#6. – A.II. Application of these Notions (Bestimmungen) to the History of Philosophy / A. II. Aplicación de estas Determinaciones a la Historia de la Filosofía

NOTA: Entre corchetes […] texto que sólo aparece en versión castellana.

II. Application of these Notions (Bestimmungen) to the History of Philosophy  / II. Aplicación de estas Determinaciones a la Historia de la Filosofía

§ 42a   1. a. In accord with these notions philosophy is thought brought to consciousness, occupied with itself, made into its own object, thinking itself, and that in terms of the various notions proper to it. Thus, the science of philosophy is a development of free thought, or rather, it is the whole of this development; it is a circle which returns into itself, remains entirely with itself, is entirely itself, and wants to return only to itself. When we are occupied with the sensible we are not with ourselves but with something other. It is different when we are occupied with thought; thought is with itself only. Philosophy, then, is the development of thought, undisturbed in its activity. Thus, philosophy is a system. In recent times, system has become a term of reproach, because from it one gets the impression that it clings to a one-sided principle. The proper meaning of system, however, is totality, and it is true only as such a totality, whose point of departure is the most simple but which makes itself ever more concrete through development.√

§ 42b   1. a) Según estas determinaciones, la filosofía es pensamiento que se acerca a la conciencia, que se ocupa consigo mismo, que se convierte a sí mismo en objeto, que se piensa a sí mismo y, sin duda, en sus diferentes determinaciones. La ciencia de la filosofía es, de esta manera, un desarrollo del pensamiento libre, o, mejor, es la totalidad de este desarrollo, un círculo que vuelve sobre sí, permanece enteramente en sí, es todo él mismo el que quiere volver sólo a sí mismo. Cuando nosotros nos ocupamos con lo sensible, entonces no somos libres en nosotros mismos, sino que somos en lo otro. Otra cosa sucede al ocuparnos con el pensamiento; el pensamiento existe solamente en sí mismo. Así la filosofía es el desarrollo (evolución) del pensamiento, que no es impedido en su actividad. De esta manera la filosofía es un sistema. En la época moderna, la palabra sistema ha llegado a ser una palabra de reproche, mientras se tiene la representación de que se atiene a un principio exclusivista. Pero la significación propia del sistema es totalidad, y es solamente verdadero en tanto que la totalidad que comienza desde lo simple y a través del desarrollo se hace siempre más concreto.

§ 43a   1. b. Now, the history of philosophy is precisely that and nothing else. In philosophy as such, in the present, most recent philosophy, is contained all that the work of millennia has produced; it is the result of all that has preceded it. And the same development of Spirit, looked at historically, is the history of philosophy. It is the history of all the developments which Spirit has undergone, a presentation of its moments or stages as they follow one another in time. Philosophy presents the development of thought as it is in and for itself, without addition; the history of philosophy is this development in time. Consequently the history of philosophy is identical with the system of philosophy. Admittedly, this identity is at this point simply asserted; the proper speculative proof cannot here be given. The proof involves the nature of reason, of thinking, and this is to be taken up in the science of philosophy itself. The history of philosophy provides the empirical proof. Such a history’s task is to show that its own process is the systematizing of thought itself. In it will be presented what is presented in philosophy, simply with the addition of time, of the incidental historical circumstances connected with countries, various individuals, etc. When in time philosophy appears is a matter we shall consider in the second part of the Introduction. √

 § 43b  1. b) Ahora, la historia de la filosofía es enteramente ella misma y no otra cosa. En la filosofía como tal, en la filosofía actual, en la última, está contenido todo aquello que ha producido el trabajo durante miles de años; la filosofía actual es el resultado de todo lo precedente, de todo el pasado. Y el mismo desarrollo del espíritu, considerado históricamente, es la historia de la filosofía. Ella es la historia de todos los desarrollos que el espíritu ha hecho desde sí mismo, una representación de estos momentos, de estas etapas, como se han sucedido en el tiempo. La filosofía es la representación del desarrollo del pensamiento, como es en sí, sin cuestiones accesorias; la historia de la filosofía es este desarrollo en el tiempo. Por consiguiente, la historia de la filosofía es idéntica a sistema de filosofía. Ciertamente, la identidad de ambas es aún una afirmación de la que no se puede dar aquí la demostración propia, especulativa. Esta demostración concierne a la naturaleza de la razón, del pensar, y ésta se ha de considerar en la ciencia de la filosofía. La demostración empírica es suministrada por la historia de la filosofía. Ella tiene que mostrar que su curso es la sistematización del pensamiento mismo. En la sistematización del pensamiento (la historia de la filosofía) se representará lo mismo que en la filosofía, sólo que con lo accesorio del tiempo, de los pormenores históricos del país, de los diferentes individuos, etc. Cuándo la filosofía se destaca en el tiempo, es una cuestión posterior que examinaremos en la segunda parte de la introducción.√

§ 44a  . Spirit in and for itself is quite completely, through and through, concrete. Since it is active, not only does its form consist in its becoming conscious of itself in pure thought, but it emerges in the totality of what belongs to its manifestation. (Gestaltung), a world-historical manifestation. When Spirit progresses it must progress in its totality, and, since its progress takes place in time; its total development, too, takes place in time. The thought which is fundamental to a given time is the all-pervading spirit. This latter must progress in consciousness of itself, and such a progress is the development of the whole mass (Masse), of the concrete totality, which is externalized and, therefore, takes place in time.

§ 44b  El espíritu en sí y por sí es completa y absolutamente concreto; mientras actúa, no solamente posee la forma de hacerse consciente de sí en el pensamiento puro, sino que se produce en la totalidad de aquello que pertenece a su formación (configuración); y ésta es una forma de la historia universal. Si el espíritu progresa, tiene que progresar en su totalidad; y puesto que su progreso cae en el tiempo, así también la totalidad de su desarrollo cae en el tiempo. El pensamiento, el principio de una época es el espíritu que lo penetra todo. Este tiene que progresar en la conciencia de sí mismo, y este progresar es el desarrollo de la masa entera, de la totalidad concreta, y ésta cae en la exterioridad y, por eso, en el tiempo.

