos mismos son tenidos ahora como la esencia. La verdad en forma de mito, la representación sensible de la esencia son, por consiguiente, excluidas. Del mismo modo la religión posee la verdad, no en la forma del pensamiento puro, sino esencialmente en la forma de representación. Por tanto, la filosofía comienza solamente allí donde la esencia de las cosas llega a la conciencia en la forma de pensamiento puro.]

§ 168a  . From the historical point of view this emergence of spirit is intimately connected with the flowering of political liberty; and political liberty, liberty within the state, begins where the individual feels himself to be an individual, where the subject knows himself in a universal manner, or where the consciousness of personality, of having in oneself infinite value, comes into the open – because I posit myself for myself and have value simply for myself. Herein is contained, too, free thinking of the object, the absolute, the essential universal object. /√

§ 168b    Este surgir del espíritu se relaciona, por el lado histórico, con el florecimiento de la libertad política; y la libertad política, la libertad en el Estado, tiene su comienzo allí donde el individuo se siente como individuo, donde el sujeto se sabe como tal en la universalidad, o donde la conciencia de la personalidad, la conciencia, se manifiesta teniendo en sí un valor infinito; en tanto que me pongo para mí y valgo sencillamente para mí. Allí está contenido también el pensar libre del objeto, del objeto absoluto, universal, esencial.√

§ 169a  . To think means to put something into the form of universality. To think oneself, then, means to give oneself the determination of universality, to know oneself as universal – to know that I am a universal, an infinite – i.e., to know oneself as a free being relating oneself to oneself. That is precisely where the moment of practical political freedom comes in. /√

§ 169b   Pensar quiere decir: hacer pasar algo a la forma de la universalidad. Pensarse significa, por consiguiente, darse la determinación de lo universal, saberse como algo universal, saber que yo soy algo universal, infinito, o pensarse como una esencia libre que se refiere a sí misma. En esto está, precisamente, contenido el momento de la libertad práctica, política.√

§ 170a  . Philosophical thinking is immediately connected with this sort of thing because it, too, appears as thought of the universal object. Thought is determined as something universal; which means /

§ 170b  El pensar filosófico está ahora mismo relacionado con esto: que aparece igualmente como pensamiento del objeto universal. El pensamiento se determina como algo universal; esto quiere decir:

§ 171a    . (a) it makes of the universal its object or of the objective something universal. It determines the individuality of natural things, the way they are in sensible consciousness, as a universal, a thought, an objective thought. There we have the objective, but as thought.

§ 171b   a) que el pensamiento transforma lo universal en su objeto o lo objetivo en algo universal. La particularidad de las cosas naturales, tal como existen en la conciencia sensible, la determina el pensamiento como un universal, como un pensamiento, como un pensamiento objetivo. Esto es lo objetivo, pero como pensamiento;

§ 172a    . (b) Added to this is the second determination: I recognize this universal, thought knows that the universal happens. This more precise relation of recognition and of knowledge to the universal enters in only to the extent that the objective in question continues to be for me the objective and that I continue to grasp myself for myself. Insofar as I think the objective, it is mine; and even though it is my thinking, it counts for me as the absolutely universal. Insofar as it is present as objective, I have thought myself in it; I myself am contained in this infinite and at the same time. I am conscious of this. Thus, I retain the standpoint of objectivity and at the same time that of knowing, and I maintain the latter standpoint. That, in general, is the connection between political freedom and the emergence of freedom of thought.√

§ 172b     b) a esto se añade la segunda determinación, que yo conozco lo universal, que el pensamiento conoce que algo sucede. Esta relación cognoscente, consciente, directa a lo universal, sobreviene solamente en tanto que este objetivo sigue siendo para mí al mismo tiempo lo objetivo, en tanto que yo me creo para mí, me conservo (percibo). Yo lo pienso, y en tanto que lo pienso es lo mío; y aun cuando es mi pensar, sin embargo, vale para mí como lo absolutamente universal. En tanto que está presente como objetivo, yo me he pensado en ello; yo estoy contenido mismamente en este infinito y tengo al mismo tiempo conciencia de ello. Yo permanezco así en el punto de vista de la objetividad a la vez que en el punto de vista del saber, conservo este punto de vista. Esta es la conexión universal de la libertad política con el surgir de la libertad del pensamiento.√

