#7. – A.III. Consequences in Regard to Treating the History of Philosophy / A. III. Conclusiones para el Proceder de la Historia de la Filosofia

 

NOTA: Entre corchetes […] texto que sólo aparece en versión castellana.

 

III. Consequences in Regard to Treating the History of Philosophy III. Conclusiones para el Proceder de la Historia de la Filosofia

§ 63a  . It is obvious before we start that one semester is too short a time in which to come quite thoroughly to terms with the history of philosophy, a work of the Spirit which spans millennia. The field, therefore, has to be narrowed. From what we have already said concerning the kind of history we want to speak about, there are, in regard to its extension, two conclusions to be drawn.

§ 63b  Ya de antemano se ve que el espacio de un semestre es demasiado breve para exponer la historia de la filosofía en su totalidad, trabajo este que el espíritu ha desarrollado durante siglos. Por consiguiente, debe ser limitado el campo. De lo que nosotros hemos dicho hasta aquí sobre la especie de historia de la que queremos hablar, con respecto a la extensión, se sigue:

§ 64a      1. We limit ourselves to principles and to their development in the various philosophies. This will be particularly true when we are treating of the earlier philosophies, not so much because of the lack of time, but rather because in them only principles can be of interest to us. They are the most abstract, simplest, and consequently also the most indeterminate principles – i.e., wherein determinateness has not yet been posited, even though in them all determinations are contained. To a certain extent these abstract principles are adequate; they go far enough to be of interest to us. Because, however, their development is not yet complete, qualitatively they are particular, i.e., in their application they extend only to a delimited sphere. Such, for example, is the principle of mechanism. Were we to consider what Descartes has to say about animal nature on the basis of this principle we should not be satisfied. Our own more profound concept demands for this a more concrete principle; it would not be enough for us to use this principle in explaining plant or animal nature. There is a sphere of reality suited to an abstract principle; thus the principle of mechanism is valid for inorganic nature, which belongs to the sphere of abstract existence. (The living is the concrete, the inorganic the abstract.) For a higher sphere, however, the principle of mechanism is inadequate. To give another example, the ancient abstract philosophies looked at the universe from the standpoint of the atomistic principle. Such a principle is totally inadequate, when there is question of life, of spirit. A consideration, therefore, of its relationship to life or to spirit is of no interest to us. From this point of view, then, it is philosophical interest which determines us to consider here only the principles of these philosophies. √

§ 64b         a) Que nos ocupamos de los principios de la filosofía y de su desarrollo. Especialmente ocurrirá así respecto de las filosofías antiguas y sin duda no menos por la falta de tiempo ni mucho menos porque sean ellas solas las que nos pueden interesar. Aquéllas son las más abstractas, las más simples y, por eso, también las más indeterminadas, o aquellas en las que la determinabilidad aún no está puesta aunque ellas contengan todas las determinaciones. Estos principios abstractos bastan hasta un cierto grado, llegan hasta un cierto punto, que aún posee interés. Pero porque su desarrollo todavía no es perfecto entran en la cualidad de lo particular; es decir, que se extienden en la aplicación solamente hasta una esfera determinada. A esa clase pertenece, por ejemplo, el principio del mecanicismo; si nosotros quisiéramos considerar cómo Descartes ha tratado la naturaleza orgánica conforme a este principio, no quedaríamos satisfechos. Nuestro concepto más profundo exige, en cambio, un principio más concreto. Las explicaciones de la naturaleza animal y vegetal derivadas de este principio no nos bastarían. Un principio abstracto tiene en la realidad una esfera adecuada a él. De esta manera, el principio del mecanismo está en vigor en la naturaleza inorgánica, en la existencia abstracta (lo viviente es lo concreto, lo inorgánico lo abstracto). Pero el mecanismo ya no es apropiado a una esfera más elevada. Las antiguas filosofías abstractas habían concebido el universo por un principio abstracto, por ejemplo, el atomístico. Un principio semejante es absolutamente insuficiente para una filosofía más elevada, para comprender la vida, el espíritu. Por eso, la consideración de su devenir referido a la vida, al espíritu, carece de interés para nosotros. Por tanto, a este respecto es el interés filosófico mismo el que nos determina a que nosotros consideremos aquí solamente los principios de las filosofías. √

§ 65a  . 2. In regard to older philosophers, then, we must confine ourselves exclusively to the philosophical, leaving out the historical, biographical, critical, etc. – thus disregarding what has been written about them, what is only peripheral to them. In this connection all sorts of extrinsic considerations have been injected, e.g., that Thales was the first to predict an eclipse of the sun, that Descartes and Leibniz were skilled in mathematical analysis, etc. All such considerations we eliminate.