§ 45a  . Since the history of philosophy has to do with pure thought it is itself a science, i.e., not an accumulation of knowledge ordered in a certain manner but a thought-development which in and for itself is necessary. It must, however, take into account the necessity that the emergence of thought take place in time. This, after all, is a course in history, and we must proceed historically, i.e., we must take up these manifestations (Gestaltungen) in their temporal succession, whereby they give the impression, in the manner in which they appear, of being contingent and unconnected. In so doing, however, we must emphasize the necessity inherent in the process of philosophy.√

 § 45b   Puesto que la historia de la filosofía tiene que ocuparse con el pensamiento puro, entonces ella misma es una ciencia, es decir, no un agregado de conocimientos, de una manera ordenada, sino un desarrollo del pensamiento, el cual es necesario en sí y por sí. Pero la filosofía debe tomar en consideración a la necesidad con que tiene lugar la producción del pensamiento en el tiempo. Porque es un curso histórico tenemos que conducirnos también de una manera histórica, es decir, admitir estas configuraciones (formaciones), tal como se han sucedido en el tiempo y aparecen en esta especie de seguirse unas a otras, ciertamente como si fueran casuales; pero es necesario tener presente la necesidad de este seguirse. √

§ 46a  . This is the sense, the meaning, of the history of philosophy. Philosophy develops through its history, and vice versa. Philosophy and history of philosophy mirror each other. To study the history of philosophy is to study philosophy itself, and this principally as a logic. We shall speak further on of the concrete. In order to interpret the history of philosophy in this way, one must, it is true, previously know what philosophy is and what its history is. Still, one must not take an a priori view of the history of philosophy based on the principles of one philosophy. Purely historically, thought shows the way it progresses for itself.√

 § 46b Este es el sentido, la significación de la historia de la filosofía. La filosofía emerge de la historia de la filosofía, y al contrario. Filosofía e historia de la filosofía son una misma cosa, una la imagen (trasunto) de la otra. El estudio de la historia de la filosofía es el estudio de la filosofía misma, particularmente de la lógica (lo lógico). De lo concreto trataremos más adelante. Para poder comprenderlo así es preciso saber de antemano lo que es la filosofía y su historia, pero no considerar a priori la historia de la filosofía según los principios de una filosofía; de una manera puramente histórica el pensamiento muestra cómo progresa por sí mismo.√

§ 47a    1. c. More precisely, then, how does the development of philosophy make its appearance in time? We said, with regard to thought, that there is no asking what its meaning is, since it is its own meaning; there is nothing hidden behind it – not, however, in the ordinary sense of that expression, for thought itself is the ultimate, the deepest, behind which there is nothing further; it is entirely itself. Still, thought also has an appearance, and to the extent that one distinguishes the appearance from the thought, it is possible to speak of thought’s meaning. One of the ways thought appears; after all, is in one’s own idea of it; another is the historical.

§ 47b    1. c) ¿Cómo ahora aparece más de cerca el desarrollo de la filosofía en el tiempo? Nosotros hemos dicho: en el pensamiento no se puede preguntar por una significación, porque él mismo es la significación; nada hay oculto, pero ha sido en sentido contrario como se ha usado siempre esta locución; pues el pensamiento es lo último, lo más profundo, lo más oculto; él es enteramente él mismo. Pero el pensamiento tiene también una forma de aparición y, en tanto que ésta se ditingue de él mismo, se puede hablar de una significación del pensamiento mismo. Una forma de aparición del pensamiento es propiamente la representación que se tiene del pensamiento, la otra es la forma histórica de aparición.

§ 48a  . The first appearance of thought is such that thinking, or thought, appears as something particular. In addition to the fact that we think, that there are thoughts, there are sense-perceptions, drives, inclinations, determinations of the will, etc. We have, thus, other faculties or activities of the soul which possess a right equal to that of thinking. In this way, then, thought is there as a particular among particulars. In philosophy, however, an entirely different notion (Vorstellung) of thinking and of thought must be formed. Thinking is the activity of the universal. Insofar as in addition there are other activities, of course, this activity is particular. It is its true nature, however, to subsume under itself all the others. Thus, it is through thinking that man is distinguished from the beast. Feelings, drives, etc., are common to man and beast. Still, special types of feeling, such as religious, legal,’ or moral feelings, are proper to man alone. In themselves feelings are as such in no way either worthwhile or true. What is true in them – e.g., that a feeling is religious – derives only from thinking. The beast has no religion, but it does have feelings. Moreover, man has religion only because he is a thinking being. Thinking is the simply universal, and concrete thinking has in itself its own particularization, which is to say that in thought the particular is not equivalent to the abstract.

§ 48b    La primera forma de aparición del pensamiento es que el pensar, el pensamiento, aparece como algo particular. Además de que pensamos, de que hay pensamientos, hay percepciones sensibles, impulsos, tendencias, voliciones, etc. Aún tenemos otras potencias o actividades del alma que poseen el mismo derecho que el pensar. Ahí está, entonces, el pensamiento como particular al lado de otro particular. Pero en la filosofía se debe formar del pensar, del pensamiento, una representación completamente distinta. El pensar es la actividad de lo universal. En tanto que actividad, es ésta algo particular, porque al lado de ella aún hay otras actividades. Pero su verdadera naturaleza es que todo lo demás se conoce a través de la actividad del pensar. De esta manera se diferencia el hombre del animal por el pensar. Los sentimientos, los impulsos, etc., pertenecen tanto al hombre como al animal. Solamente sentimientos especiales, como, por ejemplo, los religiosos, los morales, el sentimiento de justicia, pertenecen exclusivamente al hombre. Los sentimientos en sí, como tales, no son nada valioso, verdadero; lo que en ellos es verdadero, la determinación, por ejemplo, que hace que un sentimiento sea religioso, procede del pensar solamente. El animal no tiene ninguna religión, pero sí sentimientos; y el hombre tiene religión sólo porque piensa. El pensar es lo universal, sobre todo; el pensar concreto posee la particularización en sí mismo; lo particular no está al lado de lo abstracto. /

§ 49a  . Connected with this last, another way that thinking appears is as subjective. Thought is proper to man alone – not, however, to man only as an isolated individual subject; we have to look at thought as essentially objective. Thought is simply the universal; even in nature, with its class-concepts and its laws, we recognize the presence of thoughts. They are, then, not only in the form that consciousness gives them but in and for themselves and, by that very fact, objectively. The world’s reason is not subjective reason. Thought is the substantial, the true, as compared with the singular, which is momentary, passing, temporary. To know the nature of thought is to eliminate the subjective manner in which it appears. This means, then, that it is not merely something particular, subjective, belonging only to our own consciousness, but rather the universal, the objective in and for itself.√

 § 49b   Una forma de aparición del pensamiento, que está relacionada con esto, es la de que el pensamiento es subjetivo. El pensamiento pertenece solamente al hombre, pero no solamente al hombre como individuo particular, como sujeto; tenemos que tomarlo esencialmente en un sentido objetivo. El pensamiento es principalmente lo universal; ya en la Naturaleza, en sus leyes y especies, vemos que existen pensamientos; por consiguiente, no existen sólo en la forma de la conciencia, sino que en sí y por sí son del mismo modo objetivos. La razón del mundo no es una razón subjetiva. El pensamiento es lo sustancial, lo verdadero con respecto a lo particular, a lo que es momentáneo, a lo perecedero, a lo pasajero. El conocimiento de la naturaleza del espíritu aleja el modo subjetivo de su aparición; y la significación del mismo es, pues, que no es simplemente algo particular, algo subjetivo, que pertenezca solamente a nuestra conciencia, sino que es lo universal, lo objetivo en y por sí. √

§ 50a  . A second appearance of thought is, as we have already mentioned, the historical, according to which the determinations of thought have emerged at a particular time, in a particular place, to a particular individual , with the result that the sequence in which thought is manifested seems accidental. We have already spoken of how such an impression is supported. We take up thoughts historically, in the way they have made their appearance in this or that individual, etc. Here there is a temporal development, but one which follows the inner necessity of the concept.