[Esta determinación universal es la determinabilidad abstracta del comienzo de la filosofía; pero esta determinabilidad es, a la vez, una forma histórica, concreta, de un pueblo, cuyo principio tiene esta determinabilidad, cuyo principio constituye, por tanto, la conciencia de la libertad. Semejante pueblo fundamenta su existencia en este principio; la constitución, la legislación, el estado total de un pueblo tiene su fundamento sólo en el concepto que el espíritu se hace de sí, en las categorías bajo las cuales se conoce (él sabe de sí). Por consiguiente, cuando nosotros decimos que la conciencia de la libertad pertenece al surgir de la filosofía, la filosofía exige un pueblo cuya existencia tenga por base este principio; y para eso nosotros exigíamos que el pensar exista por sí; por tanto, la separación del espíritu de lo natural, de su estar sumergido en la materia, en la intuición, en la naturalidad del querer arbitrario, etc. La forma, ahora que precede a este grado (escalón), es, según lo dicho, el grado de unidad del espíritu con la Naturaleza. Esta unidad no es, como primera, como inicial, verdadera. Así se equivocan todos aquellos que aceptan (admiten) la unidad del espíritu con la Naturaleza como la forma más excelente de conciencia. Esta fase es, antes bien, la más baja, la más falsa; no es producida por el espíritu mismo. Es, en general, la esencia oriental. Por el contrario, la primera forma de la conciencia de sí libre, espiritual y, con ella, el comienzo de la filosofía, ha de buscarse en el pueblo griego.]
[Queremos ofrecer ahora algunas aclaraciones sobre la primera forma en general.]

§ 173a  . Philosophy, then, makes its appearance in history when there exist free political institutions. In this connection the Orient first comes to mind. In the Oriental world, however, there can be no question of philosophy properly speaking: for, to characterize the situation briefly, spirit does arise in the Orient, but conditions are such that the subject, the individuality, is not a person, but is determined as being swallowed up in the objective. There the substantial relation is dominant. /√

§ 173b  En la historia, la filosofía se presenta allí donde existen constituciones libres. Allí nos llama la atención, primeramente, el Oriente. Pero en el mundo oriental no se puede hablar de verdadera filosofía; pues, para indicar brevemente su carácter, el espíritu, sin duda, se despierta en Oriente, pero esta relación es de manera que el sujeto, la individualidad, no es persona, sino que son determinados como sumergiéndose en lo objetivo. La relación esencial es allí la dominante.

§ 174a   . There substance is represented partly as suprasensible, as thought, partly as more on the side of the material. The relation which the individual or the particular has, then, is simply that of being a negative over against the substantial. The highest which such an individual can achieve is eternal blessedness, which consists in being simply submerged in this substance, in abdicating consciousness, and thus being annihilated as subject, with a consequent destruction of the difference between substance and subject. The supreme relationship, then, is unconsciousness. Now, insofar as individuals have not attained this blessedness but exist still in an earthly way they are excluded from the unity of the substantial and the individual. The relation they have is that of being determined as without spirit, without substance and – as regards political freedom – without rights. Will in this case is not substantial will but only one which is determined by the arbitrariness and contingency of nature (e.g., by the caste system); it is a being without inner consciousness.√

§ 174b  Allí la sustancia se ha representado en parte como suprasensible, como pensamiento, en parte también más materialmente. La relación del individuo, de lo particular (singular) es, pues, que solamente existe lo negativo frente a lo sustancial. Lo más elevado a que puede llegar tal individuo es la eterna felicidad, que es sólo un abismarse en esta sustancia, un perecer de la conciencia; por tanto, la negación del sujeto, y también de la diferencia entre sustancia y sujeto. De esta manera, la más elevada relación es la pérdida de la conciencia. En tanto que ahora los individuos no han alcanzado esta felicidad (bienaventuranza), sino que existen aún de una manera terrestre, entonces están fuera de esta unidad de lo sustancial y de lo individual; existen en la relación, en la determinación de lo que carece de espíritu, existen sin sustancia y —por lo que se refiere a la libertad política— sin derechos. Aquí la voluntad no es una voluntad sustancial, sino una voluntad determinada por lo arbitrario y por lo contingente de la Naturaleza (por ejemplo, por las castas); una esencia de la inconsciencia interior.√

