#22. – C. II. Progress in the History of Philosophy / C. II. El progreso en la historia de la filosofía

NOTA: Entre corchetes […] texto que sólo aparece en versión castellana.

 [Ha sido indicado antes que la diferencia entre pensamiento y concepto consiste solamente en un desarrollo posterior del primero hacia el segundo; este proceso constituye el desarrollo (el perfeccionamiento) en la historia de la filosofía.]

[Lo primero es el pensamiento totalmente universal, abstracto; y como tal, no pertenece aún propiamente a la historia de la filosofía. Es el pensamiento tal como se manifiesta en el Oriente y se relaciona con la religión oriental y con la conciencia oriental en general. Aquí existe el pensamiento de una manera enteramente abstracta, sustancial, sin progreso, sin evolución, y justamente ahora como antes, como hace miles de años. Por lo mismo, no es eso tanto nuestra primera parte, sino más bien algo anticipado, algo brevemente tangencial.]

[Lo segundo es el pensamiento determinándose, el concepto; vemos que éste surge en el mundo griego. Aquí comienza, como ya se ha señalado, la libertad, la libertad personal, la libertad subjetiva, de manera que el pensamiento, al determinarse por sí mismo, puede querer y conocer las determinaciones como suyas. Aquí existe también una conexión definida en el progreso de sus categorías. Nosotros vemos el simple desarrollo del pensamiento, la filosofía ingenua que aún no ha llegado a la conciencia de la diferencia del pensar y del ser. Vemos al pensamiento determinarse, diferenciarse, alcanzar sus diferencias y resumir de nuevo estas determinaciones diferentes. Esta es la metafísica ingenua de la unidad del concepto consigo mismo. La diferencia más inmediata es la que existe entre el pensamiento y el ser, entre lo subjetivo y lo objetivo, y, después, lo más profundo, la conciencia de esta contradicción. En la metafísica ingenua no se da esta diferencia. Existe la fe de que, mientras se piensa así, se poseen también las cosas reales.]

[Lo tercero es la fijación de estas diferencias y el conocimiento de ellas. Es la filosofía del moderno mundo europeo, la filosofía cristiana y la germánica. La relación de la subjetividad y de la objetividad, y, por consiguiente, la naturaleza del conocer, constituye aquí lo esencial, lo capital, la base. El pensar determinado, y que éste comprende la naturaleza de la cosa, éste es el punto de vista de la idea. Con esto se originan otras contradicciones posteriores: libertad, necesidad, bien, mal, etc. Estas ideas se opusieron unas a otras y se intenta concebir su unificación.]

[Esto es lo universal (lo general) sobre el progreso en la historia de la filosofía.]

§ 179a   . In the West, then, we stand on philosophy’s own proper ground. There we must consider two great forms, we must distinguish two main periods: (1) Greek philosophy, and (2) Germanic philosophy. The latter is philosophy in the framework of Christianity or philosophy insofar as it pertains to the Germanic peoples, which is the reason why it can be called Germanic philosophy. /√

 § 179b    Por consiguiente, en Occidente estamos en el verdadero suelo de la filosofía; y allí tenemos que someter a consideración dos grandes formas, distinguir dos grandes períodos, a saber: 1) la filosofía griega, y 2) la filosofía germánica. La última es la filosofía dentro del cristianismo o la filosofía en tanto que perteneciente a los pueblos germánicos; por eso puede llamarse germánica.

§ 180a  . Through the influence of the Germanic nations the other European nations – Italy, Spain, France, England, etc. – have taken on a new form.√

 § 180b   Las otras naciones europeas, Italia, España, Francia, Inglaterra, etc., han recibido una nueva forma a través de los pueblos germánicos. /√

§ 181a  . Greek philosophy differs from Germanic philosophy just as much as Greek art does from Germanic art. Greek influence, however, reaches into the Germanic world, and the Romans constitute the link between the two. In speaking of Greek philosophy we must speak of it as settling in the Roman world, because Greek culture was adopted in the Roman world. The Romans, however, no more produced a philosophy of their own than a poetry of their own; even their religion is properly speaking Greek.√

§ 181b    La filosofía griega es distinta de la germánica, del mismo modo que el arte griego es distinto del germano. Pero lo griego se extiende al mundo germano; el punto de enlace lo forman los romanos. Hemos de hablar de la filosofía griega en el suelo del mundo romano; el helenismo ha sido recibido en el mundo romano. Pero los romanos no han producido una filosofía propia, como tampoco han producido una poesía propia; y, asimismo, su religión es derivada de la griega.√

[En general, nosotros tenemos que distinguir dos períodos en la historia de la filosofía, o dos filosofías diferentes: 1) la filosofía griega, y 2) la filosofía germánica, así como distinguimos en la historia del arte entre el arte antiguo y el moderno.]

[Los pueblos europeos, en tanto que pertenecientes al mundo del pensamiento (de la ciencia), pueden llamarse germánicos; porque en su totalidad han sido transformados por los germanos. Los romanos, que están entre dos series de pueblos (el griego y el germano), no han tenido una filosofía propia, como tampoco han tenido arte, ni poesía propios, etc. También su religión está llena de conceptos griegos; sin duda posee algo peculiar, pero esta peculiaridad no es ni aproximándose a la filosofía ni al arte, sino al contrario: lo que le es peculiar a ella no es filosófico, ni artístico.]

[Por tanto, tenemos propiamente sólo dos filosofías: la griega y la germana. Pero entre ambas cae, por una parte, la filosofía romana, que esencialmente es filosofía griega, y, por otra, la disposición y la evolución de la filosofía dentro del cristianismo, o, como se ha dicho a menudo, la filosofía al servicio de la Iglesia. En esta época, en la Edad Media, ha sido la teología esencialmente filosofía; ha concebido los dogmas, la razón los ha defendido. Sí, la teología medieval ha tenido incluso conciencia de que ella era filosofía, que la religión es un saber filosófico. La nueva filosofía germánica, la propiamente moderna, comienza con Descartes. Tan vieja es la filosofía en Europa.]