§ 65b    b) Luego hemos de atenernos en la filosofía antigua únicamente a lo filosófico, no a lo histórico, a lo biográfico, a la crítica, etc.; por consiguiente, no a lo que ha sido escrito sobre estas cuestiones o a lo que es solamente algo secundario. Se ha aludido mucho, por ejemplo, a que Tales debe haber sido el primero en predecir los eclipses de sol, que Descartes y Leibniz habían sido hábiles analíticos y otras cosas semejantes. Nosotros separaremos todo esto. /

§ 66a  . By the same token the historical account of the way systems were disseminated can be of little concern to us here. We treat simply the content of philosophical systems, not their extrinsic history. We know, for example, a host of Stoic teachers who had a great influence in their own times and even developed this or that detail. We abstract from such details and pass over these men. To the extent that they were famous only as teachers, the history of philosophy is silent about them.√

§ 66b   Del mismo modo no puede preocuparnos mucho aquí la historia de la difusión de los sistemas. Nuestro objeto es solamente el contenido de los sistemas filosóficos, no la historia exterior de los mismos. Por ejemplo, conocemos una multitud de doctrinas del estoicismo que han actuado intensamente en su tiempo y han transformado (perfeccionado) a los individuos. Prescindamos de este detalle y pasemos por alto a tales hombres. En tanto que ellos han sido glorificados como maestros solamente, la historia no dice nada de su filosofía.√ 

[Por lo que, en tercer lugar, concierne al modo de tratar las diversas filosofías, tenemos que limitarnos a los principios. Todo principio que está contenido en un sistema de pensamiento ha llegado a su manifestación, a su existencia, y ha tenido por algún tiempo el predominio. Que después haya sido realizada en esta forma la totalidad de la concepción del mundo, a esto se lo llama un sistema filosófico. Si ahora se puede querer conocer la realización total, se tiene que conocerla. Pero lo más interesante es el principio. Si ahora el principio es aún abstracto, entonces no es suficiente para comprender las formas que pertenecen a nuestra concepción del mundo; y la realización sigue siendo pobre. Ya hemos hecho mención del principio de la filosofía atomística. Se echa de ver inmediatamente, si nosotros continuamos utilizando el mecanismo y queremos considerar la vida orgánica, que este principio ya no puede abarcar la representación de la planta, este impulso, este mediarse, este realizarse, mucho menos aún la vida animal. Si nos volvemos al espíritu, vemos entonces que lo uno puede expresar lo profundo del espíritu. La filosofía cartesiana, por ejemplo, es de las que, sin duda, pueden explicar suficientemente lo mecánico; pero si queremos aplicar sus determinaciones al mundo orgánico, entonces se hace insuficiente y poco interesante por eso. Luego podemos omitir semejantes aplicaciones a la concepción del mundo posterior. Las filosofías de principios subordinados —o perspectivas se puede decir también— no fueron consecuentes; han facilitado visiones profundas de la realidad, pero se encuentran fuera de la aplicación de sus principios. El Timeo de Platón puede ser considerado como filosofía natural; esta filosofía desciende también a lo empírico, pero se manifiesta en esta realización, especialmente de la fisiología, como muy pobre. Su principio no era suficiente para comprender la Naturaleza como espíritu (para abarcar la totalidad de la Naturaleza). Pero no carece de algunas visiones muy profundas. Tales visiones no se deben al principio, sino que aparecen allí por sí, de una manera totalmente inconsecuente, como pensamientos afortunados (hallazgos afortunados).]

[Una consecuencia posterior es que no tenemos que ocuparnos con el pasado, sino con lo actual, con el presente. Solamente lo exterior ha pasado, los hombres, sus destinos; etc.; pero por lo que concierne a los hechos que los han producido, éstos permanecen. Por tanto, no nos importan los conocimientos históricos, sino lo actual en que nosotros mismos estamos presentes. Tenemos que ocuparnos con el concepto que es nuestro concepto. El conocimiento simplemente histórico es muy poco provechoso; sigue siendo para mí siempre algo extraño, algo exterior.]