§ 175a  . There is the fundamental situation of the Oriental character. What is affirmative is simply substance, and the individual is without substance, it is accidental. Political liberty, rights, moral freedom, pure consciousness, thinking – all are absent. If these are to come about, it is necessary that the subject, too, posit himself as consciousness over against the substance and be recognized for what he is. But, in the Oriental character the subject does not count as thus knowing himself. The subject is not there for himself and he has in his own self-consciousness no value for himself. The Oriental subject can, it is true, be great, noble, sublime; still what characterizes him chiefly is that as an individual he is without rights and that what he makes of himself is determined either by nature or by arbitrariness. Nobility, sublimity, the utmost magnanimity of attitude, are .among the Orientals arbitrariness of character and by the same token contingent. Missing are such things as rights and moral standards, which consist in objective and positive determinations, to be respected by all, are valid for all, and in which all are accorded recognition. When the Oriental acts he has the advantage of complete independence, since for him there is nothing fixed and determined. The freer and more undetermined his substance is, the more arbitrary and independent is he. A free substance such as this no more has the character of an objectivity which is valid for all universally than it has freedom. What we call rights, moral standards, the state, are there present in a natural, substantial, patriarchal way, i.e., without subjective freedom. The kind of morality which we call conscience is also nonexistent there. What does exist there is a petrified natural order which permits what is worst to exist side by side with supreme nobility. The situation is such that in it supreme arbitrariness holds the highest place.√

§ 175b  Esta es la relación fundamental en el carácter oriental. Lo afirmativo es solamente la sustancia; lo individual es lo que carece de sustancia, lo accidental. Libertad y derecho político, moralidad libre, conciencia pura, pensar puro, no existen allí. Que éstos surjan, corresponde a que también el sujeto se ha opuesto como conciencia de la sustancia y así existe allí como reconocido. Así en el carácter oriental no es tenido por valioso el conocerse por sí mismo. Allí el sujeto no existe para sí, y no tiene ningún valor para sí en su conciencia de sí. Indudablemente, el sujeto oriental puede ser grande, noble, sublime; pero la determinación fundamental es que el individuo carece de derechos, y que aquello a que él ha llegado es a una determinación, ya de la Naturaleza, ya del libre arbitrio. La generosidad, la sublimidad, la grandiosa disposición de ánimo en los orientales es la arbitrariedad de su carácter; por tanto, contingencia. Faltan el derecho y la moralidad, que consisten en determinaciones objetivas, positivas, las cuales han de ser respetadas por todos, que valen para todos y en las que, por consiguiente, también todos se reconocen. Cuando el oriental obra, tiene el mérito de la independencia perfecta; nada es allí firme y determinado. Cuanto más libre e indeterminada es su sustancia, tanto más arbitrario e independiente es el individuo. Esta sustancia libre tiene tan poco como su libertad el carácter de objetividad que vale para todos en lo universal. Lo que es para nosotros derecho, moralidad, estado, existe allí de una manera sustancial, natural, patriarcal; es decir, existe sin libertad subjetiva. Tampoco la moralidad que nosotros llamamos conciencia existe allí. Aquella manera patriarcal es un orden natural, petrificado, que hace coexistir la más elevada nobleza con la mayor maldad; la más exagerada arbitrariedad tiene allí su más elevado sitial.√