[A grandes rasgos, ésta es la división.]

§ 182a  . To characterize more precisely the two major contrasting forms we can say that the Greek world developed thought into the Idea, whereas the Christian or Germanic world comprehended the thought of Spirit. The line of demarcation is that between idea and spirit.√

§ 182b   Por lo que se refiere a la determinación inmediata de estos dos grandes contrastes, el mundo griego ha desarrollado el pensamiento hasta la idea; el mundo cristiano o germánico ha concebido el pensamiento del espíritu. Idea y espíritu es lo distintivo. √

[El punto de partida de la historia de la filosofía puede ser determinado de manera que Dios sea concebido como el universal inmediato, aún no desarrollado, tal como encontramos determinado lo absoluto en Tales; y el fin último de la misma y, además, el fin de la ciencia de nuestro tiempo, es concebir lo absoluto como espíritu. Llegar ahí ha sido el trabajo del espíritu del mundo desde hace mil quinientos años. Tan perezoso ha sido el espíritu del mundo en su trabajo, para pasar de una categoría a otra superior, progresando hacia la conciencia de sí mismo. Mientras que al tener nosotros ahora esto ante nosotros, se hace fácil progresar de una determinación (por medio de la exhibición de sus imperfecciones) a otras. Pero en el curso de la historia esto ha sido difícil. El espíritu del mundo ha necesitado siglos para el paso de una categoría a otra.]

§ 183a  . We can describe this advance more precisely in the following way. The first step in the process is necessarily the most abstract; it is the simplest and most impoverished, in contrast to the concrete. It is not yet diversified, not yet determined in a variety of ways; and, thus, the most ancient philosophies are the poorest of all. The first stage, then, is totally simple. After this, more precise determinations and figurations are constructed on this simple basis. When, for example, it is said that the universal, the absolute, is water or the infinite or being, then the universal has been determined as water, the infinite, or being. Still, the determinations themselves remain thoroughly general, non-conceptual, and undetermined. Likewise, when it is said that the universal is the atom, the one, this too is an indeterminate determination. The next stage in the development is the grasp of the universal as aware of itself, self-determining – it is thought as active in a universal way. What comes at this stage is more concrete, but it is still somewhat abstract. It is the nous of Anaxagoras or, better still, of Socrates, the beginning of a subjective totality, where thinking comprehends itself, and nous is determined as being thinking activity. At a third stage this abstract totality has to realize itself, and that in diversified determinations (active thought is that which determines and diversifies), and these diversified, realized determinations are themselves elevated to totalities. On this level the universal and the particular are contrasted, as are thinking as such and external reality, or indications of externality, such as sensations, etc. /√

§ 183b    Los pormenores de este progreso son ahora los siguientes. El primer paso es, necesariamente, el más abstracto; es lo más simple, lo más pobre, a lo cual se opone lo concreto. Aquél no es aún lo diverso, lo múltiplemente determinado en sí; y así, son las filosofías más antiguas las más pobres de todas. Por tanto, lo primero es también lo totalmente simple. Lo siguiente es que se hallan sobre este simple fundamento (principio) determinaciones, formas inmediatas. Por ejemplo, cuando se dice que lo universal, lo absoluto, es el agua, o el infinito, o el ser, entonces lo universal ha recibido las determinaciones de agua, de infinito, de ser; pero estas determinaciones son, de igual modo, todavía completamente universales, aconceptuales, indeterminadas. Así, cuando se dice: lo universal es el átomo, lo uno, entonces éstas son también determinaciones de la indeterminabilidad. El escalafón inmediato de la evolución es que lo universal sea concebido (pensado) como determinándose a sí mismo, como pensándose a sí mismo, el pensamiento como (actividad general) umversalmente activo. Esto ya es concreto, pero, no obstante, aún es siempre algo abstracto. Es el noús de Anaxágoras y, mejor aún, el de Sócrates; allí comienza una totalidad subjetiva, puesto que el pensar se piensa a sí mismo; la determinación del noús es ser actividad pensante. Lo tercero es que esta totalidad abstracta tiene que realizarse, y ciertamente en determinaciones diferentes (el pensamiento activo es determinante, diferenciador), y que estas determinaciones diferenciadas se elevan, incluso, a totalidades. Las determinaciones en esta etapa son lo universal y lo particular, el pensar como tal y la realidad externa, los símbolos de la exterioridad, las sensaciones, etc.√

§ 184a  . Stoicism and Epicureanism become contrasting philosophies; and these contraries are united in a higher. This latter can consist in a destruction of the other two, as in skepticism; but the affirmative union of the two is their synthesis (Aufhebung) in a higher totality, in the Idea. /√

§ 184b   La filosofía estoica y la epicúrea se oponen una a otra. El momento más elevado es, pues, la unión de estas contradicciones. Esta unificación puede consistir en su negación, como en el escepticismo; pero la unificación afirmativa es su absorción en una totalidad más elevada, en la idea.√

§ 185a  . This stage can be called a realization of the concept. The concept is the universal, which is determined for itself and yet retains its unity along with its determination into individualities in such a way that the latter are transparent to it.√

§ 185b   El concepto es el universal, que se determina por sí mismo, pero se mantiene en la unidad por esta determinación de las individualidades, de manera que éstas le sean transparentes.√

§ 186a    . Thus, when I say I, many determinations are involved, but the determinations are mine, they do not become independent; in them I continue to be the same myself. /√

§ 186b    Así, cuando yo digo: Yo, en lo dicho están contenidas muchas determinaciones; pero siendo mis determinaciones, no se hacen independientes, sino que yo permanezco en ellas igual a mí mismo.√