[Además podemos aún argumentar con respecto a la comparación del estudio de la historia de la filosofía con el estudio de la filosofía misma: lo que la historia de la filosofía expone es la filosofía misma; lo que nosotros conocíamos ya. El contenido en sí y por sí y su desarrollo en el tiempo es un sistema; una y la misma progresión graduada, encontramos una y la misma totalidad de grados. Solamente que el espíritu en la historia de la filosofía ha necesitado una enormidad de tiempo para conseguir la noción de sí mismo. Nosotros lo encontramos desarrollado en milenios. Hemos recibido el tesoro del conocimiento racional de los antiguos, y podemos apropiarnos toda esta riqueza dispensada en el tiempo. Para eso nos da oportunidad la historia de la filosofía. Se trata ahora de la relación directa de la historia de la filosofía con la filosofía misma. Para encontrar en la primera un sistema se debe tener ya un conocimiento del sistema de la filosofía. Por consiguiente, es asunto del maestro que tiene ya ese conocimiento mostrar en la historia de la filosofía una sistematización o un desarrollo lógico.]

[Se puede pensar ahora que la filosofía misma debía de poseer en el desarrollo de sus momentos otra ordenación que aquella en que se han producido en el tiempo. Pero en lo universal, en el todo, la ordenación es la misma.]

[Una segunda determinación más próxima, que hay que hacer notar aquí, se encadena inmediatamente con las determinaciones del desarrollo y de lo concreto. Porque nosotros decimos: lo concreto es lo existente en sí y por sí, la unidad del ser en sí y del ser por sí. Junto a este concepto universal existen las siguientes diferencias con respecto al progreso, a la progresión gradual del desarrollo: el comienzo lo constituye lo en sí, lo inmediato, el universal abstracto. Aquello que constituye el comienzo aún no ha progresado, aún no ha alcanzado ningún cambio. El segundo momento es lo por sí, el tercero lo en sí y lo por sí. Por tanto, lo más concreto es también lo más tardío. De esta manera, surge la diferencia de que lo primero es lo más abstracto, lo más mezquino, lo más pobre en determinaciones, mientras que lo que más ha progresado es lo más rico. Esta diferencia nos muestra la conformidad de unos grados frente a otros. Sin duda que esto puede parecer contradictorio a la representación, porque lo primero —se podía pensar— es lo concreto. El niño está en la totalidad originaria de su naturaleza y hace causa común con el todo del universo. El hombre ya no es esta totalidad; él se limita, se apropia un aspecto determinado del todo, se dedica a un quehacer; lleva así una vida abstracta. Lo mismo ocurre también en la progresión gradual de la inteligencia, del conocimiento: el sentimiento y la intuición son lo primero, lo enteramente concreto, el pensar es posterior, y lo más tardío es la actividad de la abstracción. Pero, en efecto, aquí sucede lo contrario. Principalmente tenemos que considerar en qué terreno nos encontramos. Nosotros estamos en la historia de la filosofía teniendo como base el pensamiento. Si comparamos el sentimiento con el pensamiento, se manifiesta entonces que, en un aspecto, el sentimiento —como, sin duda, la conciencia sensible en general— es lo más concreto; propiamente es lo más concreto en general; pero, al mismo tiempo, es lo más pobre en pensamiento. De esta manera tenemos que distinguir lo concreto natural de lo concreto del pensamiento. Lo natural es lo diverso frente a la simplicidad del pensamiento. Comparado con la multiplicidad natural de la intuición sensible, el hombre es pobre; pero en relación con el pensar, el niño es lo más pobre, el hombre lo más concreto; es más rico en pensamiento. Tenemos que ocuparnos aquí con lo concreto del pensamiento; y el pensar científico es lo más concreto frente a la intuición sensible.]

[Lo inicial del espíritu es lo más pobre; lo posterior, lo más rico. Aplicado esto a las diversas formas de la filosofía resulta de ello, en primer lugar, que las primeras filosofías son las más pobres en contenido; la idea está determinada en ellas en el menor grado; se mantienen enteramente en generalidades, que son irrealizables. Se debe conocer esto para no pedir determinaciones a la filosofía antigua, la que solamente está en situación de dar una conciencia más tardía y más concreta. Se pregunta, por ejemplo, si la filosofía de Tales era o no teísta; de este modo se toma por base, además, nuestra representación de Dios.]