§ 50b   La segunda forma de aparición del pensamiento es la forma histórica ya mencionada, que las determinaciones del pensamiento han sido puestas de relieve en una época, en una región, y por un individuo determinado, de modo que su descubrirse aparezca como una sucesión casual. Cómo esta forma de aparición se verifica, ya ha sido dicho antes. Aceptamos los pensamientos históricamente como han aparecido en los individuos particulares, etc.; es una evolución en el tiempo, pero conforme a la necesidad interna del concepto.

§ 51a  . The only worthwhile way of looking at the history of philosophy, what makes it truly interesting, is seeing that it shows there is rationality in the world, even from this point of view. There is a strong antecedent presumption that this is so; the history of philosophy is the development of thinking reason; hence its growth can be presumed to have been rational. The temple of reason in its consciousness of itself is loftier than Solomon’s temple and others built by man. The building of it has been rational – not like the way the Jews or the Freemasons go about building Solomon’s temple.

§ 51b    Esta es la única opinión digna de la historia de la filosofía, o es el verdadero interés de la historia de la filosofía que ella muestra que todo es accesible racionalmente en el mundo también por esta parte. Esto tiene ya, desde el principio, una gran presunción por sí; la historia de la filosofía es el desarrollo de la razón pensante; por tanto, en el devenir de la historia de la filosofía todo habrá sucedido racionalmente. El templo de la razón consciente de sí es más alto que el templo de Salomón y que cualquier otro construido por el hombre. Ha sido construido racionalmente, no como construían los judíos y los masones en el templo salomónico. /

§ 52a  . One can bring with him to the enterprise the belief that the building process has been rational. This is a belief in providence – in a somewhat different way. What is best in the world is what thought has produced. It makes no sense, then, to see reason only in nature and not in spirit, in history, etc. If on the one hand we are of the opinion that providence governs the world and, on the other, hold that world-events in the realm of spirit – which is what philosophies are – are accidental, the second view (Vorstellung) contradicts the first. To put it more forcibly: the belief in providence is not serious; it is mere empty chatter. What has happened, however, has happened, because providence with its thoughts has been in charge.√

§ 52b   Se puede sostener la creencia de que todo ha sucedido racionalmente. Es la creencia en la Providencia, sólo que de otra manera. lo mejor en el mundo es aquello que ha producido el pensamiento. Por tanto, es incorrecto cuando se cree que la razón está sólo en la Naturaleza, pero no en lo espiritual, en la historia, etc. Si se piensa, por una parte, que la Providencia ha regido el mundo y, sin embargo, por otra, que los acontecimientos del mundo en la región del espíritu —éstos son las filosofías— son tenidos por casuales, entonces contradice esta representación a la primera; o, más bien, no se habla en serio de la creencia en la Providencia, o sería solamente una charla vacía. Pero por lo que ha sucedido, ha sucedido por el pensamiento de la Providencia. √

§ 53a  . 2. a. The first conclusion we can draw from the foregoing is that in the history of philosophy we are not dealing with opinions. In everyday life, of course, we have to do with opinions, i.e., thoughts about external things; one has one opinion, another has another. But in the business of the world’s Spirit there is a completely different seriousness; it is there that universality is. There it is a question of the universal determination of the Spirit, nor do we speak of this or that one’s opinion. The universal Spirit develops in itself according to its own necessity; its opinion is simply the truth.

§ 53b  2 [a] Lo primero que podemos hacer notar como resultado de lo precedente es que no tenemos que ocuparnos en la historia de la filosofía con opiniones. Sin duda en la vida ordinaria tenemos opiniones, es decir, pensamientos sobre cosas externas; uno piensa así, otro de otra manera. Pero en la cuestión del espíritu del mundo la cosa es mucho más seria; allí está la universalidad. Allí se trata de las determinaciones generales del espíritu, allí no se trata de las opiniones del uno o del otro. El espíritu universal se desarrolla en sí mismo según su propia necesidad; su opinión es solamente la verdad.

§ 54a    2. b. The second conclusion is the answer to the question: What is the situation in regard to diverse philosophies, about which we hear it said that they are a proof against philosophy itself, i.e., against truth? First of all we must say, there is only one philosophy. Now this, of course, has a formal sense, since each philosophy is at least philosophy to the extent that it really is philosophy – frequently what is called philosophy is simply chatter, arbitrary caprice, etc). just as different kinds of fruit are all fruit, so are we to look. upon the relation of various philosophies to the one philosophy. A more precise sense in which we can speak of many philosophies is to say that they are the necessary stages in the development of reason coming to consciousness of itself, a reason which is one in the way we previously understood it. The manner in which they succeed each other, then, is necessary. No philosophy, therefore, can make its appearance sooner than it does. It is true, of course, that in the fifteenth and sixteenth centuries ancient philosophies were resurrected – this was necessary to the progress of Christian culture. Nevertheless, when past philosophies return again they are like mummies of earlier thoughts. The World-Spirit has progressed, and a past philosophy is not its proper garment, the form in which it finds expressed what it in fact is.√

§ 54b    2.[b] a)En segundo lugar, está la contestación a la pregunta: ¿qué significa la diversidad de las filosofías?, de la que se oye decir que es una prueba contra la filosofía, es decir, contra la verdad. En primer lugar, se debe decir que hay una filosofía solamente. Lo que tiene ya un sentido formal, porque toda filosofía es al menos filosofía (en tanto que solamente es en general filosofía; frecuentemente es sólo charlatanería, ocurrencias arbitrarias, etc., lo que suele llamarse filosofía). Así como las diferentes especies de fruta son, sin embargo, fruta, de la misma manera se debe considerar también la relación de las diferentes filosofías a la Filosofía. Hablar de muchas filosofías tiene directamente el sentido de que ellas son las etapas necesarias del desarrollo de la razón que llega a la conciencia de sí misma, de lo uno, como nosotros lo hemos comprendido hace un momento. Por lo que concierne también a su sucesión, es una sucesión necesaria. Por tanto, no se puede mostrar una filosofía antes que aparezca. Sin duda, en los siglos XV y XVI habían renacido las antiguas filosofías, y esto ha sido necesario en el progreso de la cultura cristiana. Sin embargo, si las filosofías antiguas renacen una vez más, entonces son, en cierto modo, solamente momias de los pensamientos anteriores. El espíritu del mundo se ha movido más allá, y éste no es el vestido, la forma en la que él encuentra todavía expresado lo que realmente es. √