§ 187a    . A further’ step is the realization of the concept, such that the determinations themselves become totalities (the infinite goodness of the concept), participating fully in the concept, with the result that the latter’s aspects become totalities separated from each other, whether indifferently side by side or in conflict with each other. This third level is one of unification, where the Idea is such that differences are concrete and at the same time are contained (or have been held) in the unity of the concept. Greek philosophy came that far. It closes with the intellectual, ideal world of Alexandrian philosophy.√

§ 187b    Lo siguiente es la realización del concepto, esto es, que las determinaciones mismas se conviertan en totalidad (esto es la bondad infinita del concepto), que las comunica totalmente y transforma en totalidades sus aspectos que están separados unos de otros, estando ahora indiferentemente unas al lado de otras o combatiendo unas a otras. Este tercer momento es la unificación, la idea, de manera que las diferencias sean concretas y, sin embargo, al mismo tiempo estén contenidas en la unidad del concepto (sean conservadas). Hasta allí ha avanzado la filosofía griega. Ella concluye con el mundo intelectual de ideas de la filosofía alejandrina.√

[Después que hemos indicado los extremos generales del progreso, queremos representar los momentos determinados de los mismos. El contenido es lo universal, en general, en la significación del ser (de manera que aquello que es, sea lo universal), en la determinación concreta: Dios.]

[El primer universal es el universal inmediato, es decir, el ser. Por consiguiente el contenido del objeto es el pensamiento objetivo, el pensamiento que es. El pensamiento es un dios celoso, que se expresa a sí mismo solamente como lo esencial, y no puede soportar nada a su lado. Este contenido, en cuanto inicial, es indeterminado; y el progreso es solamente el desarrollo de las determinaciones existentes en sí. El pensamiento objetivo, el universal, es la base, la sustancia que fundamenta, y permanece estancado, sin cambiar, sino que solamente vuelve a sí, profundiza en sí y se manifiesta; pues arrepentirse es: llevar su interior a la conciencia, manifestarse; y manifestarse a sí mismo es el ser del espíritu. Por consiguiente, en primer lugar, está esta base en la determinación del comienzo, es decir, su determinación en la inmediabilidad, la indeterminabilidad. Después se desarrolla, se determina.]

[El primer período de la filosofía tiene ahora este carácter, que el desarrollarse (desenvolverse) es el simple surgir de las determinaciones individuales (de las cualidades abstractas), de aquel fundamento singular, que contiene ya todo en sí. La etapa inmediatamente siguiente en este período es, entonces, que sean establecidas idealmente las determinaciones así surgidas, que sean resumidas en la unidad concreta. Esta es la etapa en la cual el todo, lo absoluto, es concebido (pensado) como determinándose a sí mismo (y esto es solamente el concepto concreto), no ya como universal en esta o en aquella determinación, sino como totalidad del determinarse a sí mismo, la individualidad concreta. Veremos este determinarse a sí mismo en la forma del noús de Anaxágoras.]

[La tercera etapa es, entonces, que este concepto concreto se fundamenta en sus diferentes determinaciones, es decir, que el concepto pone estas determinaciones como totalidades. Aquella totalidad encierra en sí determinaciones; éstas le pertenecen en cuanto son ideales; es la unidad de las mismas; cada determinación existe solamente en la unidad. Por consiguiente, estas determinaciones son puestas cada una como totalidad. Las determinaciones totalmente universales, que se encuentran aquí, son lo universal y lo particular. Si nosotros decimos que el concepto es la unidad del universal y de lo particular, entonces resulta lo siguiente: que el universal y lo particular cada uno es puesto por sí en sí mismo como algo concreto de modo que cada uno sea en él mismo la unidad de la universalidad y de la particularidad, así como lo particular en la forma de la universalidad. La unidad es establecida así en las dos formas. El universal totalmente concreto es ahora el espíritu; lo singular totalmente concreto, la naturaleza (es decir, la idea en la forma de la individualidad). Estos momentos son cada uno la unidad de él y de su otro; se han completado por sí solamente a través de la unidad con su otro; además, esos momentos son abstractos. Por consiguiente, aquí ha sucedido que el universal (el noús) que se determina a sí mismo, ha evolucionado de la segunda etapa a diferencias independientes, a sistemas de totalidad, los cuales se ponen al lado o enfrente, como, por ejemplo, la filosofía estoica y la epicúrea, a un aspecto del estoicismo, donde el pensar puro se desarrolla por sí mismo en totalidad; con respecto al otro aspecto, se sistematiza el otro principio, el sentimiento, la sensibilidad natural en totalidad, es decir, el epicureismo. Toda determinación es aquí mismo totalidad.]

[La perfección de lo abstracto a lo concreto y, después, de lo concreto mismo en sus determinaciones a la totalidad concreta, constituye el progreso en este período. Por el modo de candorosidad de esta esfera aparecen estos dos principios independientes por sí, como dos filosofías individuales, que están en contradicción una con otra. Si nosotros las comparamos, entonces vemos que son idénticas en sí. Pero en tanto que la idea total se anula en sus diferencias, de modo que cada una de las mismas se encuadra en un sistema propio de filosofía, tenemos que tomarlas como opuestas; y la totalidad de la idea está en ellas, así como es consciente en una determinación unilateral. La cuarta etapa es, entonces, que estas diferencias concretas son también anuladas y resumidas.]

[Esta unidad concreta es la idea misma. Ella es la sistematización de lo particular, de modo que todas las determinaciones sean concretas, pero no lleguen a ser independientes, ni permanezcan fuera de la unidad, sino que persistan unidas en un todo. Pero esta opinión ocurre, en primer lugar, solamente de una forma general, en el elemento de la primera universalidad natural. Esa unión es lo ideal universal, comprendido de una manera ideal.]