[Una representación semejante, tan profunda, no se puede encontrar aún en los antiguos; y por eso se tiene razón, por una parte, al considerar a la filosofía de Tales como ateísmo. Pero, por otra parte, se comete también con ello una gran injusticia; porque el pensamiento, en cuanto pensamiento del comienzo, no podía tener aún el desarrollo, la profundidad que nosotros hemos alcanzado. La profundidad parece como lo intensivo que se ha opuesto a lo extensivo; pero en el espíritu la más grande intensión es, al mismo tiempo, la más grande expansión, la mayor riqueza. La verdadera intensidad del espíritu es alcanzar la fuerza de la contradicción, la separación, la división; y su propagación es el poder trascender el contraste, de superar la división. Así también en la época moderna se planteaba la cuestión de si Tales había afirmado la existencia de un Dios personal o una esencia impersonal, simplemente general. Aquí importa la determinación de la subjetividad, la determinación del concepto de personalidad. Pero la subjetividad, como nosotros la concebimos, es una determinación demasiado rica e intensiva para que pudiera encontrarse en Tales; sobre todo, no ha de buscarse en la filosofía antigua.]

[Una segunda consecuencia, que surge de lo dicho, concierne de nuevo a la manera de tratar las antiguas filosofías. En ellas se debe consultar solamente las obras justamente históricas, se les debe atribuir solamente aquello que se ha declarado inmediatamente como histórico de ellas. En muchas, ciertamente en la mayor parte de las historias de la filosofía, se descubren inexactitudes sobre esto, porque ordinariamente se encuentra a un filósofo acompañado de una multitud de teoremas metafísicos de los cuales él no ha sabido una palabra. Sin duda es natural para nosotros transformar un filosofema, que encontramos según nuestro grado de reflexión. Pero lo más importante en la historia de la filosofía es, precisamente, esto que nosotros sabemos, si un teorema semejante ya se ha desarrollo o no; porque en este desarrollo consiste justamente el progreso de la filosofía. Para concebir este progreso en su necesidad debemos considerar cada grado (momento) por sí, es decir, mantenernos solamente en el punto de vista del filósofo que estudiamos. Sin duda, en cada teorema, en cada idea, están contenidas otras determinaciones ulteriores y resultan exactamente de eso; pero es otra cosa enteramente diferente si son exteriorizadas o no. Toda la diversidad en las formas de la historia de la filosofía es solamente la diversidad del ser en sí y del exteriorizarse del pensamiento. Solamente depende del exteriorizarse de lo contenido interiormente. Por tanto, no se puede atener exactamente a lo histórico, a las propias palabras del filósofo mismo, sino que se añaden determinaciones posteriores del pensamiento que aún no pertenecen a la conciencia del mismo. Así, dice Aristóteles que Tales había afirmado que el principio (arché) de todas las cosas es el agua. Pero, por otra parte, se ha sostenido como histórico que Anaximandro ha sido el primero que ha usado la palabra arché con la significación del principio. Posiblemente la palabra arché era ya corriente en la época de Tales, quizá con el sentido de comienzo en el tiempo, pero no como pensamiento del fundamento, de lo universal. Por consiguiente, todavía no podemos atribuir a Tales la determinación intelectual de causa y principio; para esto es necesaria una evolución posterior del pensamiento. La diferencia de cultura consiste solamente en la diferencia de las determinaciones del pensamiento que han sido colocadas (puestas) en la conciencia de la época. Para ir todavía más allá en los ejemplos, también se podía decir con Brucker (Historia de la filosofía jónica) que Tales había aceptado (admitido) tácticamente el axioma: Ex nihilo nihil fit; porque él ha considerado el agua como elemento eterno, como algo que es. De esta manera se podría contar a Tales entre aquellos filósofos que niegan la creación de la nada. Pero esta conclusión no puede ser atribuida a Tales mismo; históricamente considerado, Tales de ningún modo podía haber tenido conciencia de un axioma semejante.]