[Habíamos dicho que lo primero es la unidad del espíritu con la Naturaleza. ¿Qué quiere decir eso? El espíritu es conciencia de sí y, en tanto que es esto, conciencia de objetos, de fines, etc., por consiguiente, representando, queriendo, apeteciendo. En tanto que la conciencia de sí está en esta etapa, es el círculo de su representar tanto como el contenido de su querer, de su apetecer, un círculo finito; por tanto, es lo finito en general. El estar sumergido del espíritu en la Naturaleza encierra inmediatamente la finitud de la inteligencia y de la voluntad en sí. Esta es la determinación del oriental; y se debe saber esto para no tener esta unidad por la condición más perfecta. Es la condición de la más elevada finalidad. Pues ¿qué debía de tener, por fin, una conciencia semejante? Los fines aún no son aquí un universal por sí. Si yo quiero el derecho, la moralidad, el bien, entonces yo quiero algo universal; porque el derecho, la moralidad, son universales, fines, los cuales no son ya individualidades naturales. Este carácter de lo universal tiene que tomar por base a la voluntad. Si un pueblo posee leyes justas es que lo universal ha sido elevado a objeto. Esto supone un fortalecimiento del pensar. Tal pueblo quiere y piensa lo universal. Si la voluntad quiere lo universal, entonces comienza a ser libre; porque el querer universal encierra la referencia del pensar (es decir, de lo universal) a lo universal. Así es el pensar el espíritu en sí mismo; por consiguiente, libre. Quien quiere la ley, quiere poseer la libertad. Un pueblo que se quiere como libre, subordina sus apetitos, sus fines particulares, sus intereses, a la voluntad general, es decir, a la ley. Por el contrario, si el objeto de la voluntad no es universal, se sigue que aún no existe el punto de vista de la libertad. Si lo querido es solamente algo particular, entonces la voluntad es una voluntad finita; y esta finitud de la voluntad comienza solamente allí donde el pensar llega a ser libre por sí, donde nace lo universal. El carácter oriental, el estar sumergido el espíritu en la Naturaleza, considerado desde el lado de la voluntad, se ha sometido, por tanto, a la finitud.]
[La voluntad que se quiere como finita, aún no se ha concebido como universal. Si solamente existe la condición de señor y la condición de siervo, existe la esfera del despotismo. Si esto es expresado como sentimiento, entonces es el temor la categoría dirigente. En tanto que el espíritu está sumergido en lo natural, todavía no es libre por sí, sino que aún es la misma cosa con lo particular, aún está sujeto a lo finito; entonces el espíritu puede ser apresado a este particular, a lo finito, y tiene conciencia de que puede ser comprendido allí, que lo finito es destruible, que puede ser puesto negativamente. Este sentimiento de lo negativo, que algo no puede durar al hombre —y con ello el hombre mismo—, es el temor en general. En cambio, la libertad es no ser en lo finito, sino en el ser por sí, en un infinito ser en sí; esto no puede ser atacado. Por consiguiente, el temor y el despotismo son lo dominante entre los orientales. O está el hombre bajo el temor, es decir, tiene miedo, o domina por medio del temor; por tanto, es siervo o señor. Ambos están en una misma etapa. La diferencia es sólo la diferencia formal de la menor o mayor fuerza, de la energía de la voluntad. La voluntad del señor se basa en su interés particular; puede querer sacrificar todo lo finito a su fin particular. En cuanto que su propósito es finito, su voluntad es accidental. La voluntad del señor es, por tanto, libre arbitrio, porque, sorprendido en los propósitos finitos, obra solamente por el temor. El temor es, por consiguiente, la categoría dominante en el Oriente.]
[En Oriente, la religión tiene, necesariamente, el mismo carácter. Allí el momento principal es el temor al señor. Pero la religión ha resultado no solamente de este temor, sino que tampoco ha salido fuera de él, no lo abandona. «El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría», dice la Sagrada Escritura. Esto es verdadero; y el hombre tiene que haber conocido, haber sentido, haber experimentado el temor. Tiene que haber conocido sus propósitos finitos en la determinación de lo finito, de lo negativo. Pero tiene que pasar a través del temor también, tiene que dominarlo. Si ha renunciado a los propósitos finitos como algo último, entonces ya no está ligado a algo negativo, es libre del temor; pues no hay en él nada en que fuera atacable. Pero si el temor es no solamente el comienzo, sino que el fin es, por consiguiente, la categoría dominante, entonces es afirmada la forma del despotismo, de la servidumbre. Por tanto, la religión posee también este carácter. En tanto que la religión ofrece satisfacción, ésta estará, por fin, en esta fase misma, es decir, en una fase tal que existe parcialmente en lo natural. Por una parte, son los poderes y las fuerzas naturales los que son personificados y honrados en los pueblos orientales; por otra, en tanto que la conciencia se eleva sobre ellas a lo infinito, la determinación principal es el temor a este poder, de manera que el individuo se siente frente a este poder sólo como algo accidental. Esta dependencia, esta perseverancia, este estar sumergido en lo finito puede adoptar dos aspectos y tiene que ir de un extremo al otro. Lo finito, esto es, lo que existe para la conciencia, puede tener la forma de lo finito como algo finito; pero, por otra parte, la forma de lo infinito, que, no obstante, es solamente algo abstracto (infinito abstracto), y por eso iguala a lo finito, es mismamente algo finito.]
[Como en la práctica pasa de la pasividad de la voluntad (esclavitud) al extremo opuesto, a la más elevada energía de la voluntad, al más elevado poder del despotismo, que es solamente libre arbitrio, del mismo modo encontramos en la religión el sumergirse en la más profunda y brutal sensualidad aun como culto divino, y por otro lado, la huida a la abstracción más elevada y más vacía, la pura negatividad, la nada, para renunciar a esta sublimidad, a todo lo concreto. Se encuentra con frecuencia entre los orientales, preferentemente entre los indios que llevan esta abstracción al extremo de que pasan, por ejemplo, diez años en expiación, sin otro contenido espiritual, conservando solamente el placer vacío para mortificarse, para amortiguar todo dolor en sí, o que permanecen durante años contemplando la punta de su nariz, perseverando sin conciencia en esta abstracción íntima, en esta perfecta vaciedad, en esta quietud mortal. Por tanto, existen solamente en la vacía intuición interior, en la representación pura, enteramente abstracta, en el puro saber de la abstracción; pero esta abstracción, en cuanto negativa solamente, es aún completamente finita. Por tanto, también este aspecto, que es considerado como elevado, pertenece al principio de la finitud. No está aquí la base de la libertad, del pensamiento libre, sino la base de la voluntad despótica, casual y arbitraria, y de la voluntad más profunda en comparación con ésta, el conocimiento de la finitud de los fines, los cuales, en cuanto finitos, están sometidos a otros finitos. El déspota ejecuta todos sus caprichos, incluso el bien, pero no como ley, sino como su libre arbitrio. Solamente en Occidente surge la libertad; allí el pensar vuelve a sí mismo, se convierte en el pensar de lo universal, y lo universal, por consiguiente, en particular.]