§ 188a  . In this world, however, in this idea of totality, one determination is still lacking. I said, you will recall, that the Idea is, that the concept determines itself, particularizes itself, that it develops its two major aspects, positing them as identical. In this identity the independent totalities which are the aspects are also posited as negative; and it is through this negation that the identity becomes subjectivity, absolute being-for-itself, i.e., actuality. In this way the Idea is elevated to Spirit. /√

§ 188b   Pero a este mundo, a esta idea de totalidad, le falta aún una determinación. Yo había dicho especialmente que existe la idea, que el concepto se determina, se particulariza, que perfecciona sus dos grandes aspectos y los establece como idénticos. En esta identidad son establecidas (puestas) también como negativas las totalidades independientes de aquellos aspectos; y, a través de esta negación, esta identidad se convierte en subjetividad, en el ser por sí absoluto, es decir, en realidad. De esta manera la idea es elevada a espíritu.√

§ 189a  . Spirit is the subjectivity which knows itself. It is its own object; and its object (i.e., itself) it makes into a totality. Thus, it is itself totality and knows itself as totality for itself. This principle of absolute being-for-itself or of freedom is the principle of the Christian world, wherein the one determination is precisely this, that as such man has an infinite worth. Christian religion expresses this more precisely by saying that each individual is to attain blessedness. Thereby an infinite worth is attributed to each individual. The principle of the second epoch, therefore, is the Idea knowing itself. √

§ 189b    El espíritu es la subjetividad que se conoce a sí misma. El espíritu es objeto para sí; lo que es para él objeto (a saber, él mismo), lo convierte él en totalidad. De este modo es él mismo totalidad y se sabe a sí mismo totalidad por sí. Este principio del absoluto ser por sí o de la libertad es el principio del mundo cristiano, donde precisamente la única determinación es ésta: que el hombre, en cuanto tal, posee un valor infinito. La religión cristiana expresa esto más directamente de forma que cada uno debe llegar a ser feliz; con esto se ha atribuido al individuo como tal un valor infinito. Por consiguiente, el principio de la segunda época es la idea consciente de sí.√

§ 190a  . If we want to represent this advance to ourselves imaginatively we can speak of thinking as though it were space. First of all appear the most abstract determinations of space, i.e., points and lines; thereafter the union of these in a triangle. This latter, it is true, is already concrete, but still in the abstract element of surface; a stage which corresponds to what we called nous. The next stage is that the three lines which bound it become whole figures, i.e., become the realization of the abstract, of the abstract sides of the whole. At a third stage the three surfaces, triangular sides, are joined together into a body, a totality. That is as far as Greek philosophy goes.√

§ 190b    Si nos queremos representar gráficamente este progreso, podemos decir: el pensar es el espacio en general. En primer lugar, aparecen las determinaciones más abstractas del espacio, puntos, líneas; luego su unión en un triángulo. Indudablemente éste es ya concreto, pero todavía en el elemento abstracto del plano; a él corresponde lo que nosotros hemos llamado noús. Después se sigue que las tres líneas que constituyen el triángulo se transforman en una figura completa; es decir, la realización de la abstracción, de los aspectos abstractos del todo. El tercer momento es que estos tres planos, estos tres triángulos laterales, se reúnan en un cuerpo, en una totalidad. Hasta tal punto llega la filosofía griega.√

[Podemos aclararnos este progreso por la representación del espacio. En primer lugar, tenemos la representación vacía, abstracta del espacio, el espacio como tal. Después ponemos en él líneas, ángulos, figuras individuales. Lo inmediato es su unión en una figura geométrica, por ejemplo, en un triángulo; ésta es la primera totalidad, lo determinado, lo acabado, lo perfectamente delimitado, lo primero concreto, la primera universalidad determinándose a sí misma. Lo siguiente es que nosotros convirtamos cada línea del triángulo de nuevo en un plano; éstas son las determinaciones abstractas de aquel todo, de las que cada una misma es totalidad como el triángulo. Por último, sucede que estos planos se junten en un cuerpo; solamente esto es la totalidad concreta. La primera totalidad, el simple triángulo, era aún formal; solamente esta última es una determinabilidad espacial perfecta. Aquella primera totalidad formal, la superficie cerrada y plana, ha convertido sus lados en una figura cerrada, se ha dado así un contenido, y solamente así la unidad de contenido y forma ha llegado a ser totalidad perfecta. Si consideramos este encerrar más directamente, tendremos ahora una duplicación del triángulo; y ésta es la totalidad concreta frente a aquella primera totalidad abstracta. El fundamento se ha duplicado, se ha profundizado por todos los lados. Por consiguiente, primero las determinaciones son totalidades y sólo, por lo general, reunidas en el elemento de lo universal. Esta es la conclusión de la filosofía griega en los neoplatónicos. La ocupación del espíritu del mundo, y con ella la filosofía, pasa ahora a otro pueblo.]

§ 191a  . Once we have such a body there enters in a distinction between the center of the [enclosed] space and that which fills it [its area]. This then results in a contrast between what is totally simple and ideal (which the center is) and what is real and substantial. The uniting of both, then, is the totality of the self-knowing Idea – no longer, however, a disinterested uniting, but such that the center is self-knowing personality over against objective, physical corporeity. Within this totality of the self-knowing idea the substantial is, on the one hand, essentially distinguished from subjectivity; and yet, on the other hand, the latter as self-positing also becomes substantial. At first, of course, subjectivity is merely formal, but it is the real possibility of the substantial. Subjectivity in and for itself consists precisely in this, that the subject has the determination of fulfilling its universality, of realizing it, and of positing itself as identical with the substance.√