[También el profesor Ritter, cuya Historia de la filosofía jónica está diligentemente escrita, y que es moderado en toda ella para no introducir nada extraño, sin embargo, quizá ha atribuido a Tales más de lo que históricamente era posible. Ritter dice: “Por eso debemos examinar la consideración de la Naturaleza que encontramos en Tales, absolutamente como una consideración dinámica”… Esto es algo enteramente diferente de lo que Aristóteles dice. De todo esto nada aparece en los antiguos sobre Tales. Esta consecuencia es de suponer, pero históricamente no puede justificársela. No debemos hacer de una filosofía antigua por las mismas conclusiones algo totalmente diferente de lo que originariamente era.]

[Una tercera conclusión es que no debemos creer encontrar contestadas en los antiguos las preguntas que preocupan a nuestra conciencia y son de nuestro interés. Semejantes preguntas suponen una mayor cultura y una determinación más profunda del pensamiento que las que poseían los antiguos, cuyo concepto no había alcanzado la intensidad de nuestro pensar. Toda filosofía es filosofía de su tiempo, es un eslabón en la cadena entera de la evolución espiritual; por tanto, la filosofía solamente puede satisfacer los intereses que son adecuados a su época.]

[Como ya hemos hecho notar de antemano, indudablemente todas las filosofías continúan viviendo según sus principios; los grados en que ellas han tenido vida son también grados en nuestra filosofía. Pero nuestra filosofía ha excedido estos grados; y de esta manera las primeras filosofías no pueden ser resucitadas de nuevo; nunca más ya puede volver a darse una filosofía platónica o aristotélica. Los conceptos y formas que ellas han tenido, ya no son adecuados a nuestra conciencia. Intentos de resurrección han ocurrido, sin duda, por ejemplo en siglo XV y XVI, cuando han sido fundadas escuelas platónicas, artistotélicas, epicúreas y estoicas. Pero estas escuelas jamás podían llegar a ser las mismas que las de la antigüedad. Una causa principal para estas resurrecciones fue que se creía que toda filosofía había terminado con el cristianismo. Por consiguiente, cuando se quería ejercer la filosofía se decía que solamente se podía elegir una de aquellas antiguas filosofías. Pero esta retrogradación es solamente el curso de los grados anteriores, tal como cada individuo ha tenido que recorrerlos en su formación. Por eso se puede explicar, al mismo tiempo, que aquellos mismos que estudian solamente las filosofías antiguas se sienten poco satisfechos. Se ha de encontrar satisfacción en ellas solamente hasta un cierto grado. Se puede comprender las filosofías de Platón y de Aristóteles; pero ellas no contestan a nuestras preguntas; porque responden a otras necesidades. Por ejemplo, en Platón nosotros no encontramos contestadas ni la cuestión de la naturaleza de la libertad, ni la del origen del mal; y precisamente estas cuestiones nos preocupan a nosotros. Lo mismo ocurre con la cuestión de la capacidad (alcance) del conocimiento, la de la contradicción, de objetividad y subjetividad, etc. La exigencia infinita de la subjetividad, de la independencia del espíritu en sí, aún era extraña a los atenienses. El hombre aún no se había vuelto tanto hacia sí como en nuestra época. Indudablemente el hombre era sujeto, pero no se había puesto como tal; se conocía solamente en unidad esencialmente moral con el mundo, en sus deberes frente al Estado. El ateniense, el romano, sabían que su esencia consistía en ser ciudadanos libres. Que el hombre en sí y por sí, por su sustancia, es libre; de esto no han sido conscientes ni Platón ni Aristóteles… Por tanto, ellos no podían dar satisfacción a nuestros interrogantes.]

[Tercera consecuencia: Las primeras filosofías eran por necesidad enteramente simples, abstractas y generales. Solamente más tarde encontramos una madura conciencia de sí mismo, un saber de sí del espíritu, un pensar en sí mismo, diversas determinaciones condensadas en una. Pero al comienzo no se está aún en la diferencia, sino en lo más simple, en lo más abstracto. Esto es elaborado posteriormente, convertido en objeto del espíritu; éste añade a lo anterior una nueva forma.]