* [La razón es solamente una: no existe ninguna segunda razón sobrehumana. Ella es lo divino en el hombre. La filosofía es la razón, que se comprende al modo del pensamiento, que se acerca a la conciencia de manera que se convierte en objeto o se conoce en la forma del pensamiento. Este producirse (producción), que ella sabe de sí, del mismo modo es solamente uno, sólo uno y el mismo pensamiento. Por consiguiente, también hay absolutamente sólo una filosofía. Indudablemente muchas cosas también se pueden denominar con el nombre de filosofía, incluso aquello que no lo es. Nada especial tenemos ante nosotros, pues la filosofía es el espíritu pensante en la historia universal. Este espíritu es libre, toda particularidad está alejada de él. El espíritu pensante, la razón pensante, nada tienen que ver con los mercachifles de la ciencia y de la sabiduría del mundo, sino que el espíritu pensante se ocupa consigo mismo.]

[Los millares que trataron las particularidades han sido olvidados; sólo un ciento de nombres nos han sido conservados como tales. La Mnemosine de la historia del mundo no dispensa su gloria a los indignos; así como reconoce los hechos de los héroes en la historia externa, así también en la historia de la filosofía sólo reconoce los hechos de los héroes de la razón pensante. Estos son nuestro objeto. No son opiniones, sino casualidades accidentales; es la razón pensante, el espíritu pensante del mundo el que se revela en ella. La serie de estos hechos es, sin duda, una serie; pero es solamente una obra la que ha sido producida. La historia de la filosofía considera solamente una filosofía, solamente un desarrollo, el cual es clasificado en diferentes grados (momentos). Por consiguiente, desde siempre ha habido sólo una filosofía, el saber de sí del espíritu. También esta única filosofía es el pensamiento que se conoce como universal; aunque todavía no es concreto en sí, aún es formal. Lo distinto, lo múltiple que ha producido de sí, está sometido a lo universal. Por consiguiente, a cualquiera que sea a lo que la filosofía llegue, se tiene, sin embargo, filosofía. Por eso la disciplina no es lícita: sin duda, se quiere estudiar la filosofía, sólo que no se sabe cuál elegir. Así como las cerezas, las ciruelas, etc., son fruta, así también toda filosofía es, por lo menos, filosofía.]

[Filosofía es el pensamiento que se comprende conceptualmente a sí mismo; el pensamiento es concreto y, por tanto, la razón que se comprende a sí misma. Este comprenderse es un comprenderse en lo que se desarrolla. La primera forma de la razón de la existencia del pensamiento es, como el germen, enteramente simple. Pero esta simple existencia es el impulso para continuar determinándose. La primera comprensión conceptual que el espíritu tiene de sí es universal, abstracta; pero la razón es concreta en sí. Este concreto en sí debe ser llevado a la conciencia —lo que no puede menos de suceder para que se hagan destacar los elementos particulares sucesivamente—, que cada determinación por sí surja después de las otras, como ha ocurrido en la planta. Pero precisamente es notable que esta sucesión y esta separación de los conceptos se reúnen al mismo tiempo en el conocimiento de los sistemas particulares. Los conceptos concretos de la razón se perfeccionan sin que los sistemas de pensamientos anteriores perezcan en los posteriores. En la historia ocurre como en la evolución de los individuos particulares. Nosotros aprendemos poco a poco. La capacidad de escribir que fue para nosotros, cuando la aprendimos de muchachos, una cuestión esencial, se conserva con el hombre; pero lo elemental de los primeros grados se une con los más tardíos en la totalidad de la formación. De la misma manera se conserva lo precedente en la historia de la filosofía; nada se pierde. Aprenderemos más exactamente los pormenores de este progreso en la historia de la filosofía misma. Pero es necesario admitir que este progreso ha sucedido racionalmente, que una providencia lo ha presidido. Si esto ha de ser admitido ya en la historia, mucho más en el curso de la filosofía, puesto que ésta es lo más santo, lo más interno al espíritu.]

[También por eso desaparece la representación de que aquí casualmente cada uno tiene su opinión propia; aquí no se trata de las opiniones de los particulares; una representación que, indudablemente, ha de considerarse en el saber casual.]

[El progreso de la filosofía es un progreso necesario. Cada filosofía debía de haber aparecido en su tiempo, como apareció; toda filosofía ha aparecido así en el tiempo conveniente, ninguna podía haber saltado sobre su propio tiempo, sino que todas las filosofías han comprendido conceptualmente el espíritu de su época. Representaciones religiosas y determinaciones del pensamiento, el contenido del derecho, el contenido de la filosofía, etc., todo esto es uno y el mismo espíritu. Las filosofías han hecho consciente todo lo que existía en su época sobre religión, sobre el Estado, etc. Por eso es una representación falsa que una filosofía anterior se repita. Pero este punto de vista debe ser ahora determinado más profundamente.]

[La primera consecuencia de lo dicho es que, en general, el todo de la historia de la filosofía es un progreso en sí necesario, consecuente; es un progreso racional en sí, libre en sí, determinado por sí mismo, por la idea. La contingencia de que podía ser así o de otra manera, es rechazada y expulsada de una vez para siempre al comienzo del estudio de la historia de la filosofía. Como el desarrollo de los conceptos en la filosofía es un desarrollo necesario, lo mismo ocurre en su historia. Se puede determinar más de cerca este progreso por la contradicción del contenido y la forma. Lo que se desvía es la dialéctica interna de las formas. En realidad, lo formado es algo determinado. Así debe ser condicionado; que sea, que exista, a ello pertenece la determinabilidad. Pero de esta manera es algo finito, y lo finito no es lo verdadero, no es lo que debe ser. Contradice a su contenido, a la idea; debe perecer. Para que exista es necesario, por otra parte, que tenga la idea en sí. Pero en tanto que es determinado, su forma es una forma finita, su existencia una existencia unilateral, limitada. La idea como lo interior debe destruir esta forma, romper la existencia unilateral para darse la forma absoluta, idéntica al contenido. En esta dialéctica del infinito en sí, de la idea, la cual existe en una forma unilateral, y en la que esta existencia debe ser absorbida (asumida) yace lo que se desvía. Esta es la única determinación que nos ha de dirigir en la historia de la filosofía. El progreso en cuanto totalidad es necesario. Este resulta de la naturaleza de la idea. La historia de la filosofía tiene que conservar solamente este a priori, lo que yace en la naturaleza de la idea; ella es sólo un ejemplo de éste.]