§ 191b   Con este cuerpo se origina una diferencia entre el centro y la realización (plenitud) del espacio. Este contraste de lo completamente simple, ideal (que es el centro), se destaca ahora frente a lo real, a lo sustancial; y la reunión de ambos es entonces la totalidad de la idea consciente de sí, pero no ya la reunión ingenua, sino de modo que el centro sea la personalidad, el saber por sí frente a la corporeidad objetiva, real. En esta totalidad de la idea consciente de sí es, por una parte, lo sustancial esencialmente distinto de la subjetividad; pero ésta, por otra parte, llega a ser, en cuanto que se pone por sí, también sustancial. Indudablemente, al principio la subjetividad es sólo formal, pero ella es la posibilidad real de lo sustancial. La subjetividad en sí y por sí consiste, precisamente, en que el sujeto posee la determinación de llenar, realizar su universidad, de ponerse a sí mismo idéntico con la sustancia.√

[El sistema neoplatónico es un reino acabado del pensamiento, un mundo de la idealidad, el cual es sólo en sí, solamente ideal; portanto, es irreal. Es el mundo divino, ideal, un mundo del pensamiento; pero es irreal porque existe sólo en la forma, en el elemento de la universalidad, en la determinabilidad de lo universal. La individualidad como tal es, igualmente, un momento esencial del concepto; pero este momento falta a este mundo; en general, carece de esta determinación como subjetividad, como ser por sí. Esto quiere decir: los dos triángulos en el prisma no son solamente dos, sino que tienen que convertirse en unidad, en una unidad que se penetra a sí misma; y esto llega a ser solamente en la subjetividad. Esta es la unidad negativa, la negatividad absoluta. Por consiguiente, falta aquí este momento de la negatividad; o falta, como hemos visto, que este ideal exista por sí mismo, que no sea objeto solamente para nosotros, sino que exista también por sí mismo. Este principio ha aparecido primeramente en el mundo cristiano, e, indudablemente, en la forma que Dios se hace consciente en cuanto espíritu, en cuanto que él desdoblándose por sí mismo y asumiendo (anulando) esta duplicación, de modo que precisamente en esta diferencia exista por sí, es decir, que él sea infinito; pues lo diferente es finito; solamente el anular de lo diferente es lo finito. Este es el concepto del espíritu mismo. El gran quehacer del mundo es ahora conocer a Dios como espíritu y en el espíritu; y este quehacer le ha correspondido al mundo germánico.]

§ 192a  . Thus, the principle of philosophy in the modern era on the one hand consists in the moment of ideality or subjectivity being for itself as such or in existing as singularity. With this there comes into being what we call subjective freedom. This latter, however, is at the same time universal, since the subject as such, i.e., man as man, is free and has the infinite determination of becoming substantial, which is the other determination found in Christian religion, namely that man has the capacity to be spirit. The sort of subjective and universal freedom which we see here is something entirely different from the partial freedom which we saw in Greece. Among the Greeks it was properly speaking only contingent that the subjectivity be free. In the Oriental world only one is free, i.e., the substance. The Spartan or Attic citizen is free, but among them there were also slaves, and so in the Greek world only some are free. What we are now saying is something else again; we say that man as man is free. In this way the characteristic freedom is completely universal. The subject as such is thought of as free, and the characteristic applies to all. √

§ 192b    Por consiguiente, el principio de la época moderna de la filosofía es, por una parte, que el momento de la idealidad, de la subjetividad, exista por sí como tal o como individualidad. Con ello nace lo que nosotros llamamos libertad subjetiva. Pero ésta es al mismo tiempo universal, porque el sujeto como tal, el hombre como tal hombre, es libre, y él posee la determinación infinita para llegar a ser sustancial; ésta es la otra determinación de la religión cristiana: que el hombre posee la aptitud (capacidad) de ser espíritu. Esta libertad subjetiva y universal es algo enteramente diferente de la libertad parcial que nosotros vemos en Grecia. Entre los griegos ha sido la subjetividad libre aún verdaderamente casual. En el mundo oriental solamente uno es libre, es decir, la sustancia; el ciudadano espartano o ático es libre; pero entre ellos había también esclavos. Por tanto, en el mundo griego solamente algunos eran libres. Algo diferente es lo que nosotros decimos ahora: el hombre, en cuanto hombre, es libre. Ahí la determinación de la libertad es enteramente universal. El sujeto como tal es pensado como libre; y esta determinación vale para todos. √

§ 193a  . In the Christian religion the principle of which we speak has been rather expressed in the form of feeling and representation than articulated in the form of pure thought. The religion includes the belief that man as man, each individual, is an object of divine grace and mercy; thus each is a subject for himself and has an infinite, absolute value. More precisely, this principle is to be found in the fact that the Christian religion contains as a dogma the recognition of the unity between divine and human nature, a truth which has been revealed to men through Christ. Here man and God, the subjective and the objective idea, are one. This latter is the Germanic principle, the uniting of objectivity and subjectivity. The same teaching is already contained in a different guise in the story of the Fall. What is essential in this story is that the tree from which Adam eats is the tree of the knowledge of good and evil; the rest is simply imaginary. From this point of view the serpent did not deceive man, for God says: “See, Adam has become like one of us; he knows what is good and evil.” In that is contained the infinite, divine worth of subjectivity. Still, the unity of the subjective principle with substantiality, the unity of knowledge and truth, is not immediate; it is a process, the process of spirit. This means that in its unity subjectivity divests itself of its natural, immediate manner of being one and makes itself identical with what has been called the simply substantial (subjectivity as such is merely formal). Here, then, the goal of man is announced to be supreme blessedness and perfection – first of all in principle, in abstracto; the goal, then, is subjectivity which has in itself infinite worth, determined in regard to possibility.√