[A lo concreto pertenece lo uno, lo otro y aun lo diverso; por consiguiente, solamente poco a poco se forma lo compuesto, lo concreto, en tanto que son añadidos a los anteriores principios y a las anteriores determinaciones nuevas determinaciones. Se ha de tener esto en cuenta al juzgar una filosofía anterior para saber lo que se ha de buscar en ella, para, por ejemplo, no querer encontrar en la filosofía platónica todo lo que solamente se busca en nuestro tiempo.]

[Nosotros no podemos hallar completa satisfacción en una filosofía antigua por excelente que sea. Tampoco se puede admitir una filosofía del pasado y establecerla como actualmente valiosa. Pertenecemos a un espíritu más rico, el cual ha resumido concretamente en sí la riqueza de todas las filosofías anteriores. Este principio más profundo vive en nosotros sin que seamos conscientes de él.]

[El espíritu se propone cuestiones que aún no eran cuestiones para cualquiera de las filosofías antiguas; por ejemplo, la contradicción de bien y mal, de libertad y necesidad. Estas cuestiones no han sido tratadas ni resueltas por los filósofos antiguos. Por tanto, sería algo absurdo querer hacer de nuevo vigentes las filosofías antiguas. Llegar a ser un conocedor de Platón y de los neoplatónicos en el renacimiento de las ciencias, indudablemente era necesario; pero no se puede permanecer en estas filosofías. En la última filosofía están reunidos los principios de las precedentes. La más reciente filosofía es, necesariamente, un sistema desarrollado, que contiene a las anteriores como miembros de su esquema total. A esta moderna filosofía se la llama frecuentemente panteísmo, eleatismo, etc. Esta es una concepción muy superficial. Estos primeros puntos de vista son posteriormente más determinados y, de este modo, son canceladas sus unilateralidades.]

[En lo dicho hasta aquí se resume el concepto, la significación de la historia de la filosofía. Tenemos que considerar las filosofías individuales (particulares) como los grados de desarrollo de una idea. Cada filosofía se presenta como una determinación necesaria de la idea. En la sucesión de las filosofías no tiene lugar ninguna arbitrariedad; el orden en que surgen está determinado por la necesidad. Como ésta es condicionada, se mostrará directamente en la realización de la historia de la filosofía misma. Cada momento resume la totalidad de la idea en una forma parcial (unilateral), se cancela a causa de esta unilateralidad, y, refutándose así como algo último, se une con su determinación opuesta, que le faltaba, y se hace más profundo y más rico. Esto es la dialéctica de estas determinaciones. Pero este movimiento no concluye en la nada, sino que las determinaciones canceladas (absorbidas, anuladas) son también de naturaleza afirmativa. Es en este sentido como nosotros debemos tratar la historia de la filosofía.]

[De esta manera, la historia de la filosofía también es ciencia. La filosofía, en su desarrollo no histórico, es lo mismo que el desarrollo de la historia de la filosofía. En una filosofía se debe comenzar desde los conceptos más sencillos y progresar a los más concretos. Lo mismo ocurre en la historia de la filosofía. En las dos tenemos un progreso necesario, y en ambas el progreso es el mismo. Por eso el interés de la historia de la filosofía es el pensamiento que se determina a sí mismo en un progreso estrictamente científico.]

[La historia de la filosofía es una contraposición de la filosofía, solamente que su desarrollo se cumple en el tiempo, en la esfera de la aparición (del fenómeno), en la exterioridad. Este desarrollo está, sin duda, fundamentado en la idea lógica y en el desarrollo de la misma; sin embargo, nosotros de ningún modo podemos apartar nuestro objeto de su rigor lógico. Pero, al menos, debemos señalarlo.]

[Y ahora pasamos a la afirmación de una segunda diferencia, esto es, a la diferencia de la historia de la filosofía para variar con las esferas afines a ella. Aquí es necesario poner de manifiesto lo que se ha de entender en general por filosofía.]

§ 67a  . The second point to be taken up in the Introduction is the relationship of philosophy to other manifestations of spirit, the relation of its history to other histories.

§ 67b  El segundo punto de la introducción es la relación de la filosofía con las restantes formas del espíritu, y de la relación de la misma historia con las otras historias.

 [Lo segundo es que nosotros tratamos brevemente de la conexión de la historia de la filosofía con las otras manifestaciones del espíritu, con los otros productos del espíritu, para indicar lo que de ellos se puede poner en relación con la filosofía y lo que se ha de separar de nuevo. ]

 

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