[La segunda determinación más inmediata es que toda filosofía particular, tomada por sí, ha sido y aún es necesaria, de manera que ninguna ha perecido totalmente, sino que todas se han conservado. Las filosofías son sencillamente necesarias y, por consiguiente, momentos imperecederos del todo, de la idea; por eso se han conservado no sólo en el recuerdo, sino también de una manera afirmativa. Además, tenemos que distinguir entre el principio particular de una filosofía como tal y la ejecución de este principio, o la aplicación al mundo (universo). Los principios, como tales, permanecen; son necesarios, son eternos en la idea. Por tanto, la última filosofía contiene los principios de todas las filosofías precedentes, es la consecuencia de todas las anteriores.]

[Las diversas filosofías no solamente se han contradicho, sino también refutado. Ahora se puede preguntar, qué sentido tiene esta refutación recíproca. La contestación resulta de lo dicho hasta aquí. Refutable es solamente esto: que cualquier forma o modo concreto de la idea sea tenido ahora y en todo tiempo como lo más elevado. En su tiempo, esa forma de la idea ha sido lo más elevado; pero en tanto que hemos pensado la actividad del espíritu como desarrollándose, esa forma deja de ser la más elevada, ya no es reconocida como tal, y, en cierta manera, es degradada a ser sólo un momento para el grado siguiente. El contenido no ha sido refutado. La refutación es solamente el descenso de una determinación a determinación subordinada. De esta manera, ningún principio filosófico se ha perdido, sino que todos los principios filosóficos se han conservado con los principios formulados posteriormente. Solamente ha cambiado la situación que ellos habían tenido.]

[Esta refutación ocurre en cada desarrollo, así en el brotar el árbol de su germen. Por ejemplo, las flores son la refutación de las hojas. Ellas (las flores) parecen ser la más elevada, la verdadera existencia del árbol. Pero las flores son anuladas por el fruto. El fruto, que es lo último, contiene todo lo que le ha precedido, todas las fuerzas antes de desarrollar. El fruto no puede convertirse en una nueva realidad sin atravesar todos los grados anteriores. Ahora estos grados se destruyen en la existencia natural, así como la Naturaleza en general es la idea en la forma del ser otro. También en el espíritu existe esta sucesión, esta refutación, pero de modo que los grados anteriores permanecen en unidad. La última, la filosofía más reciente, debe, por consiguiente, contener en sí los principios de todas las filosofías anteriores, y, por tanto, debe ser la más elevada.]

[Refutar es más fácil que justificar, es decir, conocer algo afirmativo y asumirlo (absorberlo).]

[La historia de la filosofía muestra, por una parte, los límites, lo negativo de los principios, pero, por otra parte, también lo afirmativo de los mismos. Nada es más fácil que mostrar lo negativo en ellos. Cesa la justificación de la conciencia que se sitúa a más altura que el juzgador cuando se reconoce lo negativo en ellos. Esto adula a la vanidad. Si se refuta algo, entonces se está más allá. Y si se está más allá de alguna cosa, entonces no se ha penetrado en ella. Pero al hecho de encontrar lo afirmativo corresponde haberse introducido en el objeto, haberlo justificado; y esto es mucho más difícil que refutarlo. Luego en tanto que las filosofías se muestran como refutadas, deberán mostrarse también como conservadas.]

[Además, hay que notar con esto que ninguna filosofía ha sido refutada; y, sin embargo, todas se refutan. Pero lo que ha sido refutado no es el principio, sino solamente algo en el principio que es lo último, lo absoluto y, como tal, tiene absoluta validez. Es un hacer descender un principio a un momento determinado del todo. Luego el principio como tal no es eliminado, sino sólo su forma para ser lo absoluto, lo último. Este es el sentido de la refutación de las filosofías. La filosofía atomística posee la determinación de que el átomo es lo absoluto; es lo indivisible, lo uno; en su determinación posterior es lo individual y, aún más determinado, lo subjetivo. Yo soy también un uno, un individuo; pero como sujeto, soy espíritu. Pero el átomo es el ser por sí enteramente abstracto, lo simplemente uno; y la atomística ha llegado con esto a lo absoluto, en tanto que intenta concebirlo en la determinación abstracta de lo uno, a fin de determinarlo como lo uno múltiple, lo uno infinitamente múltiple. Ahora ya no somos atomistas, el principio del atomismo ha sido refutado. Sin duda, el espítitu es también un uno, pero no ya lo uno en esta abstracción. Lo uno simple es una determinación demasiado pobre y una definición muy deficiente del espíritu para poder agotarlo. Luego lo uno no expresa lo absoluto. Pero también este principio es conservado (ha preservado hasta el Yo de Fichte) no sólo como una determinación total de lo absoluto. Por consiguiente, ninguna filosofía ha sido refutada ni tampoco ningún principio de ninguna filosofía, sino que todos los principios se han mantenido; no puede carecer de ninguno. En la verdadera filosofía deben estar conservados todos los principios.]

[Se presentan dos aspectos con relación al comportamiento del principio de una filosofía, un aspecto negativo y otro positivo. El lado negativo es la comprensión de la unilateralidad de un principio; el positivo o afirmativo es la comprensión de que es un momento necesario de la idea. Solamente mientras tenemos a ambos en cuenta hacemos justicia a una filosofía. Ambos aspectos deben ser conservados en todo juicio. En todos los casos se deben reconocer las deficiencias, pero también en todos los casos se debe reconocer lo verdadero. Reconocer los defectos es fácil; pero encontrar lo bueno, esto exige un estudio más profundo, una madurez mayor. No es menester, especialmente en nuestro tiempo, explicar una filosofía antigua por sus defectos; pero es difícil comprender cómo la precisión del espíritu las produce. Esta es también la segunda consecuencia que debe se observada en la historia de la filosofía.]

[Por lo que concierne a que las filosofías hayan sido refutadas, hayan pasado, debemos decir que, sin embargo, se ha conservado la verdad de manera que ellas sean solamente una y en todas exista la misma verdad. Por consiguiente, la refutación no tiene ningún otro sentido que éste, que sin duda la filosofía de una época es el punto de vista más elevado del espíritu desarrollándose siempre en su propia condición, pero que ninguna puede decir que ha alcanzado el más elevado punto de vista sobre el cual no hay ningún otro. La unilateralidad de la filosofía semejante ha consistido entonces solamente en que se ha tenido por el último punto de vista, por el último fin de la filosofía. El progreso más allá —y esto quiere decir refutación— es solamente que entonces una filosofía semejante sería rebajada de este punto de vista a ser un grado, una parte del todo. Por consiguiente, el progreso del espíritu que se abisma consiste en que, por de pronto, lo universal se transforma en lo particular. Así comienza en la lógica del ser. Por cierto, en el progreso permanece éste conservado, pero se continúa construyendo sobre ello. El ser, en primer lugar lo enteramente universal, recibe una determinación particular. En el ser se fundamenta el pensamiento. En cambio, el concepto es un grado más elevado: el pensamiento permanece conservado como lo universal, y solamente es explicado por un aspecto. Lo mismo ocurre con los principios de la filosofía; el contenido universal permanece siempre. Han recibido solamente una disposición diferente.]