§ 193b    En la religión cristiana este principio ha sido representado más en la forma del sentimiento y de la representación que asumido en la forma pura del pensamiento; sucede que el hombre en cuanto hombre, cada individuo, es un objeto de la gracia y de la misericordia divina; cada uno es de este modo un sujeto para sí, tiene un valor infinito, absoluto por sí. Más directamente, este principio consiste en que la religión cristiana contiene el dogma, la intuición de la unidad de la naturaleza divina y de la humana. Esto ha sido revelado a los hombres por Cristo, Hombre y Dios, la idea subjetiva y la idea objetiva son aquí una misma cosa. Este es el principio germánico, ésta es la unión de la objetividad y de la subjetividad. Bajo otra forma se encuentra esto ya en la narración del pecado original. Lo esencial en este relato es que el árbol, del cual Adán consiguió comer, es el árbol del conocimiento del bien y del mal; lo demás es solamente imagen. Según esto, la serpiente no ha engañado al hombre, pues Dios dice: «Mira, Adán se ha hecho como uno de nosotros, él sabe lo que es el bien y el mal.» En esto consiste el valor infinito, divino, de la subjetividad. La unidad del principio subjetivo y de la sustancialidad, pero la unidad del saber y de la verdad no es una unidad inmediata, sino un proceso; esa unidad es el proceso del espíritu por la que lo uno de la subjetividad se desembaraza de su forma de obrar inmediata, natural, y se produce como idéntico a lo que, en general, ha sido llamado lo sustancial (la subjetividad como tal es sólo formal). Por consiguiente, el designio del hombre ha sido expresado aquí como la felicidad y la perfección más elevadas, primeramente conforme al principio, in abstracto; por tanto, la subjetividad es, en cuanto que tiene valor infinito en sí, determinada por la posibilidad.√

§ 194a  . We see, then, that speculative thought and religious representation are not separated, above all not so widely separated as is customarily believed. I have introduced such notions for another reason, i.e., in order that we be not of the opinion that as notions belonging to an earlier stage in the Christian world they are no longer of interest to us, even though we belong to that world. As a result of this, even though we may well have advanced beyond this stage we have no reason to be ashamed of our ancestors, for whom religious notions such as these were of supreme importance.√

§ 194b   De esta manera vemos que lo especulativo y la representación religiosa no están tan separados y, sobre todo, no están tan alejados uno de otra, como ordinariamente se cree. He citado también tales representaciones porque no creemos que ellas, como las representaciones primeras del mundo cristiano, no tengan para nosotros ya ningún interés, aunque nosotros estemos dentro de esa tradición. De esto resulta que, aunque nosotros estamos más allá de eso, sin embargo no nos avergonzamos de nuestros antepasados, para quienes estas representaciones religiosas han sido las determinaciones más elevadas.√

[La primera aparición de este principio es la revelación inmediata en la religión cristiana; este principio es, antes que existencia actual real, concebido por el pensamiento; existe como fe e intuición mucho antes que se haya aproximado al conocimiento del mismo. El pensamiento supone la inmediación y se refleja desde ella en sí mismo. Lo primero que se encuentra en esta determinación del espíritu (y que tiene relación con lo precedente) es que ahora hay dos totalidades, una duplicación de la sustancia; pero esta duplicación tiene un carácter diferente, a saber, el carácter de que las dos totalidades ya no se destruyen, sino que sencillamente se exigen, se piensan, se ponen en su relación de una con otra. Cuando antes el estoicismo y el epicureismo existían independientes, uno al lado de otro y, más tarde, el escepticismo fue la extinción de estas diferencias, de las que era la negación, y, por último, también la unidad afirmativa de ambas, pero tenía lugar solamente como universalidad existente en sí, así existe ahora esta relación de manera que estos dos momentos deben ser conocidos como totalidades diferentes y, no obstante, deben ser puestos en su contraste como uno. Aquí tenemos la verdadera idea especulativa, el verdadero concepto en sus verdaderas determinaciones, de las que cada una se ha dilatado indudablemente hasta la totalidad; pero que no existen una al lado de otra, todavía se oponen, sino que, sencillamente, se han referido una a otra y constituyen una totalidad. Esta contradicción, concebida de la manera más general, es la contradicción del pensar y del ser, del sujeto y del objeto, de Naturaleza y espíritu (en tanto que éste es finito; por consiguiente, opuesto a la Naturaleza). La exigencia es que ambos términos de la relación son concebidos como una unidad, o que su unidad es concebida en contradicción. Este es el fundamento de la nueva filosofía surgida en el cristianismo.]

[A partir de esta determinación, se aclara ahora más directamente lo que quería decir la candorosidad de espíritu en el primitivo filosofar de los griegos. Es un filosofar tal que aún no toma en consideración esta contradicción del pensar y del ser, para el cual todavía no existe la contradicción del conocer subjetivo y del objetivo. En la filosofía griega se ha filosofado, se ha pensado, se ha razonado por medio del pensamiento, pero de modo que en este pensar y razonar consiste el supuesto inconsciente, que lo pensado también existe y es tal como es pensado; que, por consiguiente, el pensar y el ser no están separados. Es necesario tener esto a la vista; porque se encuentran también en la filosofía griega cuestiones que parecen ser idénticas a las de la filosofía actual. Tendremos que considerar entre los griegos, por ejemplo, la filosofía sofística y la escéptica. Estas han establecido la teoría de que no puede conocerse lo verdadero; podía parecer como si esta teoría fuera completamente paralela a las modernas filosofías de la subjetividad, que afirman que todas las determinaciones del pensar son solamente subjetivas, por lo que nada en absoluto se podría decidir sobre la verdad objetiva; y sobre ésta nada en absoluto podría ser decidido, porque el pensar en general no logra alcanzar el ser. Pero aunque exista aquí, por una parte, una semejanza, existe, sin embargo, una diferencia esencial entre el escepticismo y la sofística griegas y las filosofías modernas de la subjetividad. Pues en las filosofías antiguas que decían: «Nosotros sabemos solamente de apariencias», con eso se ha excluido todo; no hay en el fondo aún un más allá al cual se aspiraría; un ser, una cosa en sí de la cual no sería consciente no sólo de una manera conceptual, cognoscente. No hay entre los antiguos nada fuera o al lado del punto de vista de la apariencia, nada hay más allá de esto. En la práctica, los escépticos confesaban que uno tenía que guiarse por las apariencias, adoptar lo aparente como regla y medida, y podía obrar después en todo justa, moral y sensatamente (por ejemplo, incluso en medicina); pero lo que es así, puesto por fundamento, es solamente algo aparente. Por consiguiente, con esto no se ha establecido al mismo tiempo un saber de lo existente, de lo verdadero. La diferencia entre las antiguas y las nuevas filosofías es, por tanto, en este aspecto, muy grande. La diferencia es esencialmente ésta: que las modernas filosofías de la subjetividad o del idealismo subjetivo afirmaban poseer, además del saber como subjetivo, todavía un saber distinto, un saber que no es producido por el pensar, un saber inmediato, una fe, una intuición, una revelación, un anhelo por un más allá o algo semejante. Detrás de lo subjetivo, de lo aparente, existe aún algo verdadero, de lo cual se llega a ser consciente por una vía diferente de la intelectual. En los antiguos filósofos griegos no había ningún más allá semejante, sino descanso y satisfacción perfectos en la apariencia. Y ésta es la significación justa de la candorosidad de su pensamiento, que no existía para ellos esta contradicción del pensar y del ser. Es necesario, en esta consideración, mantener el punto de vista exacto; si no, por la semejanza de los resultados se cae en el error de ver en aquellas antiguas filosofías la determinabilidad de la moderna subjetividad; puesto que al lado de la candorosidad del antiguo filosofar lo aparente mismo era toda la esfera, de manera que aún no había surgido la duda intelectual frente a lo objetivo.]