§ 176a  . Consequently philosophical knowledge is not to be looked for in the Orient, since it is proper to philosophical knowledge to be conscious of, to know, the substance, i.e., the universal insofar as I think it, develop it within me, determine it, in such a way that in the substance I have my own determinations and am also contained subjectively or affirmatively. In this way the determinations in question are not merely subjective, not merely opinions, but just as they are my thoughts so too are they thoughts of what is, objective; they are substantial thoughts.√

§ 176b   En consecuencia, aquí no puede existir ningún conocer filosófico; porque a él pertenece la conciencia, el saber de la sustancia, es decir, lo universal, en tanto que yo lo pienso, lo desenvuelvo en mí, lo determino de manera que yo tenga mis determinaciones en la sustancia y esté contenido en ella subjetiva o afirmativamente. Estas determinaciones no son solamente determinaciones subjetivas, por tanto, opiniones, sino, del mismo modo que mis pensamientos, son pensamientos de lo objetivo, pensamientos sustanciales.√

§ 177a  . What belongs to the Orient, then, is to be excluded from the history of philosophy. Still, in the overall treatment, I shall, nevertheless, say a few words about it, particularly the Indian and the Chinese. Previously I have ignored Oriental thought, but recently it has become possible to pass judgment in its regard. Formerly it was customary to acclaim Indian wisdom and even to make a great fuss about it, without anyone knowing exactly why. Only now do we have more precise information, which corresponds naturally to its somewhat general character. It is not enough, however, simply to contrast the universal concept with the former sort of vague conjecture; we must now, wherever possible, proceed historically.√

§ 177b   De esta manera, se ha de excluir el pensamiento oriental de la historia de la filosofía; sin embargo, en conjunto quiero dar alguna noticia de él, especialmente del pensamiento hindú y del chino. He omitido esto antes; pero desde hace algún tiempo se ha puesto en condiciones de juzgar sobre ello. Se ha celebrado siempre la sabiduría india, se la ha ensalzado demasiado sin saber propiamente por qué. Solamente ahora se conoce esta circunstancia; y esto está de acuerdo naturalmente con el carácter universal. Pero no se puede oponer a aquella jactancia simplemente el concepto universal, sino que, hasta donde sea posible, debe comportarse de una manera histórica.√