§ 55a  . With regard to the refutation of one philosophy by another, a more precise characterization (Bestimmung) is required, one which will be made manifest in the history of philosophy itself, one which shows in what relation philosophies stand to each other and to what extent the position (Stellung) of their principle has changed. Refutation, as we have seen, involves a negation, namely that what had been believed regarding a system of philosophy no longer holds. Now, such a negation is of two types. In one form, when some philosophy or another is compared with an earlier one and the principle of the later one is affirmed, then the subsequent system shows the untenability of the earlier. In itself every principle of the understanding is one-sided , and such a one-sidedness is brought out by the fact that another principle is contrasted with it. This other principle, however is equally one-sided. In this situation there is present no totality as the unity in which they are reconciled; it exists only as completeness in the process of development. In this way, for example, Epicureanism stands in opposition to Stoicism, or the Spinozistic substance of absolute unity is opposed to that of the Leibnizian monad, in its concrete individuality. Thus, the self-developing Spirit integrates the one-sidedness of the one principle by making the other appear. The second, more profound form of negation consists in the unification of diverse philosophies into one whole in such a way that no one of them remains independent, but all appear as parts of the one. Their principles are united by being reduced to elements of the one idea; or they consist merely in moments, determinations, aspects of the one idea. This, then, is the concrete which unites the others in itself and constitutes the true unity of these diverse forms.√

§ 55b   Con respecto a la refutación de una filosofía por otra hay que dar aún una determinación más directa, la cual se descubre en la historia de la filosofía misma y nos muestra en qué relación están unas filosofías con otras y hasta qué punto han modificado su situación los principios de las mismas. La refutación, como hemos visto, comprende en sí una negación. Esta consiste en que no es exacto lo que se ha creído de un sistema de filosofía. Esta negación tiene ahora una doble forma. Una forma es que el sistema siguiente muestra la insostenibilidad del precedente, mientras que una filosofía es opuesta a la precedente y, de esta manera, se afirma el principio de la siguiente. Todo principio del entendimiento es unilateral en sí; y esta unilateralidad es mostrada porque el otro principio es opuesto a él. Pero este otro principio es de la misma manera unilateral. Además, la totalidad tampoco existe como la unidad que los reúne; ella existe sólo como integridad en el curso del desarrollo. Por cierto, así se opone el epicureismo al estoicismo; así también se halla en oposición la sustancia de Spinoza como unidad absoluta al uno de la mónada de Leibniz, a la individualidad concreta. El espíritu que se desarrolla integra así la unilateralidad de un principio al hacer que el otro se manifieste. El segundo y más elevado modo de negación es la unificación de las diversas filosofías en un todo, de manera que ninguna subsista por sí, sino que todas aparezcan como partes de una sola; se unifiquen sus principios en tanto que son reducidos a elementos de una idea o que solamente existan como momentos, determinaciones, aspectos de una idea. Y esto es lo concreto, lo que unifica a las otras determinaciones en sí, y que constituye la verdadera unidad de estas determinaciones. /√

§ 56a  . The concrete of which we speak is to be distinguished from the eclectic procedure, i.e., from a mere combining of diverse principles and opinions, like combining different pieces of cloth in one garment. The concrete is the absolute and complete identity of those differences, not an external combining of them – just as the human soul is the concrete in relation to souls in general, since the vegetable soul is contained in the animal and the latter in the human. Convergences (Knoten) such as these, where certain particularities, certain philosophies, are united in one, we shall become acquainted with in the history of philosophy. One such, for example, is the Platonic philosophy. If we pick up Plato’s dialogues we find that some are Eleatic, others Pythagorean, and still others Heraclitean in character; yet Plato’s philosophy has united in itself these earlier philosophies and in so doing has transformed their inadequacies. This is no eclectic philosophy but rather an absolute, true penetration into the unification of these philosophies. Another example is Alexandrian philosophy, which has also been called Neoplatonic, Neopythagorean, and Neoaristotelian – it unified in itself precisely these opposites. √

§ 56b   Esta concreción ha de distinguirse de lo ecléctico, es decir, diferente de la mera composición de diversos principios, opiniones, en cierto modo diversos remiendos para un mismo vestido. Lo concreto es la identidad absoluta, perfecta, de estas diferencias, no una composición exterior de las mismas, como el alma humana es lo concreto del alma en general, en tanto que el alma vegetativa está contenida en el alma animal, y éstas, a su vez, en la humana. Semejantes nudos esenciales, donde tales particularidades, tales filosofías se hacen una, aprenderemos a conocerlos en el curso de la historia de la filosofía. Un nudo esencial semejante es, por ejemplo, la filosofía platónica. Tomemos los diálogos de Platón; en ellos encontramos que existen algunas características (huellas), eleáticas, pitagóricas y aun algunas heraclídeas: y, a pesar de eso, la filosofía de Platón ha unificado estas filosofías anteriores y, por lo mismo, ha transfigurado las deficiencias de las mismas. A pesar de esto, no es una filosofía ecléctica, sino una verdadera penetración absoluta y una unificación de estas filosofías. Otro cruce esencial es la filosofía alejandrina, la cual es conocida como neoplatónica, neopitagórica, neoaristotélica; ella ha unido precisamente estos antagonismos. √

[Hemos dicho que la razón es solamente una, y que esta única racionalidad es un sistema y que, por eso, el desarrollo de las determinaciones del pensar es, del mismo modo, un desarrollo racional. Los principios universales aparecen según la necesidad del concepto que les sirve de base. La posición de lo precedente es fijada por lo siguiente. El principio fundamental de una filosofía es reducido en otra posterior a un simple momento. Por eso ninguna filosofía ha sido refutada, sino solamente es refutada la preeminencia que ella se erigía. Tal como primeramente las hojas son el más alto modo de existencia de la planta, después son los capullos, los cálices que se convierten más tarde en la envoltura del fruto, así siempre lo primero es rebajado de grado por lo siguiente. Esta refutación tiene que ocurrir a fin de que el fruto se manifieste, que reúna el todo en sí.]