§ 195  . Properly speaking, then, we have two ideas, the subjective idea as knowing and the substantial or concrete idea; and the development or extension of this principle in such a way that it comes to consciousness in thought is the concern of modern philosophy. Here it is, then, that determinations are of a more concrete sort than they were among the ancients, determinations such as distinctions between thought and being, individuality and substantiality, freedom and necessity, etc. In modern philosophy, subjectivity is for itself but posits itself identically with the substantial or concrete, so that the substantial in question reaches thought. The knowing of what is for itself free is the principle of modern philosophy. There it is that this knowing, both as immediate certainty and as a knowing which is yet to be developed, is of particular interest, because through it the opposition between certainty and belief or even between belief and the sort of knowing that develops within itself is constructed. Thus a knowing which is first to be developed in some subject or other and also the belief which is a knowing are opposed to certainty or to the true in general. Consequently subjectivity and objectivity are opposed to each other. In both, however, the unity of thinking or subjectivity and truth or objectivity is presupposed. The difference is that in the first form it is said: existing man (i.e., natural man in his immediate ordinariness) cognizes the true in immediate knowing, in believing; the way he believes it is, so it truly is. In the second form, on the other hand, it is true that the unity of knowing and truth is also present, but at the same time there is the fact that man, the subject, raises himself above sensible consciousness, above the immediate manner of knowing, and only through thought makes himself what he is, thus attaining to truth.√

§ 195b   Por consiguiente, tenemos propiamente dos ideas, la idea subjetiva como saber, y, después, la idea sustancial concreta; y el desarrollo, la perfección de este principio que logra alcanzar la conciencia del pensamiento, constituyen el interés de la filosofía moderna. En ella existen, pues, determinaciones de una especie concreta como en los antiguos; en ella existen las diferencias de pensar y ser, de individualidad y subjetividad, de libertad y necesidad, etc. La subjetividad existe en ella por sí, pero se hace idéntica a lo sustancial, a lo concreto, de manera que lo sustancial logre alcanzar el pensamiento. El saber de lo que es libre por sí, éste es el principio de la moderna filosofía. Este saber, en cuanto certeza inmediata y en cuanto saber que solamente debe desarrollarse, tiene ahí un interés especial, en tanto que la contradicción de certeza y fe, o, también, de la fe y del saber mismo que se desarrolla en sí, es organizado de este modo. Por tanto, el saber que primeramente debe desarrollarse en cualquier sujeto y también la fe, que es un saber, que solamente debe desarrollarse, se oponen a la certeza, a lo verdadero en general. En consecuencia, subjetividad y objetividad se oponen. Pero en ambas está supuesta la unidad del pensar, de la subjetividad y de la verdad, de la objetividad; sólo que en la primera forma se dice: el hombre existente (es decir, el hombre natural, tal como corrientemente existe y vive) conoce por el saber inmediato, por la fe, lo verdadero; como él lo cree así, es lo verdadero; mientras que en la segunda forma sin duda existe también la unidad del saber y de la verdad; pero, al mismo tiempo que se eleva el hombre, el sujeto sobre la conciencia sensible, sobre la forma inmediata del saber y, además, solamente a través del pensar se hace lo que él es, y logra alcanzar la verdad.√

[La filosofía moderna, en cuanto totalidad, tiene estos dos aspectos en contradicción, pero también en relación. De este modo tenemos la contradicción de la razón y de la fe (la fe en sentido eclesiástico, no en la forma que la concebimos nosotros), la contradicción de la propia intelección, del saber de la verdad, frente a la doctrina, es decir, frente a la verdad objetiva como tal, que debe ser admitida sin la propia evidencia, ciertamente renunciando a la razón, o tenemos nosotros la contradicción del saber cognoscente frente al saber inmediato, frente a la revelación que se encuentra en el interior, frente al sentimiento, a la fe (en el moderno sentido, es decir, un repudiar de la razón y de todo lo objetivo frente a la certeza interna, al presentimiento) y otras formas semejantes. La finalidad del mundo moderno es pensar lo absoluto como espíritu, como el universal que se determina a sí mismo, como la bondad infinita de la idea, para comunicarse completamente todos sus momentos, para imaginarlos enteramente, de manera que ellos aparezcan cada uno como un todo indiferente frente a los otros, pero que aparezcan del mismo modo como la justicia infinita, de forma que estas totalidades sean solamente una unidad, e, indudablemente, no sólo como lo uno en sí o para nosotros (esto sería solamente nuestra reflexión), sino también como lo uno por sí. Esta unidad tiene que llegar a ser su unidad por sí; porque ella es precisamente lo que es su ser por sí (su naturaleza). Comprender este concepto de la idea, esta duplicación y la unidad de lo duplicado, es el tema, la finalidad de la filosofía germánica.]