§ 178a  . Philosophy properly so called has its beginning only in the West. There the spirit is submerged in itself, immerses itself in itself, posits itself as free, and is free for itself. Only under such conditions can philosophy exist; and by the same token, only in the West do we find free political institutions. The happiness and the infinity which characterize the individual in the West are determined in such a way that within the substantial the subject holds its own, is not demeaned, does not appear as a slave, destined for annihilation in its dependence on the substance.√

§ 178b   La verdadera filosofía comienza solamente en Occidente. Ahí el espíritu se hunde en sí, se sumerge en sí, se pone a sí mismo allí como libre, es libre para sí; y allí solamente puede existir la filosofía; y por eso también solamente en Occidente tenemos constituciones libres. La felicidad y la infinitud occidentales del individuo son determinadas de manera que el individuo persevera en lo sustancial, que no se denigra, no aparece como esclavo y dependiendo de la sustancia, dedicado a la negación.√

[En Grecia surge la libertad de la conciencia en sí. En Occidente desciende el espíritu a sí. En el resplandor del Oriente desaparece el individuo; es solamente como una luz en la sustancia. Desde allí se ha difundido al Occidente en el relámpago del pensamiento que se hunde en sí mismo y, de esta manera, ha producido su mundo de sí mismo, de su interior.]
[Hemos visto que, en un principio universal semejante, se conexionan de la manera más íntima la configuración histórica y la filosofía. Las determinaciones, los momentos que constituyen aquí el vínculo de la filosofía y de la esencia actual (real), se han, por lo tanto, penetrado brevemente en su conexión.]
[Hemos dicho que en Grecia comenzaba el mundo de la libertad. La libertad tiene como su determinación fundamental que el espíritu se piense a sí mismo, que el individuo tenga en su particularidad (singularidad) la intuición de sí mismo como universal, que cada uno se conozca en su singularidad como universal, que su ser sea como lo universal es en lo universal. Su ser es su universalidad y su universalidad su ser. La universalidad es esta referencia a sí mismo, no existir en un otro, en lo extraño, no poseer su esencia en un otro, sino existir en sí mismo; el individuo, como universal, es en sí, en lo universal. Este ser en sí es la infinitud del yo, la personalidad. En el espíritu que se concibe a sí mismo esta determinación de la libertad constituye su ser; de esta manera el espíritu es él mismo, y no puede ser otra cosa. Esto constituye el ser de un pueblo que se conoce como libre. Según este saber de sí forma su mundo, sus normas jurídicas y morales, y todas las demás normas de vida. De esta manera se conoce como esencialmente universal.]
[Esto significa que el saber de sí como un saber libre es el ser de un pueblo, lo cual se nos representa en un sencillo ejemplo. Nosotros sabemos que el individuo es libre; personalmente libre; de esta manera conocemos nuestro ser solamente de modo que la libertad personal es la condición fundamental, y no existe nada por lo cual la misma pueda ser infringida y no reconocida; este saber constituye nuestro ser, nuestra existencia. Supongamos en Europa a un señor que obre según su libre arbitrio y que se le ocurra convertir en esclavos a la mitad de sus súbditos; nosotros tenemos conciencia de que no logrará eso, aunque él emplee la más grande autoridad. Cada uno sabe que él no puede ser un esclavo; conoce esto como algo esencial a sí mismo. Somos nosotros tan viejos, tan poltrones, que vivimos, somos guardias; pero sabemos que esto es algo pasajero; esto no es nuestro verdadero ser esencial, sabemos bien que no es ser esclavos. Conocemos la libertad como la base de nuestro ser. Esta determinación no es pasajera. Todas las demás determinaciones de nuestro ser, edad, vocación, etc., son fugaces y variables, sólo la libertad permanece. Que yo no pueda ser un esclavo constituye mi ser más íntimo, mi existencia, mi categoría; la esclavitud se opone a mi conciencia. En este sentido, tal saber del espíritu acerca de sí constituye su ser, de manera que él produce y logra de este saber la totalidad de sus condiciones.]