[Las filosofías son las formas de lo uno. Nosotros las consideramos como diferentes unas de otras, pero lo verdadero en ellas es lo archómenon, lo uno en todas. En una consideración próxima veremos cómo en sus principios se realiza un progreso, de manera que lo siguiente sea solamente una determinación posterior de lo precedente; sólo en esto consiste la diversidad. Pero también los principios entran en contradicción, y, por cierto, entonces, si la reflexión pensante se desarrolla más se hace más comprensible (racional); así ha ocurrido con el principio estoico y el epicúreo. El estoicismo convierte al pensar como tal en principio; precisamente lo opuesto designa el epicureismo como lo verdadero: el sentimiento, el placer; el primer principio se refiere a lo universal; el segundo a lo especial, a lo particular; el primero se refiere al hombre como pensante, el segundo se refiere al hombre como ser sensible. Solamente los dos juntos constituyen la integridad del concepto; así, pues, el hombre se compone de las dos cosas, de lo universal y de lo particular, del pensar y del sentir. Solamente ambos constituyen lo verdadero; pero aparecen sucesivamente en contradicción. Porque lo negativo surge en el escepticismo contra estos dos principios; pone de relieve la unilateralidad de cada uno de ellos, pero se equivoca cuando cree haberlos negado; porque ambos son necesarios. Por consiguiente, la naturaleza de la historia de la filosofía es que los principios unilaterales sean convertidos en momentos, en elementos concretos y que, en cieno modo, sean conservados en un enlace fundamental. El principio de las filosofías posteriores es un principio más elevado o —lo que es lo mismo— más profundo. El eclecticismo no se puede admitir, porque a menudo está dirigido por la vanidad. De esta manera, la filosofía platónica no es ecléctica, sino una unión (fusión) de las filosofías anteriores en un todo viviente, una reunión en una unidad viva del pensar. Tampoco las filosofías neoplatónica o la alejandrina son eclécticas; la contradicción de la filosofía platónica y de la aristotélica que se descubre en ella, es solamente una unilateralidad de la determinación que es tomada por absoluta.]

[Por tanto, es esencial que, en primer lugar, los principios de los sistemas filosóficos sean conocidos, y, en segundo lugar, que cada principio tiene que se reconocido como necesario. Porque es necesario, resalta en una época como lo más elevado. Después se prosigue adelante, de manera que lo anterior es solamente un ingrediente en la nueva determinación, en la determinación posterior; pero el principio anterior es asumido y no rechazado. Por consiguiente, todos los principios son conservados. Por ejemplo, lo uno, la unidad, sirve de base absolutamente a todo; lo que se desarrolla en la razón se adelanta solamente a su unidad. Nosotros no podemos pasar sin la determinación intelectual de lo uno, aunque aquella filosofía que ha hecho de lo uno el principio más elevado, como la de Demócrito, nos parezca vacía.]

[Para conocer verdaderamente todo sistema, conviene que se haya justificado en sí. No se puede comprender una filosofía si simplemente se la refuta; es preciso reconocer también lo verdadero en ella. Nada es más fácil que criticar, es decir, comprender los limites, lo negativo de cualquier cosa; y la juventud se inclina especialmente a la critica. Pero si se reconoce solamente lo negativo, no se reconoce el contenido, porque éste es algo afirmativo. Y entonces se está más allá de ello, es decir, no se está en ello. Conocer la verdad de los sistemas filosóficos es lo más difícil, y solamente si se ha justificado la filosofía en sí misma, se puede hablar de sus límites, de su limitación.]

§ 57a   2. c. A third conclusion to be drawn from what has been said up to this point is that we are not dealing with what is past but rather with actual thinking, with our own spirit. Properly speaking, then, this is not a history, since the thoughts, the principles, the ideas with which we are concerned belong to the present; they are ‘determinations within our own spirit. The historical, i.e., the past as such, is no longer, it is dead. The tendency to be abstractly historical, to be occupied with lifeless objects, has in recent times gained ground.√

§ 57b   2.  c) Una tercera consecuencia de lo dicho hasta aquí es que nosotros nada tenemos que ver con lo pasado, sino con el pensamiento, con nuestro propio espíritu. Por consiguiente, no hay ninguna historia propiamente, o hay una historia la cual al mismo tiempo no es una historia; porque los pensamientos, los principios, las ideas que tenemos ante nosotros, son algo actual; son determinaciones de nuestro propio espíritu. Lo histórico, es decir, lo pasado, como tal, ya no es, está muerto. La tendencia histórica abstracta a ocuparse con cosas muertas se ha propagado muchísimo en la época moderna. /√

§ 58a  . But the heart must be dead which finds satisfaction with dead bodies. The spirit of truth and life lives only in what is. The living spirit speaks: “Let the dead bury their dead;. follow me!” If I know thoughts, truths, cognitions, only, historically, they remain outside my spirit, i.e., for me they are dead; neither my thinking nor my spirit is present in them; what is most interior to me, my thought, is absent. The possession of merely historical knowledge is like the legal ownership of things which I do not know what to do with. If we simply stop at the knowledge of what this or that philosophy has thought, of what has been handed down (uberliefert), then we surrender (uberliefert) ourselves, and we forgo what makes man to be man, we forgo thinking. We are, thus, occupied merely with the thinking and the spirit of others, we investigate only what has been truth for others. Now, we must think for ourselves. If our interest in theology is merely historical – if, for example, we learn only what Church councils, or heretics and non-heretics, have known about God’s nature – we can, of course, have had edifying thoughts, but we do not have the spirit properly speaking. To have this there is no need of theological erudition. When the historical tendency has taken over a given age, it can be taken for granted that the spirit has fallen into despair, has died, has given up the attempt to satisfy itself – otherwise it would not be concerned with the sort of objects which for it are dead.√

§ 58b   Tiene que estar muerto el corazón, cuando se quiere encontrar satisfacción en ocuparse con lo muerto y con los cadáveres. El espíritu de la verdad y de la vida vive solamente en lo que es. El espíritu de la vida dice: “¡Dejad que los muertos entierren a los muertos y seguidme!” Pensamientos, verdades, conocimientos, si yo los conozco simplemente como históricos, entonces son algo fuera de mi espíritu, es decir, están muertos para mí; mi pensar y mi espíritu no están allí, ni mis pensamientos ni mi interés pueden estar presentes en las cosas muertas. La posesión de conocimientos simplemente históricos es como la posesión legal de cosas que no me sirven para nada. Si se admite solamente en el conocimiento de aquello que éste o aquél han pensado, lo que se ha transmitido, pues se transmite también a sí mismo, entonces se renuncia a aquello por lo que el hombre es hombre, al pensar. Entonces se ocupa solamente del pensar y del espíritu de otros, se investiga sólo lo que ha sido verdad para otros. Pero es necesario pensarse a sí mismo. Se puede uno ocupar de la teología históricamente, tal vez mientras se aprende lo que los concilios de la Iglesia, los herejes y los no herejes (los ortodoxos) habían conocido de la naturaleza de Dios; así, sin duda, puede tener uno, además, pensamientos muy edificantes; pero no se tiene el verdadero espíritu. Para poseer el espíritu, no se necesita ninguna sabiduría teológica. Cuando la tendencia historicista es dominante en una época, entonces se puede suponer que el espíritu ha caído en la desesperación, que ha muerto, que ha renunciado a satisfacerse a sí mismo; de lo contrario no se ocuparía de tales objetos, que son cosas muertas para él. /√