§ 196a  . On the whole, then, we have two philosophies: (1) Greek and (2) Germanic. With regard to the second of these we must distinguish between the period in which it makes its appearance as philosophy and the period of preparation. We can begin to deal with Germanic philosophy only at the point where it makes its appearance in a form peculiar to itself. Between the two great periods, then, lies a middle period, one of fermentation.√

§ 196b    Por consiguiente, en total tenemos dos filosofías: 1) la filosofía griega, y 2) la germánica (la filosofía influida por el cristianismo). En esta última tenemos que distinguir dos épocas, la época en que se ha producido como filosofía, y la de preparación. Podemos empezar a estudiar la filosofía germánica sólo donde ella se destaca en su forma característica. Entre ambas épocas existe todavía un período medio de fermentación.√

§ 197a  . The point at which we now stand is the result of all the work that has been done over a period Of 2300 years; it is what the World-Spirit has brought before itself in its thinking consciousness. We should not wonder at the slowness of this. Universal, knowing Spirit has time, it is not in a hurry; it has at its disposal masses of peoples and nations whose development is precisely a means to the emergence of its consciousness. Nor should we become impatient because particular insights are not brought out at this time but only later, or that this or that is not yet there – in world-history advances are slow. Thus, insight into the necessity of such a long time is a remedy for our impatience.√

§ 197b    El punto de vista actual es el resultado de todo el curso y de todo el trabajo de 2.300 años; es lo que el espíritu del mundo ha alcanzado en la conciencia pensante. No debemos admirarnos de su lentitud. El espíritu universal pensante tiene tiempo, nada le da prisa; dispone de una multitud de pueblos, de naciones, cuyo desarrollo (o evolución) es justamente un medio para producir su conciencia. Tampoco debemos impacientarnos de que los conocimientos particulares no sean realizados ya ahora, sino más tarde; no este o aquel que ya está allí; en la historia universal los progresos van lentamente. La intelección de la necesidad de este largo tiempo es así un medio contra nuestra propia impaciencia.√

§ 198a  . We have, then, to consider three periods in the history of philosophy: (1) Greek philosophy from Thales, about 600 B.C. (Thales was born in either 640 or 629 B.C. and died in either the 58th or 59th Olympiad, i.e., about 550 B.C.), to the Neoplatonists, among whom was Plotinus who lived in the third century after Christ. It can be said, however, that this period stretched into the fifth century, at which time on the one hand all pagan philosophy is at an end – a fact which is connected with the great migration and the downfall of the Roman Empire (the death of Proclus, last of the great Neoplatonists, is put in A.D. 485 and the sack of Rome under Odoacer in 476) – whereas on the other hand Neoplatonism continues without interruption in the work of the Church Fathers – many philosophies within Christendom have as their only foundation Neoplatonism. The time-span, then, takes in about 1000 years. (2) The second period is that of the Middle Ages, the period of fermentation and of preparation for modern philosophy. Here belong the Scholastics. There are also Arab and Jewish philosophies to be mentioned, but the most important ones were those of the Christian Church. This period, too, lasts about 1000 years. (3) The third period, when modem philosophy makes its formal appearance, does not begin until the time of the Thirty Years’ War, with Bacon (d. 1626), Jakob Boehme (cL.1624), or Descartes (d. 1650). With Descartes thinking began to enter into itself. “Cogito ergo sum” are the first words of his system; and it is precisely these words which express the difference between modem philosophy and all that preceded it.

§ 198b   De esta manera, tenemos que considerar tres períodos en la historia de la filosofía: en primer lugar, la filosofía griega desde Tales, desde el origen, aproximadamente 600 años antes de Cristo (Tales nació en 640 ó 629 a. de C.; su muerte cae en la 58 ó 59 Olimpíada, es decir, hacia el 550 a. de C.), hasta los filósofos neoplatónicos, de los cuales Plotino vivió en el siglo III (d. de C.). Pero se puede decir que este período se extiende hasta el siglo V de nuestra Era, en que por una parte se extingue toda filosofía pagana, lo que se relaciona con la emigración de los pueblos y con la decadencia del imperio romano (la muerte de Proclo, el último de los grandes neoplatónicos es colocada en el año 485 y la toma de Roma por Odoacro en el 476 d. de C.); pero, por otra parte, la filosofía neoplatónica se continúa inmediatamente en la de los Padres de la Iglesia; varias filosofías dentro del cristianismo tienen por base sólo a la filosofía neoplatónica. Por tanto, es aproximadamente un espacio de tiempo de 1.000 años. El segundo período es la Edad Media, el período de fermentación y de preparación de la filosofía moderna. A este período pertenecen los escolásticos; se han de mencionar también las filosofías árabe y judía, pero la filosofía fundamental es la de la Iglesia cristiana. Este período duró aproximadamente 1.000 años también. El tercer período, el de la verdadera presentación de la filosofía moderna, comienza solamente en la época de la guerra de los Treinta Años, con F. Bacon (m. 1626), Jacobo Böhme (m. 1624) o Descartes (m. 1650). Con él el pensamiento ha comenzado a penetrar en sí mismo. Cogito, ergo sum, son las primeras palabras de un sistema; y justamente estas palabras expresan lo que diferencia a la filosofía moderna de todas las filosofías precedentes.√

 

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