[Más directamente consiste ahora esta conexión en que la universalidad de la conciencia constituye la libertad. Cuando yo me conozco como universal, me conozco como libre. Cuando yo dependo de algún impulso (tendencia) o de alguna inclinación, entonces yo soy por algo distinto de mí mismo, y, en tanto que existo en el impulso, en la inclinación, existo como algo particular, no como un universal. Supuesto que yo existo como algo particular, entonces pongo (coloco) mi ser en una particularidad y me encuentro ligado por esta particularidad. Yo soy diferente a mí mismo, porque soy:]
[a) Yo, es decir, enteramente universal; pero]
[b) existiendo en una particularidad, determinado por un contenido particular; y este contenido es un otro que yo. Si existo como algo particular, entonces no existo para mí como universal; y esto es lo que llamamos libre albedrío.]
[El libre albedrío es la libertad formal; el libre albedrío convierte los impulsos, los fines particulares, etc., en su contenido u objeto. Pero la voluntad, en cuanto voluntad libre, consiste en que su contenido sea algo universal; en este universal tengo yo mi esencia, mi ser esencial; porque yo soy la identidad (la conformidad) conmigo mismo. Y así sucede que también los otros son iguales para mí; porque los otros ya son universales de la misma manera que yo. Yo existo en tanto que libre, en cuanto que pongo la libertad de los otros y soy reconocido por los otros como libre. La libertad solamente es real y efectiva entre varios, como libertad existente. Con ello se establece la relación de lo libre a lo libre, la ley de la moralidad y del derecho. La voluntad libre quiere solamente las determinaciones que existen en la voluntad universal. Por consiguiente, con estas determinaciones de la voluntad universal se establece la libertad civil, el derecho racional, la verdadera y justa constitución del Estado.]
[Esta es la relación de la libertad y del pensar universales. Este pensar es, justamente, la libertad de la conciencia de sí; y este concepto de libertad lo encontramos por primera vez en el pueblo griego, y por eso comienza allí la filosofía.]
[Por lo demás, existe en Grecia la libertad real con una limitación porque, como nosotros sabemos, aún existía en Grecia la esclavitud; la vida civil no podía subsistir en los Estados griegos libres sin la esclavitud. Por tanto, la libertad estaba limitada, condicionada; y esto nos ofrece la diferencia con respecto a la libertad germánica. Podemos determinar la diferencia entre la libertad en Oriente y en el mundo germánico, de la siguiente manera: en Oriente solamente es uno libre, el déspota; en Grecia son algunos libres, los ciudadanos; pero en el mundo germánico todos son libres, es decir, el hombre en cuanto hombre es libre. Esta es una libertad más elevada que la de los griegos. Más tarde consideraremos más de cerca esta diferencia. Ahora añadimos solamente que, si en Oriente solamente uno debe ser libre, precisamente este uno no puede ser libre, porque ello exige que para que uno sea libre todos los otros sean también libres. Allí solamente se encuentran los apetitos desenfrenados y el libre albedrío; y éste es, finalmente, esclavo; existe solamente la libertad formal, la igualdad abstracta de la conciencia de sí (Yo = Yo). Entretanto, en Grecia existe la proposición particular, que algunos son libres, los espartanos, los atenienses son libres, pero no lo son los mesemos y los ilotas. Por consiguiente, el principio de la libertad en el mundo griego contiene una limitación. Es una modificación especial del pensar griego, de la intuición griega, la que consideraremos aquí solamente en relación con nuestro objetivo, la historia de la filosofía. Qué significación concreta tiene aquella proposición abstracta se conformará con esto. En tanto que nosotros examinamos ahora esta diferencia, no quiere decir otra cosa sino que nosotros pasamos a la división de la historia de la filosofía.]
[La primera cuestión era la del concepto de filosofía; la segunda, la del concepto de historia de la filosofía. Lo que nosotros queremos proponernos ahora es la división de nuestra ciencia. Además, nosotros mismos tenemos que ponernos científicamente a la obra; porque solamente la historia de la filosofía desarrolla (despliega) la filosofía misma. Particularmente, se debe mostrar hasta qué punto la evolución de la historia de la filosofía se ha de comprender según la necesidad, desde su concepto.]

 

NOTA: Entre corchetes […] texto que sólo aparece en versión castellana.

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