§ 59a  . In the authentic history (Geschichte) of thought it is thought with which we are concerned; there we have to consider how the spirit enters into its own depths in order to arrive at consciousness of itself, as man renders to himself an account of his spirit’s consciousness. In order to do this, man must be present to his own spirit. Here, however, I speak only against the merely historical (geschichtliche) attitude. In no way should this make the study of history as such something to be despised. We ourselves, in fact, want to take up the history of philosophy. Still, when an age treats everything historically (historisch), thus being constantly occupied solely with the world which no longer is and so wanders around in mausoleums, then has the spirit given up its own life which consists in its thinking itself.√

§ 59b  En la historia del pensamiento hay que ocuparse del pensamiento; tenemos que considerar cómo el espíritu profundiza en sí para llegar a la conciencia de sí mismo, cómo el hombre adquiere conciencia de su propio espíritu. Para saber todo esto, debe el hombre estar con su espíritu en todo eso. Pero yo hablo aquí solamente contra la tendencia puramente historicista. De ningún modo se debe desprestigiar el estudio de la historia en general. Por cierto, que nosotros mismos queremos ocuparnos de la historia de la filosofía. Pero si una época trata todo históricamente, entonces se ocupa solamente de un mundo que ya no existe, divaga por las casas de los difuntos, porque el espíritu renuncia a su propia vida, que consiste en el pensarse a sí mismo.√

[Todo se ha conservado. Por eso tenemos que ocuparnos en la historia de la filosofía de lo pasado, pero del mismo modo tenemos que ocuparnos también de lo presente, es decir, de algo que tiene, necesariamente, interés para el espíritu pensante. Nosotros tenemos que ocuparnos, como ocurre en la historia política, con los grandes caracteres, del derecho y de la verdad; esto es humano, esto nos atrae y mueve nuestro ánimo. No solamente tenemos algo histórico, abstracto ante nosotros. No se puede tener ningún interés en lo muerto, en lo pasado; esto tiene interés solamente para la erudición, para la vanidad.]

§ 60a  . Connected with the purely historical (historischen) manner of treating philosophy is the demand that one who teaches the history of philosophy be uninvolved (unparteiisch). This insistence on non-involvement means for the most part simply that the one who teaches history of philosophy shall act like a dead man in presenting philosophies, that he should treat them as something separated from his own spirit, something external, that he should himself be without thought in treating them. Tennemann, for example, conveys this impression of non-involvement. If we look at him more closely, however, we find him completely caught up in the Kantian philosophy, whose main contention is that the true is not to be known. In that case, however, the history of philosophy is a sorry affair, where one knows ahead of time that one must put up with unsuccessful efforts. Tennemann praises the most diverse philosophers for their erudition, their genius, etc., but he finds fault with them for not having adopted the Kantian point of view or, simply, for having philosophized. One should not, if one follows this view, be on the side of thinking spirit. Still, if one wants to study the history of philosophy properly, then non-involvement consists in not opting for the opinions, thoughts, concepts of individuals. But, one must be involved in philosophy and not be satisfied with limiting oneself merely to the knowledge of what others have thought. √

§ 60b   Con el procedimiento puramente histórico está relacionada también la cuestión de que un profesor de historia de la filosofía debe ser imparcial. Esta exigencia de imparcialidad, en la mayoría de los casos, no tiene más sentido que el de que el profesor de historia de la filosofía debe comportarse como un muerto en la exposición de las filosofías, que debe tratar a éstas como algo alejado de su espíritu, como algo exterior, que debe tratarlas de una manera propiamente irreflexiva. Tennemann, por ejemplo, se conoce a sí mismo esta pretensión de imparcialidad. Pero, considerándole con más detenimiento, se ve que se halla enteramente encuadrado en la filosofía kantiana, cuyo axioma es que no se puede llegar a conocer lo verdadero. Pero entonces la historia de la filosofía es una triste ocupación si se sabe de antemano que se tiene que tratar solamente con ensayos fracasados. Tennemann elogia a los más diversos filósofos por su genio, su obra, etc., pero también les censura que no hubiesen estado en el punto de vista kantiano, o, en general, que hubiesen filosofado. Por consiguiente, no se debe tomar partido por el espíritu pensante. Pero si se quiere estudiar dignamente la historia de la filosofía, entonces la imparcialidad consiste en no tomar partido por las opiniones, pensamientos, conceptos de los individuos. Sin embargo, se debe tomar partido por la filosofía y no limitarse ni conformarse simplemente con el conocimiento del pensar de los otros. /√

§ 61a  . Truth will be known (erkannt) only when with his spirit one is in it; mere knowledge about (Kenntnis) it does not show that one is in it.

§ 61b  Solamente es conocida la verdad si se está presente con el espíritu, el simple conocimiento no muestra que se está realmente presente.

[Como en la historia, así también en la historia de la filosofía se debe ser perfectamente imparcial: esto es considerado por muchos como la exigencia principal, porque, de lo contrario, se parte de su sistema y se juzga a los otros según el propio. Esta parece ser una exigencia justa. Pero la imparcialidad tiene aquí su propia condición, una condición semejante a la de la historia. En una biografía histórica, en una descripción, por ejemplo, de Roma, de César, indudablemente se debe tomar partido; aquí se tiene ante sí un objeto determinado, se debe juzgar lo que es justo y esencialmente adecuado a su fin, y omitir lo que no es adecuado a este fin. Aun a esto hay que añadir también el juicio sobre lo justo y sobre lo injusto; se debe tomar partido por la justicia y por el bien. De lo contrario, se narra todo sin orden y sin conexión. Sin juicio, pierde interés la historia. De esta manera también se debe ser parcial en la historia de la filosofía, se debe suponer algo, tener un fin; y éste es el pensamiento puro, libre. Lo que esté en relación con el pensamiento tiene que ser alegado. Pero la historia de la filosofía no debe tener propiamente ningún fin semejante; ella debe ser tratada imparcialmente. Se quiere imparcialidad en la historia de la filosofía, pero entonces no se quiere otra cosa que sea irreflexiva, carente de contenido, una simple seriación, una narración detallada, sin poner las distintas partes en relación (conexión). Pero nosotros queremos comprender los principios de la historia de la filosofía en su ordenación e intentar la conexión necesaria de los mismos.]

§ 62a  . To all this I should like to add a few remarks regarding the manner of treating the history of philosophy.

§ 62 b  Yo tengo que añadir aquí todavía algunas observaciones sobre la forma de proceder de la historia de la filosofía.

 

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